La voz del corazón

Hace ya varios años estoy suscrito a una lista de correo de Neale Donald Walsh en la que diariamente me llegan mensajes inspiradores. La lista se llama “I believe God wants you to know…” (Creo que Dios quiere que sepas…). El mensaje de hoy me pareció particularmente bello, por lo que he decidido traducirlo para ustedes:

“En este día de tu vida, creo que Dios quiere que sepas que tu corazón conoce en silencio los secretos de los días y las noches.

Kahlil Gibran lo dijo, y tenía razón. Escucha, por tanto, a tu corazón. Cultiva la habilidad de hacerlo. Practícala. Prodúcela. Perfecciónala.

No es tan difícil. Simplemente quédate en silencio contigo misma. Y por el amor del Cielo, deja de escuchar a tu mente. No encontrarás la verdad ahí. Podrás encontrar la respuesta, pero no será la verdad a menos que coincida con la respuesta en tu corazón.

Crees que hay algo más que saber en la vida aparte de esto, pero no lo hay. Tu corazón contiene la llave. Tu corazón contiene la sabiduría. Tu corazón contiene el futuro. Tu mente no sabe nada aparte del pasado. Ella imagina que el futuro será justo como ayer, y toma sus decisiones con base en eso. Sólo tu corazón puede ver más allá del horizonte de la memoria”.

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¿Existen lo bueno y lo malo?

En Conversaciones con Dios, Dios le dice a Neale Donald Walsh que para Él (Dios) no hay nada malo de manera absoluta. Entonces Neale le pregunta por qué, si no hay nada malo, Él da consejos y directrices. Al fin y al cabo, si no hay nada malo, ¿no daría lo mismo lo que hagamos o dejemos de hacer?

Frente a esto, Dios responde que, aunque no hay nada malo de manera absoluta, sí hay cosas malas de manera relativa. Las cosas son buenas o malas en relación con el objetivo que queramos lograr. Por ejemplo, si queremos ir hacia el norte y estamos caminando hacia el sur, podría decirse que estamos actuando mal. Pero caminar hacia el sur no es malo de manera absoluta, sino sólo en relación con el objetivo de llegar hacia el norte.

Así mismo, si queremos estar en paz y ser felices y plenos, habrá ciertas acciones que nos ayudarán a acercarnos a ese estado y serán “buenas” en relación con ese fin, y también habrá acciones que nos alejen de eso que buscamos y serán “malas” en relación con ese fin.

Así, Dios le dice a Neale algo como: “Me buscaste porque querías ser feliz, y con base en eso te guío y te digo que está bien y qué está mal. Pero eso no será bueno o malo de manera absoluta, sino sólo en relación con aquello que quieres experimentar. Si me pides ayuda, yo te la doy, pero nunca juzgo nada. Si decidieras no seguir este camino y quisieras experimentar sufrimiento o probar otras formas, a mis ojos seguirías siendo perfecto y no juzgaría nada de lo que hicieras. Eres libre para elegir lo que gustes y mi amor por ti no está en juego. Pero, si me dices que quieres despertar, que quieres paz, que quieres experimentar amor permanente, entonces sí te diré que algunas de las cosas que estás haciendo están muy mal y no sirven, mientras que otras son muy buenas”.

Esto es hermoso. En Conversaciones con Dios, Dios da muchos consejos, desde qué comer y qué no hasta cómo relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Pero estos consejos no se basan en la idea de algo bueno o malo de manera absoluta. Depende únicamente de lo que queremos experimentar.

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Deja ir la idea de que no mereces

Traducción de un fragmento de un artículo de Neale Donald Walsh.

A muchas personas se les ha dicho que son pecadoras, que nacieron en pecado y que morirán en pecado, y que sú única esperanza de salvación reside en que pidan perdón constantemente y en la misericordia de Dios para otorgarlo, o en su creencia en el Hijo de Dios como el Redentor.

A otras se les ha dicho que, incluso si fuesen merecedoras de ver a Dios, en todo caso no serían capaces de verlo, pues Dios es tan magnifiscente y totalmente insondable que no puede ser visto, comprendido ni experimentado.

Conversaciones con Dios nos enseña que todas estas premisas son falsas.

Nadie “nace en pecado”. De hecho, el pecado como tal no existe. No existe algo así como “ofender” a Dios. Y Dios no experimenta estrés, ira o frustración, y tampoco se decepciona. Esa simplemente no es la naturaleza de Aquello Que Es Divino.

Quizás esta sea una buena oportunidad para repasar qué y quién es Dios.

