Consejos para aprender de todo el mundo

“Cuando eres buen observador, todo el mundo es tu maestro”.

Hace poco puse en mis redes esa frase. Alguien me preguntó entonces: ¿y cómo ser un buen observador? Aquí mi respuesta.

A veces creemos que solo podemos aprender de ciertas personas, de los que tienen títulos, de los que han logrado cosas valiosas a los ojos de la sociedad, de gente de cierta edad o incluso de cierta raza. Entonces, por esas ideas preconcebidas, no vemos a quien está adelante de nosotros con ojos frescos. Y esa frescura es la que nos puede permitir aprender. Pues la verdad es que la persona más humilde o aparentemente más ignorante desde el punto de vista de la sociedad puede decirnos justo lo que necesitamos en ese momento.

Así pues, para mí la clave para ser un buen observador es la inocencia.

La inocencia implica relacionarnos con los demás con ojos de niños. Y para ver con ojos de niños debemos dejar ir el pasado. Pues lo que nos impide aprender de alguien son las ideas preconcebidas que tenemos de esa persona. Son esas ideas las que nos hacen considerar que no tiene algo para ofrecernos. Y esas ideas vienen del pasado.

De pronto alguien de cierto país o de cierta raza nos estafó o estafó a nuestros padres en el pasado. Por tanto, cuando ahora vemos a una persona de ese país o esa raza, desconfiamos. Así, el pasado se interpone entre nosotros y esa persona como un velo denso que nos impide verla como realmente es ahora.

O fue quizás en el colegio o en la universidad donde aprendimos que ciertas personas son más valiosas y sabias que otras. Y esas ideas nos llevan a filtrar las palabras de los demás antes de recibirlas. Y, debido a ese filtro, les impedimos llegar directamente a nuestro corazón.

Si quieres aprender de todos, deja, pues, el pasado, y permítete ver a todo el mundo exactamente como es ahora. Deja que sea la inocencia del niño que hay en ti la que mire y reciba lo que los demás te dicen. Deja que sea tu corazón el que reciba las palabras.

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A veces hacemos verdad nuestros miedos al tratar de evitarlos

Mi película favorita de la serie de La Guerra de las Galaxias es el episodio III: La Venganza de los Sith (alerta de spoilers).

El protagonista, Anakin, está atormentado porque en sueños ve morir a Padme, su amada. El miedo a perderla hace que ceda ante el lado oscuro con el fin de obtener el poder necesario para salvarla. Para obtener esos poderes, utiliza su ira y su odio como fuente de energía. Al final, esa ira y ese odio que ha cultivado lo llevan a matar a Padme, quien muere tal como él lo había previsto en sus pesadillas. Esta línea argumental me recuerda, además, de la frase del maestro Oogway en Kung Fu Panda (otra de mis películas favoritas): “A veces encuentras tu destino en el camino que tomas para evitarlo”.

En resumen, es el miedo a perder a Padme el que lleva a Anakin a perder a Padme.

Me parece que hay en esta película una gran enseñanza, pues, si miramos con atención, veremos que lo que le pasó a Anakin nos pasa muchas veces sin darnos cuenta.

Tenemos miedo a que algo malo pase. Como consecuencia, emprendemos acciones motivadas por ese miedo. Pero esas acciones surgen de una baja frecuencia; por tanto, nos llevan a arruinar las cosas. Así, en nuestro intento por evitar lo que tememos, terminamos creándolo.

Un ejemplo común se presenta en las relaciones. De repente sientes miedo de que tu pareja no quiera estar contigo. Entonces empiezas a desconfiar de sus gestos. Crees que no es sincera cuando te dice que te quiere. Y, en lugar de mirar profundo ese miedo y ver la inseguridad que sientes, tratas de arreglar el problema afuera. Le preguntas qué le pasa; quieres saber por qué está pensando en dejarte. Te pones ansioso. Quieres tratar de controlar la situación para evitar lo que temes. Comienzas a seguirla para ver si está viendo a alguien más. Tu pareja, al ver que la sigues, ve en ti una gran inmadurez que le produce rechazo y decide que no quiere estar contigo.

