Eckhart Tolle y la ley de la atracción

Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.

Marcos 11:24

Hace poco me inscribí en un curso sobre manifestación consciente con el maestro Eckhart Tolle, y quiero compartirles lo que he ido aprendiendo.

Por ahora, hay una idea de Eckhart sobre la manifestación que me ha gustado bastante.

Supongamos que queremos manifestar una nueva casa más bella que la que tenemos. Quizás en la naturaleza, rodeada de animales y un bello bosque.

Un ejercicio típico para manifestar lo que queremos es visualizarlo. En este caso, cerramos los ojos e imaginamos que ya vivimos en esa casa.

Tener en nuestra mente una imagen de la casa, sin embargo, no es sufuciente. Ayuda, pero es sólo el primer paso.

Lo que realmente importa es nuestro estado de consciencia. El truco es sentirnos como si ya estuviéramos viviendo allí; sentir realmente la dicha, la plenitud, la paz y el gozo de estar viviendo en esa casa, ahora.

Como se ve, esto va más allá de construir imágenes mentales. Se trata de elevar nuestra vibración a un estado de dicha y plenitud.

Si realmente hemos hecho bien el ejercicio, dice Eckhart, al obtener la casa no nos vamos a sentir diferente de como nos estamos sintiendo ahora, ¡pues justo ahora ya nos sentimos como si tuviéramos la casa!

Por tanto, cuando realmente elevamos nuestro estado interno y experimentamos de antemano el gozo de tener lo que deseamos, el apego desaparece. Esto es así porque, como ya nos sentimos plenos, como ya estamos en dicha, como ya experimentamos el bienestar de tener esa cosa, no sentimos ninguna necesidad por tenerla; en cierto sentido, ya la tenemos.

Y es entonces cuando manifestación sucede. Nuestra vibración está completamente alineada con nuestro deseo. No hay conflicto, carencia ni apego. Sólo hay plenitud. Nuestro estado interno es exactamente el estado interno de alguien que ya tiene esa casa.

Como se puede ver, al manifestar desde ese lugar, nuestro poder está siempre en el momento presente, no en el futuro. Nuestra plenitud está ya aquí y ahora. No llegará cuando tengamos la casa. Cuando la casa se manifieste externamente será sólo un reflejo de lo que ya sentimos adentro ahora.

Ese es el sentido de las palabras de Jesús en la cita al comienzo. Creer que ya lo hemos recibido, creerlo realmente, implica sentirnos como si ya lo tuviéramos; sentirnos exactamente igual. En ese estado, lo que sobreviene frente al universo no es una petición, sino un cántico de gratitud. Pues, ¿para qué pedir si ya estamos experimentando lo que deseamos? En ese estado, lo natural es agradecer la dicha que estamos experimentando. Y esa gratitud, esa vibración, naturalmente se reflejan en nuestro mundo exterior. Y de pronto se manifiesta la casa. Y la seguimos gozando en el plano externo, porque ya la veníamos gozando desde nuestro interior. La manifestación externa es sólo un bono, un extra; en realidad, ya teníamos lo que queríamos.

Si identificamos miedo, carencia, ansiedad o dudas, es una señal clara de que no estamos alineados completamente con nuestro deseo. Nuestra fe no es completa. Y desde ese lugar, nuestro poder de manifestación es limitado.

Así pues, entrenémonos en gozar ya, ahora, de aquello que deseamos. Si realmente lo puedes visualizar, entonces ya lo puedes disfrutar. Justo ahora.

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La danza entre el ser y el hacer: una nueva forma de manifestar

Hace poco entré a un grupo de Facebook llamado “Manifestación consciente con Eckhart Tolle” (el grupo es en inglés). Me gustó mucho el mensaje de Eckhart que recibí de bienvenida:

“A través de los años, mucha gente me ha preguntado sobre cómo encontrar su propósito en este mundo y cómo eso se relaciona con el despertar espiritual.

Es una pregunta muy importante.

Por una parte, el propósito de tu vida se encuentra en las actividades que realizas en lo que llamo “la dimensión horizontal” (o la dimensión del hacer).