En Las Nuevas Revelaciones se nos dijo que:

Dios no es un Súper Ser singular que vive en alguna parte del Universo o por fuera de éste, con las mismas necesidades emocionales y sujeto a los mismos cambios emocionales que los humanos. Aquello que Dios es no puede ser herido ni dañado de ninguna manera y, por tanto, no necesita buscar venganza ni imponer castigos“.

Allí también se nos dice algo más, algo quizás un poco más inesperado:

“Dios no necesita nada. Dios no requiere nada para ser feliz. Dios es la felicidad misma. En consecuencia, Dios no exige nada de nadie ni nada en el Universo”.

Ahora bien, si estas aseveraciones son ciertas (y yo creo que lo son), no hay razón para preocuparnos por que Dios se vaya a enfadar con nosotros o por que nos vaya a considerar como indignos de su amor o de su presencia en nuestras vidas, o de la Experiencia Sagrada.

Dos años más tarde, en El Dios de mañana, se nos ofreció una visión más comprehensiva y más minuciosa sobre Dios y sobre la naturaleza de la Divinidad, donde algunas de las revelaciones previas se repiten, pero otras nuevas fueron añadidas. Sin embargo, pocas de las ideas allí expresadas son sostenidas por la mayoría de las personas en la sociedad actual.

Esto es lo que ese texto extraordinario nos dice:

  • El Dios de mañana no exije que nadie crea en Dios.
  • El Dios de mañana no tiene género, tamaño, forma, color, ni ninguna de las características de un ser viviente individual.
  • El Dios de mañana habla con todos todo el tiempo.
  • El Dios de mañana no se encuentra separado de nada; en cambio, está presente en todas partes, el todo en el todo, el alfa y el omega, el principio y el fin, la suma total de todo aquello que jamás fue, es y será.
  • El Dios de mañana no es un súper ser, sino el extraordinario proceso llamado Vida.
  • El Dios de mañana siempre está cambiando.
  • El Dios de mañana no tiene necesidades.
  • El Dios de mañana no pide que le sirvan, sino que es el sirviente de toda la vida.
  • El Dios de mañana será incondicionalmente amoroso, sin juzgar, sin condenar y sin castigar.

Dado todo esto que ahora sabemos sobre Dios, nuestros pensamientos de que no somos merecedores se desvanecen. Esto supone, por supuesto, que nosotros aceptamos estas nuevas ideas y las tomamos como la verdad.

Para hacer esto tendríamos que estar dispuestos a alejarnos de practicamente todo lo que se nos ha dicho en el pasado acerca de Dios y de nosotros mismos. Tendríamos que considerar la posibilidad de que puede haber algo acerca de Dios que no entendemos por completo, y que si lo comprendiéramos, todo cambiaría. Tendríamos que dejar ir nuestra arrogancia espiritual.

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La forma más fácil de obtener lo que te falta

Hace un tiempo tomé un taller en línea con Neale Donald Walsh, el autor de Conversaciones con Dios. Podíamos hacer preguntas por teléfono, y una mujer lo llamó para pedirle que la ayudara a superar la muerte de su pareja. El consejo que él le dio me pareció maravilloso. Le dijo que abriera un grupo de ayuda para personas que hubieran perdido a su pareja hace poco. Que ofreciera en su casa de manera gratuita el espacio para reunirse con otras personas que estuvieran pasando por su misma situación y tratara de ayudarlas.

Este consejo se deriva de una de las ideas que más me gustan de Conversaciones con Dios : la forma más fácil de obtener algo es ayudar a los demás a que lo obtengan. Si quieres paz, ayuda a los demás a tener paz. Si quieres felicidad, ayuda a los demás a tener felicidad. Si quieres aprender algo, enséñalo.

Esto lo he podido comprobar con mis proyectos. Muchas de las reflexiones que he compartido me han ayudado inmensamente en mi crecimiento personal. Al compartirlas con otros, me las enseño y las refuerzo en mí. A veces voy por la calle, y me doy cuenta de que estoy a punto de caer en un viejo patrón de comportamiento o de pensamiento que me hace sufrir. Y entonces vienen a mi mente palabras que yo mismo he escrito sobre temas relacionados con lo que pasa en mi interior, y esas palabras me ayudan a cambiar mi energía y a sanar.

Es por esto que muchas veces, antes de empezar, pienso en qué es lo que necesito aprender, qué es lo que quiero sanar, y trato de compartir con los demás herramientas para lograr aquello que yo mismo deseo para mí.

Esta estrategia funciona porque las ideas se refuerzan al compartirlas. Cuando compartimos una idea no la perdemos: esta idea crece en nuestra mente y se vuelve más clara.