Tienes miedo de enfermarte. No confías en la vida. Tienes que asegurarte de que estás bien. Entonces dejas de dormir bien pensando en la posible enfermedad y permaneces constantemente estresada. Buscas en internet las posibles soluciones y síntomas de la enfermedad. Ese estrés deteriora tu cuerpo y afecta tu sistema inmunológico. Como consecuencia, generas la enfermedad que temes o una parecida.

Podrían escribirse miles de historias con el mismo esquema.

Creo que el error principal de Anakin es querer evitar su miedo mediante el control. En vez de verlo como una oportunidad para ir dentro suyo y sanar, se pone a pelear con la vida, tratando de cambiar a la fuerza el destino que teme. Es el miedo a perder el que lo lleva a perder a su amada. Pero podría haber aprovechado esta oportunidad, en cambio, para encarar ese miedo y sanarlo.

Ante el miedo, muchas veces el ego nos impulsa a la acción. Pero esa es una acción de baja calidad. Es como tratar de apagar el fuego con gasolina.

Si tienes mucho miedo, ve adentro primero antes de tratar de poner en marcha un plan para arreglar las cosas. Por una parte, muchas veces el miedo es una ilusión, y al calmarte podrías ver que en realidad todo está bien. Por otra parte, si en realidad hay un peligro, lo más probable es que puedas solucionarlo con mayor facilidad si tu mente está serena y reposada. El miedo impide reflexionar con calma y distorsiona la percepción, y en ese estado es difícil ver la solución, incluso si se encuentra en frente de tus ojos.

Es difícil mirar en nuestro interior cuando percibimos que hay un gran problema afuera, pero es el lugar en el que más nos conviene mirar.

A veces, la mejor manera de encontrar la solución de un problema es dejar de buscarla obsesivamente. Cuando el agua se aquieta, vemos con claridad lo que yace en el fondo, tomamos contacto con nuestra sabiduría más profunda y podemos hacer frente a los retos de la mejor manera posible.

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Anakin y Padme en La Venganza de los Sith

¿Qué hacer cuando las cosas nos molestan?

En vez de evitar lo que te enoja, úsalo para crecer.

Eckhart Tolle

Usualmente, lo que nos molesta nos muestra partes de nosotros que no hemos sanado.

A veces, nos molesta que alguien haga algo porque, aunque creemos que es malo, en el fondo nosotros queremos hacer lo mismo pero nos estamos reprimiendo.

Otras veces, nos molesta que alguien diga algo porque nos recuerda de un aspecto que no nos gusta de nosotros. Por ejemplo, alguien habla mal de los glotones y nos sentimos mal porque comemos mucho y nos juzgamos por eso.

En ocasiones, nos molestamos con una situación porque detona nuestras inseguridades u otras heridas. Por ejemplo, nos molesta que alguien llegue tarde porque nos sentimos irrespetados, y nos duele sentirnos irrespertados porque nuestra autoestima depende de la aprobación de los demás.

Podría seguir poniendo ejemplos, pero se entiende la idea.

La sugerencia de Eckhart Tolle es usar eso que nos molesta para crecer.

Es normal, frente a algo que nos molesta, tratar de cambiar la realidad o huir de ella; en otras palabras: tratar de solucionar el problema afuera de nosotros.

La verdad es que, si nos molesta mucho, lo más probable es que esa situación esté tocando una herida que llevamos dentro. Es, por tanto, una oportunidad para tomar consciencia de esa herida y sanarla.

Así pues, cuando algo te moleste, antes de tratar de cambiar la realidad o de pelear con ella, quédate sintiendo profundamente tu malestar. Observa las emociones y los pensamientos que surgen en ti como resultado de la situación.