Muchas de las enseñanzas sobre manifestación se enfocan casi exclusivamente en esta dimensión, sugiriendo que, si obtienes lo que deseas, serás feliz. Pero esto es una falacia; todo el mundo eventualmente se da cuenta de que, si sólo opera en la dimensión horizontal, podrá obtener lo que desea, pero eso no los satisfará en última instancia.

Hay otra dimensión que llamo “la dimensióm vertical”, o la dimensión del ser, de la cual es igualmente importante ser concientes cuando hablamos de manifestación. La maestría en esta vida es tener ambas en tu vida. A veces llamo eso la.danza entre el ser y el hacer (no como cosas separadas, sino actuando de manera conjunta), el ser y el hacer como una sola cosa.

El universo ha estado creando de manera continua por millones de años. Pero puede ser que la siguiente etapa en la creación es una muy diferente de aquella en en la que el universo ha estado creando durante los últimos millones de años. A medida que la humanidad despierta, también despertarán nuestros poderes para crear un cambio verdadero en nuestro planeta.”

Me encantó esa reflexión. Es momento de crear de manera diferente. No se trata de buscar a través de lo que creamos algo que nos complete. Se trata de encontrar en nuestro ser (lo que Eckhart Tolle llama la dimensión vertical) la plenitud y la dicha, y de crear a partir de ese estado.

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Puedes crear lo que quieres en este momento

Cuando pensamos en crear nuestra realidad, por lo general nos enfocamos en emprender acciones encaminadas hacia un resultado que deseamos en el futuro. Y eso, sin duda, es grandioso. Si queremos una bella casa nueva, es una buena idea ir a buscar los materiales y diseñar los planos. Sin embargo, estas acciones sólo corresponden al aspecto superficial del proceso mediante el cual creamos nuestra realidad, que consiste en modificar lo que percibimos como nuestro mundo exterior.

La forma más profunda y poderosa de crear nuestra realidad es ir adentro, al corazón, y crear allí la experiencia que deseamos en este momento. Podemos crear allí una gran experiencia de abundancia, amor, gratitud y plenitud que no depende en absoluto de nuestras circunstancias externas. En esa experiencia, nos damos cuenta de que tenemos ya todo lo que podríamos necesitar para ser felices. Nos damos cuenta de que este momento, este preciso instante, es un regalo sagrado.

Cuando creamos en nuestro interior esta experiencia de plenitud, nos alineamos con la vida y nuestras acciones fluyen sin esfuerzo, pues creamos impulsados por el amor, cuya naturaleza es crear. Creamos, no porque necesitemos algo externo para ser felices, sino por el impulso natural de seguir nuestro corazón.

Además, cuando experimentamos plenitud interna, nuestra vibración se eleva y atraemos naturalmente aquellas situaciones externas que resuenan con esa vibración. Entonces manifestamos con facilidad también aquello que deseamos en en plano externo. Pero esto es solo un bono, un regalo extra y secundario, pues en la plenitud ya está todo, ya nos sentimos completos.

Tomar acción es maravilloso. Pararnos de la cama y ponernos en marcha es parte indispensable del proceso de crear nuestra realidad. Pero, para que esas acciones estén impulsadas por una chispa divina, debemos ir al corazón.

Si quieres crear tu realidad, comienza por este preciso momento. Comienza por sanar, comienza por encender el fuego en tu interior. No tienes que esperar al futuro para crear una vida plena, abundante y maravillosa. Esa vida se encuentra ya aquí. Realmente, podría decirse que, más que crear esa realidad, se trata de sanar nuestra percepción y darnos cuenta de que ya tenemos y somos todo aquello que jamás podríamos llegar a desear en lo más profundo de nuestro corazón. Ahora.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @samphoum

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Pasos para florecer por dentro (y por fuera)

Creo que, como seres humanos, nuestro don más grande y en donde reside nuestro poder es nuestra capacidad de elegir. Gracias a esta capacidad, podemos crearnos y recrearnos y, de esa forma, crear y recrear nuestra realidad.

Ahora bien, ¿en dónde podemos aplicar esa capacidad para elegir? Sólo en este momento. Sólo ahora podemos elegir.

Podemos elegir en qué pensamos y qué actitud asumimos frente a lo que sucede fuera y dentro de nosotros.

Esta capacidad de elegir es algo que se fortalece con la práctica. Y la práctica consiste simplemente en elegir consciente y constantemente.