Da, pues, lo que quieres recibir. Pero no des con la intención de que el universo te dé luego de vuelta eso que comparte. Si das con esa intención, en realidad no estás dando, estás tratando de tomar, y lo que enseñarás será la idea de la carencia que te impulsa a tratar de obtener cosas de los demás; en consecuencia, aprenderás carencia y la experimentarás.

Da sabiendo que en el preciso instante en el que compartes ya te estás dando a ti mismo aquello que compartes. Esto muy claro, al menos, en el caso de las ideas. Pero también puede suceder con cosas externas, pues las cosas externas son solo consecuencias de nuestro estado mental, y nuestro estado mental cambia cuando compartimos. Por ejemplo, a veces tenemos la idea de que estamos en carencia. Esta idea de carencia es solo una forma de percepción. No nos damos cuenta de todo lo que tenemos. Creemos que nos faltan muchas cosas. Cuando empezamos a dar, nos damos cuenta de que tenemos para mucho dar y, por tanto, nos volvemos conscientes de nuestra abundancia; y cuando tenemos una real consciencia de abundancia, es mucho más fácil crear o manifestar cosas en el plano externo. Así, al compartir nos volvemos más abundantes.

Es muy poderoso cuando dejamos de mirar lo que nos falta y comenzamos a preguntarnos qué podemos dar.

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¿No obtienes lo que quieres?

Hace un tiempo traduje un artículo de Neale Donald Walsh sobre la Ley de la Atracción en el que se prometió una segunda parte. Aquí está la traducción de la segunda parte:

Hemos comenzado una serie de artículos en los que buscamos contextualizar este asunto de la “Ley de la Atracción” en el marco de Conversaciones con Dios. Para este ejercicio me estoy apotando en el excelente libro de la serie de Conversaciones con Dios titulado Dios es felicidad.

Hoy, como lo prometí la semana pasada, vamos a mirar qué hacer cuando “pareciera como si” la Creación Personal no estuviera funcionando. Cuando eso sucede es solo porque la Energía de la Atracción ha traído aquello que seleccionaste sin darte cuenta en vez de aquello que pensaste que habías elegido.

Si el poder de crear no siempre estuviera encendido, si el proceso no siempre funcionara, podrías tener un único pensamiento acerca de algo y el resultado se manifestaría en tu realidad sin falta. Pero el proceso funciona todo el tiempo, no solo una parte del tiempo, y se alimenta de aquello que sientes con mayor profundidad, de manera más consistente. Por tanto, un solo pensamiento muy positivo en un remolino de ideas no tan posivas y de proyecciones tiene pocas probabilidades de producir el resultado deseado.

El truco es permanecer positivos en un mar de negatividad. El truco es saber que el proceso está funcionando incluso cuando pareciera que no.

En mi último artículo te dije que te daría una herramienta para hacer esto. Es una técnica increíble. Funciona siempre.

El milagro que cambiará tu vida

Permanecer positivo cuando se está rodeado por (e incluso cuando se está inmerso en) lo que otros llamarían “negatividad” es más fácil de lo que piensas. Así que aquí está el truco. Aquí está la herramienta. Aquí está la técnica increíble…

Ponle fin de inmediato a los juicios

“No juzgues por las apariencias”.

Cuando le pones fin a los juicios, le pones fin a toda una manera de vivir. Esto no es algo pequeño. Este es un cambio de actitud y de comportamiento que puede cambiar la vida. Es un milagro.

¿Pero cómo hace uno este milagro? Esta es la pregunta para la que todos quieren una respuesta. Por favor, préstale mucha atención a lo que te voy a decir ahora…

La forma de salir de los juicios es entrar en gratitud

Este es un corolario tan importante que debería estar enmarcado por todas partes en tu casa y en todas partes de tu mundo. En el espejo de tu baño. En la puerta de tu nevera. En tu espejo retrovisor. Sobre la pantalla de tu computador. Podrías incluso tatuarlo en tu muñeca izquierda (o al menos grabarla en un brazalete que lleves ahí):

LA FORMA DE SALIR DE LOS JUICIOS ES ENTRAR EN GRATITUD

Esto significa estar agradecido por todo resultado. Todo resultado.

Se trata de decir “Gracias, Dios” incluso por aquellas cosas que estás seguro de que no escogiste conscientemente y que tiene muy claro que no quieres.

Alguien dijo alguna vez: “La felicidad no consiste en tener lo que uno quiere, sino en querer lo que uno tiene”. Ese “alguien” está muy en lo cierto.