Si sientes tristeza, permítete llorar. Si sientes rabia, déjala salir: golpea una almohada o haz ejercicio fuerte. Escribe los pensamientos al respecto y observa si hay patrones o ideas que se repiten en otras áreas de tu vida.

En un estado de inmadurez total, creemos que la causa del malestar es completamente externa; creemos que el mundo y los demás son los culpables de nuestro malestar. Creemos, por tanto, que la única forma de sentirnos bien es que los demás cambien y que las situaciones a nuestro alrededor cambien. Y si no cambian, seguimos infelices, señalando y culpando.

Al hacer este ejercicio de observación, comenzamos a asumir responsabilidad por nuestro bienestar. Sabemos que, si nos duele, es porque hay algo adentro que no hemos sanado, y es nuestra responsabilidad sanarlo.

Una vez sanamos por dentro, nuestra percepción de la realidad externa cambia. Muchos juicios se van, y al irse los juicios, muchas cosas dejan de molestarnos. Puede que aún no estemos de acuerdo con cierto tipo de comportamientos o ideas, pero ya no sufriremos a causa de ellas.

Cuando sanamos por dentro, nuestra percepción se vuelve más amorosa, comprensiva y compasiva. Entonces puede que querramos cambiar el mundo, pero lo hacemos desde otro lugar. Ya no tratamos de cambiarlo para que se vaya el malestar que tenemos adentro. Cuando estamos felices y plenos, tratamos de cambiarlo simplemente porque esa es la naturaleza del amor: dar siempre lo mejor de sí y elevar la vibración de todo lo que lo rodea.

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¿Qué hacer en la noche oscura del alma?

En cada camino espiritual es normal que haya momentos difíciles. Momentos en los que dudamos de nuestro camino. Momentos en los que no sabemos si en realidad nos ha servido. momentos de contracción, miedo y oscuridad. A veces se llama a esos momentos “Noche oscura del alma”.


¿Qué hacer en esos momentos? Alguien me preguntó hace poco esto en un correo, y esto fue lo que le respondí

En mi experiencia, no he tenido una noche oscura del alma. Al menos no si se refiere a ese momento de profunda desolación y miedo que antecede al despertar total de la consciencia. Y la razón por la que sé que no he pasado por ahí es que aún no he tenido un despertar total de consciencia.

Sí he pasado, sin embargo, por contracciones y momentos difíciles emocionalmente que suceden antes de momentos de claridad o de gran paz. Podría decir que se trata de pequeñas noches oscuras, momentos difíciles que tienen lugar cuando estamos sanando algo profundo.

En esos momentos, las cosas tienden a verse oscuras. En esos momentos, pareciera que nuestras anteriores certezas se desvanecieran. Nos sentimos inseguros. Pareciera que los anteriores momentos de paz y luz fueran un sueño distante del cual despertamos para darnos cuenta de que en realidad tenemos mucho miedo.

En mi experiencia, la mejor forma de transitar por esos momentos de contracción es entregarnos a ellos. No huir, sino mirar de frente al miedo y al dolor. Si es posible, recomiendo continuar con nuestra práctica espiritual, así creamos que no sirve o que no nos ayuda, lo que puede pasar si estamos muy contraídos.

Esos momentos son una oportunidad para confiar en la luz que no podemos ver ni experimentar; para confiar en que estamos sanando algo muy profundo, como sin duda lo estamos haciendo, y que una vez lo sanemos podremos ver la luz de nuevo.

El sólo acto de tomar consciencia de que estamos pasando por un momento así ayuda mucho. Ayuda observar tomar consciencia de que lo que nos dice la mente no necesariamente es la verdad, pues es normal que en esos momentos nuestros pensamientos sean amenazantes, desalentadores y deprimentes. Poder observarlos y no creerles es un gran paso.