Primera elección: tomar consciencia

En cuanto a transformar nuestra realidad interna y externa, la primera elección que podemos hacer es tomar consciencia, venir al momento presente, observar lo que sucede afuera y dentro de nosotros.

Estar plenamente conscientes de la realidad es algo que tenemos la capacidad de hacer. La mente tiende a divagar de forma incosnciente, es decir, sin que nos demos cuenta, pero no estamos a merced de su inercia y de su programación. Podemos observar sus patrones, y ese es el primer paso para elegir nuevos patrones de pensamiento.

Tomar conciencia tiene un efecto transformador muy poderoso. Muchas veces, por ejemplo, cuando tomamos consciencia plenamente de que un músculo o una parte del cuerpo está tensionada, esa sola consciencia lleva a que de forma natural relajemos esa parte y soltemos la tensión. Cuando me doy cuenta de que estoy apretando una piedra puntiaguda, naturalmente la suelto. Si la apreto sin ser consciente, probablemente seguiré aferrado, así me cause dolor.

Siguiente elección: relajarnos

Cuando se trata de nuestro estado interno, relajarnos es una elección mucho más poderosa que luchar.

A veces, buscando sanar, somos violentos con nosotros. A veces tratamos de arrancarnos a la fuerza las emociones y los pensamientos que no nos gustan. Frente a esto, vale la pena recordar que aquello contra lo que luchamos persiste, pues al luchar contra ello enfocamos allí toda nuestra energía, nos enfocamos en eso, y aquello en lo que nos enfocamos crece.

Es mejor, entonces, enfocarnos en lo que sí queremos. Es más efectivo elegir pensamientos amorosos que luchar contra los pensamientos violentos.

Esta segunda opción, sin embargo, también puede llevarnos a sufrir. A veces nos forzamos por tener pensamientos positivos. Nos forzamos en repetir frases e ideas y en convencernos de ellas. Tratamos de imponernos esos pensamientos a la fuerza. Y el resultado es el agotamiento y la tensión. Esto es como sembrar semillas y luego comenzar a gritarles y a golpearlas para que crezcan. Esto probablemente no las ayudará a crecer y en cambio puede que las arruine e impida su proceso natural de crecimiento.

Sí tenemos la capacidad de elegir nuestros pensamientos y emociones, pero esta no es una capacidad que se cultiva mediante la violencia contra nosotros ni mediante un control obsesivo.

Lo mejor es preparar el terreno y disponerlo para que las semillas germinen naturalmente. Preparar nuestra mente y nuestra consciencia con amor de tal forma que la llegada del amor sea absolutamente natural, y la llegada del amor es natural, pues el amor es nuestra naturaleza. ¿Y cómo preparar el terreno para la llegada del amor? Relajándonos y teniendo la intención de invitar al amor.

La relajación es clave. El amor es como esa mariposa que se posa sobre nosotros cuando nos aquietamos. Es como ese diamante que siempre ha estado en el fondo del estanque que es nuestra mente, pero no podemos verlo porque el agua de nuestros pensamientos está turbia. Cuando el agua se aquieta, el diamante se hace evidente.

Relajarnos es difícil, pues estamos acostumbrados a que la manera de lograr cosas es mediante el control. Cuando se trata de nuestra realidad interna, sin embargo, no podemos controlar el proceso ni forzar las cosas. Nuestra mente limitada no puede estar a cargo del proceso. Esto sería igual que tratar de obligar a las semillas a germinar, en vez de dejarlas que germinen por sí solas. Hay que nutrirlas. Hay que cuidarlas. Pero el proceso sucede de manera natural. Así también, debemos entregarnos al flujo natural de la vida, soltar el control y permitir que sea el universo y la divinidad quienes actúen en nosotros y a través de nosotros. Soltar el control y relajarnos es, entonces, esencial.

Ingrediente secreto: la intención

La relajación es mucho más poderosa cuando se combina con el poder de nuestra intención.

La intención es la dirección en la que queremos ir, es la señal que le enviamos al universo con respecto a aquello en lo que queremos transformarnos, con respecto a nuestros deseos de sanar y crecer.

La intención es la forma de pedir.

Al tener intención, indicamos que estamos dispuestos y deseosos de sanar. Y el universo responde siempre frente a una intención genuina.