La gratitud es la cura milagrosa para cada momento de enfermedad y malestar. Es la manera más rápida de disolver la ansiedad, de sanar la decepción, de reemplazar la negatividad con positividad. Es la ruta más corta para salir de un callejón sin salida y volver al Sendero. Es conectar la energía con Dios.

Pruébalo alguna vez.

La próxima vez que te encuentres con un resultado o una experiencia indeseable, simplemente detente. Detente justo en medio de lo que sea que esté sucediendo. Solo…


… detente.

Cierra los ojos por un breve instante y di para tus adentros: “Gracias, Dios”.

Toma una respiración profunda y dilo de nuevo.

“Gracias por este regalo y por el tesoro que tiene para mí”.

Ten la seguridad de que tiene un tesoro, aun si no lo puedes ver justo ahora. La vida te lo confirmará si le das la oportunidad.

El “GPS del cerebro”

Cuando la gratitud reemplaza a los juicios, la paz se esparce por el cuerpo, la tranquilidad abrasa tu alma, la sabiduría llena tu mente. Deja que la gratitud reemplace a los juicios y tu experiencia de vida en su totalidad se transformará positivamente en cinco segundos.

En cinco segundos.

Esto es así porque la actitud lo es todo. La actitud corrige tu rumbo cuando te has salido del Sendero. Es como el GPS del cerebro.

Una actitud negativa te mandará por la senda de la infelicidad. No hay forma de evitarlo. Pasara necesariamente, no importa cuál sea el problema. Una actitud positiva te pondrá de nuevo en el camino hacia la paz interior y la felicidad. De nuevo, no hay manera de evitarlo. Pasará necesariamente, y no importa cuál sea el problema.

Sin embargo, ¿cómo puede uno entrar en gratitud cuando las circunstancias o condiciones que se presentan son completamente miserables, desoladora o incluso ponen en peligro la vida?

Sabiendo que cada momento en la vida es una oportunidad única para que tú internamente declares, expreses y experimentes la Divinidad de mora en tu interior.

Esto no es algo que quede claro por la simple afirmación de que existe algo llamado la Ley de la Atracción. Ese hecho debe ser explicado, no simplemente revelado.

Como ya lo dije, este escrito y el de la semana pasada fueron tomados del maravilloso libro Dios es felicidad. En ese texto se explixa por completo la Ley de la Atracción.



Un secreto de Neale Donald Walsh sobre la Ley de la Atracción

Uno de mis autores favoritos es Neale Donald Walsh. El artículo de hoy fue tomado y traducido su blog:

Hoy vamos a hablar de las elecciones conscientes versus las elecciones incosncientes.

Algo que nadie me contó sobre este asunto de la “Ley de la Atracción” es que es debido a que el “sistema” nunca se apaga (es decir, es debido a que el poder que Dios nos ha dado siempre está encendido) que a veces pareciera que el Proceso de Creación Personal no estuviera funcionando. De hecho, la Creación Personal siempre está funcionando.

Algunas personas han tratado de usar el Proceso de Creación Personal y han creído que no es efectivo. La Creación Personal nunca es inefectiva, aunque no siempre produce los resultados que queremos. Es precisamente por lo que es tan efectiva que no los produce.

Verás, la Energía de Atracción no sólo responde a lo que deseamos, sino también a lo que tememos. No solo responde a lo que queremos atraer hacia nosotros, sino también a lo que queremos alejar de nosotros. No solo responde a lo que elegimos de manera consciente, sino también a lo que seleccionamos inconscientemente.

“Seleccionar” de entre aquello que mi amigo Deepak Chopra llama “el Campo de Posibilidades Infinitas” es un procedimiento delicado. Es un asunto que depende de en qué nos enfocamos, ya sea que lo queramos o no, sin importar si lo hacemos conscientemente o no.

Por ejemplo, si tu mente está enfocada en duplicar tus ingresos durante el próximo año, pero luego tienes un pensamiento (incluso uno inconsciente) la hora siguiente o el día siguiente que te dice que sería casi imposible para ti hacer eso (si te dices a ti misma: “¡Vamos, sé realista! Elige un objetivo que puedas lograr”.) entonces has seleccionado esa última idea, aunque originalmente no lo hayas querido hacer, pues el interruptor de tu poder siempre está encendido; la Creación personal siempre está funcionando.

No sólo funciona con tu pensamiento o idea más reciente, sino también con aquel al que le das más frecuencia, más enfoque y más energía emocional.