Luego de observar los pensamientos ayuda mucho sentir las emociones plenamente y pasar tanto tiempo con nosotros como podamos. Sin embargo, si el proceso es demasiado intenso y no estamos listos, es recomendable buscar ayuda. Hablar con alguien en quien confiamos plenamente es muy útil, sobre todo si es una persona amorosa y consciente. En esos momentos nos ayuda mucho escuchar otra perspectiva, la perspectiva de alguien que puede mirar nuestra vida sin las nubes densas que enturbian nuestra mirada, una persona que seguramente no verá tanta gravedad en la crisis por la que estamos pasando. Es ideal que esa persona tenga una gran madurez espiritual, para que no se deje arrastrar por nuestro drama ni nos compadezca. Ojalá sea alguien que pueda ver nuestra luz y nos recuerde que ésta sigue allí mientras nosotros recobramos la capacidad de percibirla. 

Otra recomendación es evitar en esos momentos caer en hábitos autodestructivos y adicciones. Debemos evitar escapar del dolor mediante cosas que sólo lo alivian superficial y momentáneamente, pero que a largo plazo nos impiden sanar y agudizan el dolor. Esto es especialmente importante, pues en esos momentos somos más propensos a caer en esos comportamientos y hábitos destructivos.
Sin embargo, si caemos en esos hábitos, lo cual puede pasar y seguramente alguna vez pasará, es vital que no nos castiguemos por ello. Dejar ir la culpa y ser amorosos con nosotros es fundamental.

Finalmente, te recomiendo tener paciencia. Es normal preguntar: “¿Cuánto durará esto?”. “¿Será que sí va a pasar?”. Entre más ansiedad tengamos por salir de ese momento, más nos demoraremos, pues la ansiedad nos impide habitar plenamente en el momento presente, y para sanar debemos estar plenamente presentes.

Ante todo, recuerda que la oscuridad no es real. Es sólo una percepción distorsionada nacida del miedo. Y es normal que haya miedo cuando sanamos espiritualmente. Pues, cuando sanamos espiritualmente, disolvemos el ego, y entonces es natural que el ego sienta gran miedo e inseguridad.

Así pues, sé amorosa contigo, sé paciente, confía aunque no puedas ver la luz, y no huyas, acompáñate y quédate contigo en esos momentos, pues es ahí cuando más te necesitas.

Muchas bendiciones,
David González

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¿Cuál es el siguiente paso en tu evolución?

¿Qué es un reto? ¿Qué cosas nos ayudan a crecer? Eso depende de cada persona. Lo que para uno es un avance, para otro puede significar estancamiento o incluso retroceso.

Por ejemplo, en su momento, vivir en un centro de meditación fue para mi un gran reto y me llevó a crecer mucho. (Te invito a ver este video sobre esa experiencia). Ahora, sin embargo, me sentiría muy cómodo en un monasterio o encerrado en una cueva meditando.

En este momento, mi mayor reto es llevar la consciencia a la acción y crear desde allí.

Me siento a gusto con los ojos cerrados, pero me asusta a veces el mundo, adquirir compromisos, liderar, cobrar bien por mi trabajo, ser el centro de atención. Por tanto, siento que enfrentar esos retos eso es lo que más me va a ayudar a evolucionar ahora.

Como es un terreno incómodo para mí, me desestabilizo. Y muchas veces, más de las que quisiera, fallo en aplicar lo que predico justo cuando más lo necesito.

Pero quiero aprender a estar en completa paz rodeado de retos y compromisos. En medio de proyectos que no sé si van a funcionar o no. Rodeado por gente que cree en mí y tiene grandes expectativas sobre mí, así como por gente que no cree en lo que hago. El siguiente paso en mi evolución es estar en plena paz en medio de ese ajetreo, y en medio de las tormentas y los desafíos que vienen naturalmente al emprender proyectos osados.

Para otros, en cambio, ese mundo es cómodo. Sus retos son estar en la quietud de un templo y permitirse no hacer nada por varios meses.