Así pues, tomar consciencia es la forma en la que vemos en dónde estamos y decidimos lo que queremos sembrar. La intención es el acto de sembrar las semillas y regarlas. La relajación es el acto de preparar el terreno y permitir que el proceso de crecimiento de las semillas suceda de manera natural. Estos tres ingredientes, combinados, nos llevarán a florecer.

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¿No obtienes lo que quieres?

Hace un tiempo traduje un artículo de Neale Donald Walsh sobre la Ley de la Atracción en el que se prometió una segunda parte. Aquí está la traducción de la segunda parte:

Hemos comenzado una serie de artículos en los que buscamos contextualizar este asunto de la “Ley de la Atracción” en el marco de Conversaciones con Dios. Para este ejercicio me estoy apotando en el excelente libro de la serie de Conversaciones con Dios titulado Dios es felicidad.

Hoy, como lo prometí la semana pasada, vamos a mirar qué hacer cuando “pareciera como si” la Creación Personal no estuviera funcionando. Cuando eso sucede es solo porque la Energía de la Atracción ha traído aquello que seleccionaste sin darte cuenta en vez de aquello que pensaste que habías elegido.

Si el poder de crear no siempre estuviera encendido, si el proceso no siempre funcionara, podrías tener un único pensamiento acerca de algo y el resultado se manifestaría en tu realidad sin falta. Pero el proceso funciona todo el tiempo, no solo una parte del tiempo, y se alimenta de aquello que sientes con mayor profundidad, de manera más consistente. Por tanto, un solo pensamiento muy positivo en un remolino de ideas no tan posivas y de proyecciones tiene pocas probabilidades de producir el resultado deseado.

El truco es permanecer positivos en un mar de negatividad. El truco es saber que el proceso está funcionando incluso cuando pareciera que no.

En mi último artículo te dije que te daría una herramienta para hacer esto. Es una técnica increíble. Funciona siempre.

El milagro que cambiará tu vida

Permanecer positivo cuando se está rodeado por (e incluso cuando se está inmerso en) lo que otros llamarían “negatividad” es más fácil de lo que piensas. Así que aquí está el truco. Aquí está la herramienta. Aquí está la técnica increíble…

Ponle fin de inmediato a los juicios

“No juzgues por las apariencias”.

Cuando le pones fin a los juicios, le pones fin a toda una manera de vivir. Esto no es algo pequeño. Este es un cambio de actitud y de comportamiento que puede cambiar la vida. Es un milagro.

¿Pero cómo hace uno este milagro? Esta es la pregunta para la que todos quieren una respuesta. Por favor, préstale mucha atención a lo que te voy a decir ahora…

La forma de salir de los juicios es entrar en gratitud

Este es un corolario tan importante que debería estar enmarcado por todas partes en tu casa y en todas partes de tu mundo. En el espejo de tu baño. En la puerta de tu nevera. En tu espejo retrovisor. Sobre la pantalla de tu computador. Podrías incluso tatuarlo en tu muñeca izquierda (o al menos grabarla en un brazalete que lleves ahí):

LA FORMA DE SALIR DE LOS JUICIOS ES ENTRAR EN GRATITUD

Esto significa estar agradecido por todo resultado. Todo resultado.

Se trata de decir “Gracias, Dios” incluso por aquellas cosas que estás seguro de que no escogiste conscientemente y que tiene muy claro que no quieres.

Alguien dijo alguna vez: “La felicidad no consiste en tener lo que uno quiere, sino en querer lo que uno tiene”. Ese “alguien” está muy en lo cierto.

La gratitud es la cura milagrosa para cada momento de enfermedad y malestar. Es la manera más rápida de disolver la ansiedad, de sanar la decepción, de reemplazar la negatividad con positividad. Es la ruta más corta para salir de un callejón sin salida y volver al Sendero. Es conectar la energía con Dios.

Pruébalo alguna vez.

La próxima vez que te encuentres con un resultado o una experiencia indeseable, simplemente detente. Detente justo en medio de lo que sea que esté sucediendo. Solo…


… detente.

Cierra los ojos por un breve instante y di para tus adentros: “Gracias, Dios”.

Toma una respiración profunda y dilo de nuevo.