Esto explica por qué algunas personas que tratan de utilizar el proceso para obtener algo que quieren desesperadamente con frecuencia se encuentran con lo que ellas llaman fracaso. Entonces dicen: “¿Ves?, ¡Esto no funciona!”.

En realidad, el proceso está funcionando perfectamente.

“Querer” aleja las cosas de ti

Otro ejemplo de esto es que si te experimentas a ti misma queriendo algo desesperadamente, y te sigues repitiendo a ti misma “¡Quiero eso!”, le estás declarando al Universo que no lo tienes.

(A menos que simplemente estés usando la palabra “querer” de manera figurativa. La mayoría de la gente no lo hace así. Cuando la mayoría de las personas dicen que “quieren” algo, tienen muy claro que lo hacen porque experimentan que ahora no tienen eso.)

Mientras tengas ese pensamiento, no podrás tener eso, pues no puedes tener en una mano aquello que con tu otra mano estás confirmando que no tienes.

Por ejemplo, la frase “Yo quiero más dinero” podría no atraer dinero hacia ti, y podría más bien alejarlo de ti. Esto es así porque el Universo sólo tiene una respuesta en su vocabulario: “Sí”. El Universo escucha con mucho cuidado, y escucha sobre todo a cómo te estás sintiendo.

Conversaciones con Dios dice que “los sentimientos son el lenguaje del alma”. Si constantemente dices “Yo quiero más dinero” y el Universo “siente tu sentimiento” acerca de eso, y si ese sentimiento es de carencia, eso es a lo que el Universo va a responder.

El “Motor de la Creación es en realidad” un imán

Estamos hablando de poder aquí. El poder de un imán. Recuerda que un sentimiento es energía, y cuando se trata de energía, lo Semejante atrae a lo Semejante. Entonces, el Universo dirá “¡Sí!” (y tú seguirás queriendo más dinero).

Si tú dices “Yo quiero más amor en mi vida”, el Universo dirá “¡Sí!” (y seguirás queriendo más amor en tu vida).

Al usar la Energía de la Atracción, la palabra “Yo” es la llave que enciende la creación. Lo que va después de la palabra “Yo” hace girar la llave y enciende el motor de la manifestación.

En consecuencia, cuando “pareciera” que la Creación Personal no estuviera funcionando es sólo porque la Energía de la Atracción te ha traído aquello que seleccionaste sin darte cuenta en vez de aquello que creíste que habías elegido.

Si el poder no siempre estuviera activo, si el proceso no siempre funcionara, podrías tener un único pensamiento muy positivo acerca de algo y el resultado se manifestaría en tu realidad sin falta. Pero el proceso funciona todo el tiempo, no sólo una parte del tiempo, y se alimenta de lo que sientes con mayor profundidad y mayor consistencia. Así, un sólo pensamiento positivo en medio de un torbellino de ideas no tan positivas y de proyecciones probablemente no producirá el resultado deseado.

El truco es permanecer positivo en un mar de negatividad. El truco es saber que el proceso está funcionando incluso cuando pareciera que no. Te quiero dar una herramienta para hacer esto. Es una técnica increíble. Funciona siempre. Y es sobre lo que hablaré la próxima semana [la próxima semana traduciré el nuevo artículo de Neale en el que ofrece la técnica].

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Neale Donald Walsh es el autor de la serie de libros de Conversaciones con Dios, que han sido éxitos en ventas. Estos libros, que no se inscriben en ninguna doctrina religiosa, están inspirados por Dios, y en ellos se presentan consejos sencillos y claros para tener una vida más equilibrada y para reconectarnos con la Divinidad, de la que hacemos parte. Estas enseñanzas constituyen un camino moderno hacia una vida espiritual y llena de significado.

¿Ojo por ojo?

En Conversaciones con Dios, de Neale Donald Walsh, Dios dice que Hitler fue al Cielo. Y que toda persona, sin importar lo que haga, estará en el Cielo. Es una idea que suele generar gran resistencia. ¿Por qué?

Porque uno de los impulsos más básicos del ego es la necesidad de castigo y de venganza. Esta es la idea de que al ladrón se le deben cortar las manos y de que el asesino debe ser asesinado. Ojo por ojo.

En el plano espiritual, estas ideas se manifiestan como la creencia en el infierno y en el karma. Si viviste bien, serás premiado. Si te portaste mal, serás castigado. Si en una vida pasada abusaste de otros, en una vida posterior abusarán de ti.

¿Y si el asesino fuera recibido con los brazos abiertos siempre en el corazón de Dios? “Imposible”, dice el ego.