Sólo tú sabes cuál es el siguiente paso en tu evolución. Sólo tú ssbes cuáles son las líneas que debes cruzar para crecer. Y si no lo sabes, presta atención y ten la intención de ver. Pronto te darás cuenta.

No trates de imitar, pues lo que es dañino para algunos puede ser remedio para otros, y viceversa.

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(Foto tomada de la cuenta de Instagram de @evolving.sky)

Cómo crear tu realidad interior

Si lo eliges, puedes ahora enfocarte en tu mano derecha. No tienes que moverla. Puedes simplemente elegir sentirla y podrás sentir su vida vibrando ahora.

Esa es una de las formas más poderosas de canalizar el poder del Universo que reside en nosotros: a través de nuestra atención.

Podemos elegir en qué queremos enfocar nuestra consciencia. Y este es un acto muy poderoso.

Podemos, a cada momento, elegir enfocarnos en el Amor o enfocarnos en el miedo. Podemos enfocarnos en la energía que vibra en nuestro corazón o podemos enfocarnos en las cosas que creemos que están mal en nuestra vida.

Esto requiere de práctica, pues nuestra atención tiene inercia. Tiene a enfocarse automáticamente en aquello en lo que la hemos entrenado. Sin embargo, tenemos el poder de entrenarla de nuevo y reprogramarla.

Elige enfocarte en la bondad.

Elige enfocarte en la paz, la abundancia y la dulzura.

Elige enfocarte en el fuego sagrado que arde en tu corazón. Y a medida qu te enfoques en ese fuego, arderá con más fuerza, pues aquello en lo que nos enfocamos crece.

A través de nuestra atención podemos crear nuestro estado interno. Una vez hemls adquirido práctica, podemos pasar del desasociego a la dicha y la plenitud sólo con elegirlo.

Esa es mi experiencia. No siempre elijo vibrar alto, pero lo he hecho y sé que tengo el poder. Y ese poder está también en ti.

Entrenémonos, pues, en elegir aquello que deseamos experimentar. Empecemoa ahora, justo ahora. Elijo el amor. Elijo el silencio y la calidez de mi corazón. Y tú, ¿qué elijes?

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @herman.strydom

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Atrévete a brillar

Quedarme en mi casa pintando puede requerir disciplina y tiempo. Pero más difícil que eso es tener la valentía de mostrarles mis pinturas a mis amigos. Y más difícil aún es exponerlas para que pueda verlas todo el mundo.

Al mostrarle nuestro trabajo al mundo asumimos responsabilidad por él y nos abrimos a ser criticados y juzgados. Nos abrimos a la posibilidad de no gustarles a los demás o decepcionarlos. Y esto requiere valentía.

A veces la parte más difícil del proceso creativo es mostrarle nuestro trabajo al mundo. Y a veces, a causa de los miedos asociados a lo que el mundo pueda pensar, preferimos dejar de crear o escondemos nuestro trabajo.

Y esto no sólo aplica para los pintores. Si trabajas en una compañía y se te ocurre una idea, requiere valentía compartirla con los demás e invitarlos a ponerla en práctica. Tal vez no funcione. Tal vez se burlen de ti. Tal vez sea un error. Tal vez alguien se enfade o se incomode ante tu sugerencia. Entonces preferimos quedarnos callados y hacer un trabajo que no implique responsabilidad alguna.

Pero la verdad es que el mejor regalo que le podemos dar al mundo es compartir nuestro trabajo y nuestras ideas y asumir plena responsabilidad por nuestras creaciones. Y para poder este regalo debemos tener la valentía para decir “Este es mi trabajo”. “Esta es mi idea”. “Yo hice eso”. “Propongo que vayamos por aquí”.

A veces funcionará y a veces no. A veces les gustará a los demás y a veces no. Pero siempre creceremos y mejoraremos. Y al atrevernos a fracasar, iremos más allá del miedo y estaremos listos para el éxito. Pues cuando pase en nuestra mente esa gran idea que sí va a funcionar, no dudaremos y la lanzaremos al mundo sin temor, y entonces podrá florecer.