“Gracias por este regalo y por el tesoro que tiene para mí”.

Ten la seguridad de que tiene un tesoro, aun si no lo puedes ver justo ahora. La vida te lo confirmará si le das la oportunidad.

El “GPS del cerebro”

Cuando la gratitud reemplaza a los juicios, la paz se esparce por el cuerpo, la tranquilidad abrasa tu alma, la sabiduría llena tu mente. Deja que la gratitud reemplace a los juicios y tu experiencia de vida en su totalidad se transformará positivamente en cinco segundos.

En cinco segundos.

Esto es así porque la actitud lo es todo. La actitud corrige tu rumbo cuando te has salido del Sendero. Es como el GPS del cerebro.

Una actitud negativa te mandará por la senda de la infelicidad. No hay forma de evitarlo. Pasara necesariamente, no importa cuál sea el problema. Una actitud positiva te pondrá de nuevo en el camino hacia la paz interior y la felicidad. De nuevo, no hay manera de evitarlo. Pasará necesariamente, y no importa cuál sea el problema.

Sin embargo, ¿cómo puede uno entrar en gratitud cuando las circunstancias o condiciones que se presentan son completamente miserables, desoladora o incluso ponen en peligro la vida?

Sabiendo que cada momento en la vida es una oportunidad única para que tú internamente declares, expreses y experimentes la Divinidad de mora en tu interior.

Esto no es algo que quede claro por la simple afirmación de que existe algo llamado la Ley de la Atracción. Ese hecho debe ser explicado, no simplemente revelado.

Como ya lo dije, este escrito y el de la semana pasada fueron tomados del maravilloso libro Dios es felicidad. En ese texto se explixa por completo la Ley de la Atracción.



Un secreto de Neale Donald Walsh sobre la Ley de la Atracción

Uno de mis autores favoritos es Neale Donald Walsh. El artículo de hoy fue tomado y traducido su blog:

Hoy vamos a hablar de las elecciones conscientes versus las elecciones incosncientes.

Algo que nadie me contó sobre este asunto de la “Ley de la Atracción” es que es debido a que el “sistema” nunca se apaga (es decir, es debido a que el poder que Dios nos ha dado siempre está encendido) que a veces pareciera que el Proceso de Creación Personal no estuviera funcionando. De hecho, la Creación Personal siempre está funcionando.

Algunas personas han tratado de usar el Proceso de Creación Personal y han creído que no es efectivo. La Creación Personal nunca es inefectiva, aunque no siempre produce los resultados que queremos. Es precisamente por lo que es tan efectiva que no los produce.

Verás, la Energía de Atracción no sólo responde a lo que deseamos, sino también a lo que tememos. No solo responde a lo que queremos atraer hacia nosotros, sino también a lo que queremos alejar de nosotros. No solo responde a lo que elegimos de manera consciente, sino también a lo que seleccionamos inconscientemente.

“Seleccionar” de entre aquello que mi amigo Deepak Chopra llama “el Campo de Posibilidades Infinitas” es un procedimiento delicado. Es un asunto que depende de en qué nos enfocamos, ya sea que lo queramos o no, sin importar si lo hacemos conscientemente o no.

Por ejemplo, si tu mente está enfocada en duplicar tus ingresos durante el próximo año, pero luego tienes un pensamiento (incluso uno inconsciente) la hora siguiente o el día siguiente que te dice que sería casi imposible para ti hacer eso (si te dices a ti misma: “¡Vamos, sé realista! Elige un objetivo que puedas lograr”.) entonces has seleccionado esa última idea, aunque originalmente no lo hayas querido hacer, pues el interruptor de tu poder siempre está encendido; la Creación personal siempre está funcionando.

No sólo funciona con tu pensamiento o idea más reciente, sino también con aquel al que le das más frecuencia, más enfoque y más energía emocional.

Esto explica por qué algunas personas que tratan de utilizar el proceso para obtener algo que quieren desesperadamente con frecuencia se encuentran con lo que ellas llaman fracaso. Entonces dicen: “¿Ves?, ¡Esto no funciona!”.

En realidad, el proceso está funcionando perfectamente.

“Querer” aleja las cosas de ti

Otro ejemplo de esto es que si te experimentas a ti misma queriendo algo desesperadamente, y te sigues repitiendo a ti misma “¡Quiero eso!”, le estás declarando al Universo que no lo tienes.