Desde el punto de vista del ego, la parábola del hijo pródigo no tiene sentido: un hijo se va y despilfarra todas las riquezas que le dio su padre, pero cuando regresa no recibe un castigo sino una fiesta en su honor. Al ego esa idea le parece injusta, pues cree que el amor de Dios es algo que tiene condiciones: se puede perder y si se pierde hay que pagar para recuperarlo.

La enseñanza de la parábola del hijo pródigo es que el amor de Dios no tiene condiciones. Podemos perderlo de vista, pero nunca nos será negado si volvemos nuestros ojos a Él. En realidad, el Amor no puede perderse jamás, pues el Amor es lo que somos y siempre seremos, sin importar las locuras que creamos hacer en el sueño en el que nos encontramos.

Solo tenemos que decidir regresar a nuestro padre y aquí está, justo en ese momento, la fiesta de recibida, sin ningún pago previo, sin ninguna penitencia.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de Matt DeLuca.

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Cuando Dios es lo único que queda

Este artículo fue tomado y traducido del blog en inglés de Neale Donald Walsh. Lo elegí porque es una reflexión hermosa para esta época de Navidad que comienza.

Queridos amigos:

No necesito decirles que apenas faltan menos de diez días para Navidad, un momento del año muy feliz para muchas personas. Y, sin embargo, para muchos otros, que han sufrido grandes pérdidas o que están enfrentando grandes desafíos en estos días, la temporada de vacaciones navideñas puede ser un tiempo muy difícil… y es comprensible que así sea. Para algunas personas, todo lo que era importante para ellas les  fue arrebatado…

Para todos nosotros llega un momento en el que Dios es lo único que queda…

Esto sucede en la vida de la mayoría de las personas más de una vez. Es un momento en el que te sientes total y completamente aislado. Es un momento en el que sientes, no que nadie te está oyendo, sino que no hay nadie para oírte. Estás realmente solo. No hay nadie más, uncluso cuando hay alguien más contigo en la habitación. No hay nada más, aun cuando hay muchas cosas alrededor. Sólo estás tú, a pesar de que el mundo te rodea. Quizás especialmente cuando el mundo te rodea, sólo estás tú.

Sí, hay un momento en el que Dios es lo único que queda. Nada más importa. Nada más tiene significado alguno. Nada más te atrae, te magnetiza, exige tu atención  —o es siquiera digno de ella—.

Este momento llega, me parece, o bien cuando no tienes nada, o bien cuando lo tienes todo. Este momento llega cuando todo lo demás te ha sido arrebatado y no queda nada, o cuando se te ha dado todo y no hay nada más que puedas desear.

Cuando este momento llega, hay un gran alivio. Es un soltar, un dejar ir. Pero, aún así, para muchos de nosotros, todavía hay una pequeña parte de nosotros que anhela aquella única cosa que muchos de nosotros nunca hemos tenido: aceptación completa y amor incondicional.

Que alguien me ame exactamente como soy.

No hemos sido capaces de encontrar eso en otros. Pensamos que podríamos encontrarlo en otra persona, tuvimos la esperanza de que podríamos encontrarlo en otra persona, pero no podemos. Ni siquiera podemos encontrarlo en nosotros mismos. Y como no podemos encontrarlo en nosotros, no podemos dárselo a otra persona —y es por eso que no lo podemos encontrar ahí—.  En ninguna parte podemos encontrar aquello que no hemos puesto en ninguna parte, y no hemos puesto aceptación completa y amor incondicional en ninguna parte. Ni siquiera podemos estar bien con el clima, por santo cielo. Podemos encontrar algo para quejarnos para prácticamente cualquier cosa.

Y así, bucamos aquello que no está ahí, pues todo lo que buscamos en la vida debe haber sido puesto ahí por nosotros. Si no lo hemos puesto ahí, no podemos encontrarlo. Lo que no ponemos en la vida no podemos encontrarlo, pues nosotros somos la Unica Fuente Que Hay.

Si no podemos encontrar perdón en nuestras vidas, es porque no lo hemos puesto ahí. Si no podemos encontrar compasión en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto ahí.  Si no podemos encontrar tolerancia en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto ahí. Si no podemos encontrar piedad en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto ahí. Si no podemos encontrar paz en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto ahí. Si no podemos encontrar aceptación en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto ahí. Y si no podemos encontrar amor en nuestras vidas, es porque no lo hemos puesto ahí.

Debemos poner todas esas cosas en la Vida. Primero, en nuestra propia vida, y luego, en la vida de otros. O, para algunos, es al revés. De hecho, pienso que para la mayoría de nosotros es al revés. Para la mayoría de nosotros, es casi imposible darnos a nosotros mismos aquello que más queremos recibir: perdón, compasión, tolerancia, piedad, paz, aceptación, amor.