No ocultes tu luz por miedo a decepcionar o por miedo a ser juzgada o criticada. Atrévete a brillar plenamente. No le niegues tus regalos al mundo, pues al compartirlos verás tu propia luz reflejada afuera y la sentirás brillar con mayor intensidad dentro de ti. Entonces sabrás que, como dice Un Curso de Milagros, “Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy”.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @corwwin

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El miedo a ser un fraude

Si oyes una voz que te dice que no puedes pintar, pinta de todos modos, y esa voz se silenciará

Vincent Van Gogh

A veces me cuesta mucho aplicar lo que predico.

Hablo de perdón, pero me encuentro lleno de resentimientos.

Hablo de paz, pero me hallo lleno de miedo.

Hablo de confiar, pero siento la necesidad de controlar porque creo estar amenazado.

En momentos así, a veces pienso que soy un fraude y que no debería compartir ideas espirituales, ya que aún no son mi realidad permanente.

Luego recuerdo que soy un ser humano y me relajo.

Recuerdo que al primero que debo perdonar es a mí, y que debo perdonarme por no ser capaz de perdonar.

Recuerdo que es normal y está bien tener miedo; es parte natural de la experiencia humana. Recuerdo que vine aquí precisamente a sanar y trascender el miedo. Y aceptarlo y permitirme experimentarlo es el primer paso para sanarlo, pues el miedo sana mediante el amor, mientras que se fortalece con el rechazo.

Recuerdo que es normal que el miedo me lleve a controlar. Recuerdo que buscar predecir y anticipar para protegerme de los peligros que imagino es parte de mi nivel de consciencia. Y entoces confío en que, aunque ahora no pueda ver con claridad, estoy sanando; confío en que al observar con amor esos patrones de pensamiento y perdonarme por ellos doy el primer paso para dejarlos ir.

Entonces dejo de ser tan exigente y violento conmigo, y me permito compartir lo que nace de mi corazón, así aún no sea yo un ejemplo perfecto de mis palabras.

Entonces pierde fuerza la voz de mi ego, que es la que me invita a dejar de compartir y a callarme. Pues recuerdo que esa voz sólo trata de protegerme, y cree que hacerme esconder y apagar mi luz es la forma más segura de evitar retos, peligros y dolores.

Recuerdo entonces que no es necesario ser perfecto para compartir lo mejor de mí. Si ser perfecto fuera un requisito para compartir, nadie nunca compartiría nada.

Y entonces me animo a regalarte estas palabras desde mi imperfección, desde mis dudas, desde mis miedos. Decido darte lo mejor que puedo ahora aunque la voz de mi ego me diga que no soy nadie para aconsejar a los demás y que no tengo algo realmente valioso para dar.

Te comparto mi vulnerabilidad. Y te animo a que te animes a dar lo mejor de ti, así a veces temas que no eres lo suficientemente buena.

Te animo a que te perdones, así a veces no seas capaz de perdonar.

Te animo a que te relajes, aunque a veces sientas que te has alejado del camino de la paz.

Te invito a que confíes en que estás creciendo, así a veces parezca que estás yendo de para atrás.

Te invito y me invito a que nos amemos a nosotros mismos exactamente como somos en este momento, así la voz del ego nos diga que, tal como somos ahora, no somos dignos del amor.

Así es como he ido sanando el miedo a ser un fraude: compartiendo y dando a pesar del miedo.

Si alguna vez viene esa vocecita que te dice que no eres lo suficientemente buena para dar, da de todas formas, y esa voz se silenciará.

Van Gogh dudó hasta su muerte de que su arte era valioso. Hoy todos podemos deleitarnos con sus maravillosas pinturas gracias a que, a pesar de esa vocecita, decidió seguir pintando. Ignora a tu ego y sigue dando lo mejor de ti. Tal vez eso que das en el futuro sea un regalo muy grande para alguien, un regalo más grande de lo que ahora puedes imaginar.