(A menos que simplemente estés usando la palabra “querer” de manera figurativa. La mayoría de la gente no lo hace así. Cuando la mayoría de las personas dicen que “quieren” algo, tienen muy claro que lo hacen porque experimentan que ahora no tienen eso.)

Mientras tengas ese pensamiento, no podrás tener eso, pues no puedes tener en una mano aquello que con tu otra mano estás confirmando que no tienes.

Por ejemplo, la frase “Yo quiero más dinero” podría no atraer dinero hacia ti, y podría más bien alejarlo de ti. Esto es así porque el Universo sólo tiene una respuesta en su vocabulario: “Sí”. El Universo escucha con mucho cuidado, y escucha sobre todo a cómo te estás sintiendo.

Conversaciones con Dios dice que “los sentimientos son el lenguaje del alma”. Si constantemente dices “Yo quiero más dinero” y el Universo “siente tu sentimiento” acerca de eso, y si ese sentimiento es de carencia, eso es a lo que el Universo va a responder.

El “Motor de la Creación es en realidad” un imán

Estamos hablando de poder aquí. El poder de un imán. Recuerda que un sentimiento es energía, y cuando se trata de energía, lo Semejante atrae a lo Semejante. Entonces, el Universo dirá “¡Sí!” (y tú seguirás queriendo más dinero).

Si tú dices “Yo quiero más amor en mi vida”, el Universo dirá “¡Sí!” (y seguirás queriendo más amor en tu vida).

Al usar la Energía de la Atracción, la palabra “Yo” es la llave que enciende la creación. Lo que va después de la palabra “Yo” hace girar la llave y enciende el motor de la manifestación.

En consecuencia, cuando “pareciera” que la Creación Personal no estuviera funcionando es sólo porque la Energía de la Atracción te ha traído aquello que seleccionaste sin darte cuenta en vez de aquello que creíste que habías elegido.

Si el poder no siempre estuviera activo, si el proceso no siempre funcionara, podrías tener un único pensamiento muy positivo acerca de algo y el resultado se manifestaría en tu realidad sin falta. Pero el proceso funciona todo el tiempo, no sólo una parte del tiempo, y se alimenta de lo que sientes con mayor profundidad y mayor consistencia. Así, un sólo pensamiento positivo en medio de un torbellino de ideas no tan positivas y de proyecciones probablemente no producirá el resultado deseado.

El truco es permanecer positivo en un mar de negatividad. El truco es saber que el proceso está funcionando incluso cuando pareciera que no. Te quiero dar una herramienta para hacer esto. Es una técnica increíble. Funciona siempre. Y es sobre lo que hablaré la próxima semana [la próxima semana traduciré el nuevo artículo de Neale en el que ofrece la técnica].

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Neale Donald Walsh es el autor de la serie de libros de Conversaciones con Dios, que han sido éxitos en ventas. Estos libros, que no se inscriben en ninguna doctrina religiosa, están inspirados por Dios, y en ellos se presentan consejos sencillos y claros para tener una vida más equilibrada y para reconectarnos con la Divinidad, de la que hacemos parte. Estas enseñanzas constituyen un camino moderno hacia una vida espiritual y llena de significado.

Harry Potter y el secreto de la suerte líquida

Cuando miramos con los ojos del corazón, vemos enseñanzas ocultas en muchas partes. Canciones, películas, libros de todo tipo. Incluso en una conversación en la calle al azar o una receta de cocina.

Te quiero compartir una enseñanza que me llegó al corazón al ver la película Harry Potter y el misterio del príncipe (alerta de spoilers). Es una enseñanza para todos. No tienes que ser fan de Harry Potter para aprovecharla, pero, si lo eres, la vas a disfrutar mucho más.

Es una enseñanza sobre crear y manifestar lo que deseamos a partir de estar conectados con nuestro corazón, con nuestra intuición. Y recojo la enseñanza en este video que preparé con mucho amor.

Poder creador y culpabilidad

Hace poco un amigo compartió un artículo en el que se critica a la Ley de la Atracción. Hay allí varias críticas que me parecen genuinas y que vale la pena considerar. Pero, por ahora, me ocuparé solo de un par.