La mayoría de nosotros no podemos darnos a nosotros mismos esas cosas porque sabemos demasiado acerca de nosotros. Creemos que no merecemos esas cosas. Imaginamos que somos algo diferente de lo que realmente somos. No podemos ver la Divinidad que la Divinidad Misma ha puesto en nosotros. No podemos ver la Inocencia. No podemos ver la Perfección en nuestra imperfección.

Debido a que no podemos ver esas cosas en nosotros mismos, no podemos darnos a nosotros aquellas cosas que más queremos recibir. Sin embargo, como no somos totalmente ciegos frente a lo que es bueno y valioso en el mundo, con frecuencia podemos ver esas cosas en otros. Con frecuencia podemos ver Divinidad en otros. Con frecuencia podemos ver Inocencia en otros. Con frecuencia podemos ver Perfección en la imperfección de otros. Y así, podemos darles a otros perdón, compasión, tolerancia, piedad, paz, aceptación y amor. Podemos, pero la pregunta es, ¿lo haremos?

Muy a menudo no lo hacemos. A causa de nuestras heridas, no podemos sanar las heridas de otros. Y así, le negamos a nuestro mundo las cosas que nuestro mundo más necesita. Le negamos a nuestro mundo perdón, compasión tolerancia, piedad, paz, aceptación, amor. Y cuando le negamos esas cosas a nuestro mundo, nos las negamos a nosotros mismos —porque aquello que no hemos puesto en el mundo, no podemos recibirlo del mundo—. Repitamos otra vez la Nueva Regla de Oro:

Lo que no hemos puesto en el mundo, no podemos recibirlo del mundo.

Llega un momento en el que nos damos cuenta de que nosotros somos la Unica Fuente Que Hay. Nadie va a darnos a nosotros o al mundo aquello que somos incapaces de darle al mundo y, de esa manera, a nosotros. No por mucho tiempo.

El primer lugar en el que podemos ver esto es en las relaciones con los demás. Lo que no podemos o no queremos darle a otro, no podremos recibirlo de otro. No por mucho tiempo. Si no podemos darle a la persona que nos acompaña en la habitación perdón, compasión, tolerancia, piedad, paz, aceptación y amor… no podemos esperar que la persona en el cuarto nos dé esas cosas a nosotros. Pues ella solo tienen para darnos aquello que le hemos dado.

Nos imaginamos en la relaciones que la otra persona tiene aquello que nosotros no tenemos y, por tanto, que puede dárnoslo. Esta es la gran ilusión. Este es el gran error. Este es el gran malentendido. Y esta es la razón por la que tantas relaciones fracasan. Nos imaginamos que el otro nos va a dar perdón, compasión, tolerancia, piedad, paz, aceptación y amor. Imaginamos que los otros van a darnos lo que nosotros no podemos darles, y lo que ni siquiera podemos darnos a nosotros. Y entonces nos ponemos furiosos con la otra persona. Y entonces nos ponemos furiosos con nosotros. Y entonces…

 … nos damos cuenta de que lo único que queda es Dios. Nos tornamos, entonces, hacia Dios. Por favor, Dios, dame perdón, compasión, tolerancia, piedad, paz, aceptación y amor. Por favor dame esas cosas para poder yo dárselas a los demás.

El mundo se aproxima rápidamente a este punto de quiebre. Estamos empezando a entender que Dios es la Fuente Original y Única. Ahora todo lo que tenemos que entender, además, es que no hay separación entre Dios y nosotros. Cuando por fin tenemos esta comprensión fundamental, cuando, por fin, abrazamos esta verdad básica, cambiaremos nosotros, transformaremos nuestras relaciones y cambiaremos el mundo.

Hasta entonces, no podremos hacerlo. Y esperaremos por ese momento en el que nos damos cuenta de que… lo único que queda es Dios. Ojalá lleguemos a ese momento antes de que lo creemos… de la forma más cruda posible: destruyendo todo lo demás hasta que no haya nada más. Destruyendo nuestra relación hasta que no quede nada. Destruyéndonos a nosotros hasta que no quede nada. 

Conversaciones con Dios contiene una afirmación asombrosa. Es algo que nunca he olvidado. Dios dijo: “No es necesario ir al infierno para llegar al cielo”.  Nos invito a todos a recordar esto hoy. Nos invito a todos a aceptar y darle la bienvenida a una nueva noción sobre nosotros mismos y sobre la vida: no que lo único que queda es Dios, sino que lo único que hay es Dios.