Con todo mi cariño y bendiciones,

David González

Creador de Caminos de Conciencia

Noche estrellada, por Vincent Van Gogh

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¿Cuantas veces has dicho “no” por miedo?

Varias veces he dejado pasar oportunidades por miedo. He rechazado trabajos y me he alejado de relaciones por miedo.

En el momento de tomar las decisiones, sin embargo, muchas veces no fui consciente de que mi miedo. Muchas veces tuve una justificación racional que parecía indicar que retirarme era lo correcto. Solo con el tiempo se ha vuelto claro que aceptar esas oportunidades habría sido lo mejor para mí, a pesar del miedo.

Es normal tener miedo ante situaciones nuevas. Es normal tener miedo cuando no podemos prever el resultado y no tenemos control. Lo importante es ser lo suficientemente conscientes para que no sea el miedo quien tome las decisiones.

Se requiere honestidad para mirar al miedo de frente; se requiere valentía para no tomar la decisión a partir de él.

Eso no quiere decir que debamos decir que sí a todo, como el protagonista la película Di que sí. Por supuesto, habrá momentos en los que lo más sensato es decir que no, declinar, alejarnos. La invitación es, simplemente, a tener la intención de decidir conectados con el corazón y no desde el miedo.

Cuando sientas que el miedo te dice “no”, espera. Ve más profundo. Busca el silencio, date espacio. Si puedes, tómate un tiempo para decidir.

Nada nos desconecta de nuestro corazón tanto como el miedo, y nada disuelve tanto el miedo como conectarnos con nuestro corazón.

Y el miedo pierde su poder cuando nos volvemos intensamente conscientes de él, pues entonces observamos sus trucos y ya no los confundimos con la voz de la sensatez y la razón.

Está bien si tienes miedo. Simplemente obsérvalo, detente y no decidas todavía. Ve primero a tu corazón.

Foto tomada de @sachaschwegler

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La danza entre el ser y el hacer: una nueva forma de manifestar

Hace poco entré a un grupo de Facebook llamado “Manifestación consciente con Eckhart Tolle” (el grupo es en inglés). Me gustó mucho el mensaje de Eckhart que recibí de bienvenida:

“A través de los años, mucha gente me ha preguntado sobre cómo encontrar su propósito en este mundo y cómo eso se relaciona con el despertar espiritual.

Es una pregunta muy importante.

Por una parte, el propósito de tu vida se encuentra en las actividades que realizas en lo que llamo “la dimensión horizontal” (o la dimensión del hacer).

Muchas de las enseñanzas sobre manifestación se enfocan casi exclusivamente en esta dimensión, sugiriendo que, si obtienes lo que deseas, serás feliz. Pero esto es una falacia; todo el mundo eventualmente se da cuenta de que, si sólo opera en la dimensión horizontal, podrá obtener lo que desea, pero eso no los satisfará en última instancia.

Hay otra dimensión que llamo “la dimensióm vertical”, o la dimensión del ser, de la cual es igualmente importante ser concientes cuando hablamos de manifestación. La maestría en esta vida es tener ambas en tu vida. A veces llamo eso la.danza entre el ser y el hacer (no como cosas separadas, sino actuando de manera conjunta), el ser y el hacer como una sola cosa.

El universo ha estado creando de manera continua por millones de años. Pero puede ser que la siguiente etapa en la creación es una muy diferente de aquella en en la que el universo ha estado creando durante los últimos millones de años. A medida que la humanidad despierta, también despertarán nuestros poderes para crear un cambio verdadero en nuestro planeta.”

Me encantó esa reflexión. Es momento de crear de manera diferente. No se trata de buscar a través de lo que creamos algo que nos complete. Se trata de encontrar en nuestro ser (lo que Eckhart Tolle llama la dimensión vertical) la plenitud y la dicha, y de crear a partir de ese estado.

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