La ley de la atracción establece que creamos nuestra realidad. Que somos maestros creadores. Que nuestra realidad es un reflejo de nuestro ser. A veces se critica a la Ley de la Atracción por decir que solo con pensar algo, eso va a suceder, lo cual obviamente no sucede. Es importante aclarar que el pensamiento es, en realidad, secundario. El universo responde a lo que estamos siendo. A nuestro estado interior. Los libros que promueven la Ley de la Atracción se enfocan en los pensamientos solo en la medida en que estos tienen la capacidad de influenciar nuestro estado interno. Si repito que soy exitoso frente al espejo todas las mañana, pero no me siento así en lo profundo de mis células, esas palabras no tendrán ninguna consecuencia. Se trata más de elevar la vibración de la experiencia interna que de repetir pensamientos. Y hay muchas maneras de transformar ese estado interior. Hacia allá apuntan muchas prácticas espirituales. Repetir pensamientos puede ser un muy pequeño componente de esa transformación, pero no es suficiente ni necesario.

Otra crítica que se le hace a la Ley de la Atracción es que culpa a las personas por las cosas malas que les suceden. “Si no tienes para comer, es porque no piensas en suficiente comida”. O “Si te robaron es porque estabas teniendo pensamientos negativos”. Aquí debo aclarar algo. La Ley de la Atracción sí establece que todos, absolutamente todos, creamos nuestra realidad. Desde el venado que es atacado por un tigre hasta mi abuela que acaba de morir en inmensos dolores hasta los niños que nacen en condiciones de extrema pobreza y son abusados por sus padres. Pero eso no quiere decir que mi abuela sea culpable o que el venado sea culpable o que el niño sea culpable de lo que le sucede.

En nuestro proceso evolutivo, la gran mayoría de nuestras creaciones son inconscientes. Solo en los últimos niveles de evolución se adquiere el grado de maestría necesario para crear conscientemente. Hacia allá apunta la Ley de la Atracción, pero no culpabiliza a quienes vamos apenas empezando el proceso de aprendizaje. Así como uno no culpa a un niño de dos años porque se quema al tocar el fuego o cuando se cae mientras aprende a caminar. Sí, fueron sus acciones las que le causaron dolor. Pero en su nivel de consciencia actual nadie lo tildaría de malo por caerse o quemarse. Simplemente lo ayudaría a curarse las heridas, enjuagaría sus lágrimas y, en la medida en que él sea capaz de entenderlo, le explicaría amorosamente que debe mantenerse alejado del fuego.

Otro ejemplo. Si me enfermo de algo grave, es posible que en mi estado actual de consciencia no pueda curar mi propio cuerpo con solo desearlo. Si estuviera en el estado de consciencia de Jesús, podría. Pero no por eso me voy a latigar o a culpar cuando mi cuerpo se enferme. Sé que el estado de consciencia de Jesús es posible para mí y para todos. Eso fue parte de lo que él vino a mostrarnos: el estado de consciencia que es posible para nosotros. Pero no por eso me voy a juzgar y a autolatigar. Voy en mi proceso y no tengo por qué juzgarme por no ir más adelante.

Así, la Ley de la Atracción nos invita a que nos demos cuenta de nuestro poder creador y lo despertemos en la medida en que podamos. Y eso implica, claro, asumir responsabilidad. Una vez veo de qué manera creo lo que me ocurre, en ese momento me vuelvo responsable. Pero nunca culpa a nadie o lo juzga por sus creaciones. Quienes juzgamos somos los humanos. Y no es necesario que lo hagamos.

De hecho, parte de las enseñanzas de la Ley de la Atracción tienen que ver, precisamente, con dejar de juzgar y con dejar de culparnos. Pues los juicios nos mantienen separados de los demás y la culpa nos mantiene separados de nosotros mismos. Y entre más cerca estemos de la unidad (y por, tanto, entre menos culpa y juicios tengamos) más podremos acercarnos a nuestro poder creador. Ya que solo en unidad entramos en contacto con la Fuente, de donde viene todo poder creador.

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Elige bien tus pensamientos, crean tu realidad

¿Que tanto pueden afectar los pensamientos la materia?