Cuando veamos a Dios en todas las personas y en todas las cosas, entonces habremos soltado nuestras ilusiones, nos habremos apartado de nuestras imaginaciones infantiles, y trataremos a todas las cosas y a todas las personas como si eso, ella o él fuera Divino. Y si piensas que eso no cambiaría tu vida y tu mundo, piensa de nuevo. Este es el Camino del Alma.

Amor y abrazos,

Neale

Neale Donald Walsh es el autor de la serie de libros de Conversaciones con Dios, que han sido éxitos en ventas. Estos libros, que no se inscriben en ninguna doctrina religiosa, están inspirados por Dios, y en ellos se presentan consejos sencillos y claros para tener una vida más equilibrada y para reconectarnos con la Divinidad, de la que hacemos parte. Estas enseñanzas constituyen un camino moderno hacia una vida espiritual y llena de significado. Puedes conocer más sobre Neale en su página web.

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Dar gracias de antemano

“Expresar gratitud de antemano es el camino de todos los Maestros. Así que no esperes a que las cosas pasen para entonces dar gracias. ¡Da gracias antes de que pasen y observa cómo las energías se mueven! Agradecerle a Dios antes de que algo ocurra es un acto de fe extraordinario. Y, por supuesto, de ahí es de donde viene el poder.

Es Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. ¿Por qué no hacer que sea un día de acción de gracias en los corazones de todas las personas en todas partes?”

~Neale Donald Walsh

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Por qué es importante ponerte a ti mismo en primer lugar

Por: Neale Donald Walsh

Cuando era niño, se me dijo que el amor significaba pensar primero en los demás. Pero Conversaciones con Dios dice que siempre debo ponerme en primer lugar. ¿Podía esto ser cierto? ¿Cómo se podría reconciliar esto con las enseñanzas que había recibido antes en mi vida?

La respuesta es que todo tiene que ver con las intenciones. Si tu intención en la vida es vivir la versión más grandiosa de la visión más grande que jamás hayas tenido sobre quién eres, y si esa visión de ti mismo es que tú eres amoroso, atento, generoso, amable, compasivo y fiel a tu verdad, entonces te comportarás con otros de una manera que podría verse como si los estuvieras poniendo en primer lugar. La diferencia es que no estarás haciendo esto por los otros, sino por ti mismo… porque esto simplemente es quien tú eres.

Cuando hacemos cosas por los demás (o imaginamos que eso es lo que estamos haciendo), pueden aparecer dos actitudes insidiosas: la expectativa y el resentimiento.Podemos comenzar a tener la expectativa de que aquellos por los que hacemos algo ahora nos “deben”, y podríamos experimentar un resentimiento creciente si ellos no nos “pagan”.

Por otra parte, cuando hacemos las cosas para nosotros (incluso si esto redunda en que les sucedan cosas buenas a los demás), será difícil que surjan las expectativas, y es virtualmente imposible que aparezca el resentimiento… a menos que claramente no entendamos la naturaleza de lo que está ocurriendo. Esto es, a menos que ignoremos o neguemos que estamos haciendo algo por nosotros mismos, y realmente nos convenzamos de que lo estamos haciendo por alguien más.

En realidad, todo lo que haces, lo haces por ti, pues cada acto es un acto en el que te defines a ti mismo. Toda la vida es un proceso de decidir Quién Eres. Tu propósito es experimentar eso, y recrearte a ti mismo de nuevo en la siguiente versión más grandiosa de eso. Esto es lo que se llama Evolución.

Así que piensa primero en ti cada vez que tengas que tomar una decisión. Piensa en Quién Eres, y en lo que te estás tratando de convertir. Haz la elección más elevada respecto a eso —pinta la imagen más grandiosa que jamás podrías imaginarte de Quien Eres en cada momento y en cada circunstancia— y todo lo demás de acomodará por sí mismo.

Abrazos y amor,

Neale

Traducido por Caminos de Conciencia

Tomado de http://cwg.org/index.php?b=713

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Neale Donald Walsh es el autor de la serie de libros de Conversaciones con Dios, que han sido éxitos en ventas. Estos libros, que se inscriben en ninguna doctrina religiosa, están inspirados por Dios, y en ellos se presentan consejos sencillos y claros para tener una vida más equilibrada y para reconectarnos con la Divinidad, de la que hacemos parte. Estas enseñanzas constituyen un camino moderno hacia una vida espiritual y llena de significado. Puedes conocer más sobre Neale en su página web.