Personalmente, creo que la realidad última es pensamiento, y que la materia, el tiempo y el espacio son solo ilusiones creadas por el pensamiento. Si esto es así, por supuesto que el pensamiento puede afectar la materia, pues directamente la crea.

Sin embargo, no me interesa aquí convencerte de esas creencias. Aun si no las aceptas, hay un caso claro en el que debes reconocer que, sin lugar a dudas, el pensamiento afecta la materia. Me refiero a los movimientos de tu cuerpo. Tus pensamientos tienen el poder de hacer mover tu cuerpo. Puedes decidir actuar o quedarte quieta. Y tus pensamientos pueden promover la acción o impedirla.

Así pues, es obvio que los pensamientos transforman la realidad. Pues lo que hacemos los seres humanos depende de lo que pensamos, y con nuestras acciones creamos nuestra realidad. Por tanto, nuestra realidad depende de la calidad de nuestros pensamientos.

¿A qué tipo de acciones te están llevando tus pensamientos? Y ¿qué realidad estás creando a través de esas acciones? Si te gusta tu realidad, sigue pensando así. Si hay aspectos que no te hacen feliz, te tengo una buena noticia: puedes elegir pensar de una forma diferente. Elige pensamientos que te lleven a emprender las acciones que consideras necesarias para crear la realidad que deseas.

Eres una creadora. Eres poderosa. Y tus pensamientos son más potentes y más poderosos de lo que imaginas. Elígelos con consciencia.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Zach Alan.

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Dos formas de soñar

¿Cuando hablamos de despertar espiritual, estamos hablando de no volver a soñar más, de no tener sueños y aspiraciones? Creo que no estamos hablando de eso, por lo menos no yo. Creo que se puede hacer una distinción entre dos formas de soñar.

Forma 1:

Esta mañana estaba paseando los perros de mi novia, que son pequeños, y de repente fueron atacados por dos perros grandes. Fue un momento muy angustiante. Me dio rabia con los dueños de esos perros por pasearlos sin correa. Cuando me di cuenta, estaba fantaseando con cómo sería si yo pudiera sacar a pasear un león en vez de dos perros pequeños. Me imaginaba cómo me respetarían y temerían los dueños de aquellos perros que me habían molestado.

Esta es una forma de soñar que me mantiene dormido. Se caracteriza por que implica un rechazo del momento presente. No quiero sentir el miedo y la vulnerabilidad de que mis perros sean atacados. No me gusta esa realidad que percibo. Entonces me escondo tras una fantasía que me hace sentir mejor por un momento. Una fantasía en la que el momento presente ya no es como es. Esta forma de soñar me impide reconocer, abrazar, aceptar y amar la realidad, este momento.

Forma 2:

Cuando un arquitecto está diseñando una casa y mira el terreno sobre el que la edificará, imagina en su mente cómo se verá la casa una vez construida, cómo será caminar por ella, cómo las ventanas dejarán entrar la luz. Esta forma de soñar no parte de un rechazo al momento presente. El arquitecto no resiente o rechaza el terreno vacío. Simplemente desea construir una casa. Tiene deseos de crear.

Esta forma de soñar es maravillosa. Todo lo que jamás ha creado un ser humano comenzó como un sueño. Y la magia es que podemos desear crecer, construir, cambiar, y podemos hacerlo sin rechazar este momento. Ese rechazo no es necesario.

***

Así, puedo soñar que viajo a otro país porque no me gusta donde estoy ahora, o puedo soñar que viajo como producto de un impulso creativo que desea experimentar cosas, y al mismo tiempo amar profundamente el lugar y el momento en el que estoy ahora. Es como cuando un adolescente sueña con irse de la casa de su madre. Eso no implica que no le gusta esa casa, no implica que rechaza a su madre y a su condición presente, simplemente significa que desea crecer. O un ejemplo más sencillo: cuando voy caminando por la calle y deseo tomarme un café, ese deseo no necesariamente implica un rechazo de este momento. Puedo estar disfrutando inmensamente la caminata y aun así imaginar el delicioso aroma del café y desearlo.

La invitación es, pues, que uses tu capacidad de soñar para sembrar las semillas que se convertirán en tus creaciones más maravillosas. Y trata de evitar soñar para huir del momento presente; abrázalo, hónralo, vive plenamente aquí y ahora.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Luke Jackson-Clark.

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