¿Qué es lo verdaderamente importante?

Tomé esta frase del libro Redefine el éxito: bienestar, sabiduría, entrega y asombro para una vida plena, de la escritora Arianna Huffington, en el cual también estáns inspiradas las dos anteriores entradas de mi blog.

En el capítulo en el que aparece la cita, ella cuenta como en una época estaba constantemente preocupada por su trabajo y por las cosas que tenía pendientes, hasta que fue al doctor y se enteró de que podría tener cáncer. En ese momento, todas sus anteriores crisis se desvanecieron:

“Todas nuestras pequeñas ansiedades y preocupaciones triviales se evaporan ante el reconocimiento súbito de lo que realmente importa. Entonces recordamos la impermanencia de mucho de lo que asumimos que durará para siempre y el valor de las muchas cosas que damos por sentadas”.

Es bueno parar de vez en cuando en medio de nuestras preocupaciones y preguntarnos si estamos enfocándonos en lo que es realmente importante. La presencia de ese ser querido que nos acompaña hoy. Esta mañana, esta tarde, esta oportunidad de respirar, vivir, disfrutar y compartir. Ese plato de comida que tienes en frente y que muchas veces consumes sin darle la atención que merece. Las plantas que te acompañan a diario. Los momentos de soledad que la vida te regala para que aprendas a conocerte y amarte.

Es bueno retirar nuestra atención de las preocupaciones del mundo con frecuencia, llevarla a nuestro corazón y decir: “Esto es lo realmente importante”.

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¿Qué es el éxito para ti?

Un día, exhausta por la falta de sueño, Arianna Huffington se desmayó mientras trabajaba en su oficina y su cabeza se golpeó fuertemente contra su escritorio. Ese fue uno de los llamados a despertar más importantes en su vida.

Desde cierto punto de vista, Arianna era una mujer muy exitosa. Había fundado el Huffington Post y había sido escogida por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo. Sin embargo, su accidente la llevó a reconsiderar qué era el éxito para ella y qué quería para su vida.

Ahora, uno de los principales objetivos de Arianna es conscientizar a las personas sobre la importancia de dormir bien y tener hábitos saludables. Cómo parte de ese esfuerzo, escribió el libro Redefine el éxito: bienestar, sabiduría, asombro y entrega para una vida plena.

En este libro, habla sobre la importancia de cuestionar la idea de éxito que se ha impuesto en nuestra sociedad, según la cual llegar a la cima en nuestros trabajos para conseguir dinero y poder es lo más importante, incluso si eso implica que debemos dejar de lado nuestra salud o nuestra familia.

Me ha encantado el libro hasta ahora, aunque apenas estoy empezando. Seguramente, cuando lo termine haré un video para profundizar sobre sus enseñanzas, que nos invitan a tener una vida equilibrada, en la que el éxito no implica solamente logros externos, sino plenitud y bienestar interiores.

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Cómo hacer nuevos amigos

Hace poco, alguien me preguntó por una red social cómo podía hacer nuevos amigos.

Al pensar en la pregunta, sentí que hay dos niveles en los cuales se puede responder. Por una parte, hay aspectos de nuestro relacionamiento con otros que vale la pena mirar. ¿Estamos abiertos a recibir? ¿Nos permitimos mostrarnos como somos? Si sabemos que hay la posibilidad de conocer gente nueva, ¿la aprovechamos o huimos? Es posible que, al leer estas preguntas, reconozcamos que tenemos miedo a ser rechazados o que veamos que tenemos baja autoestima en algunas áreas de nuestras vidas. O puede que veamos que tememos perder algo con la llegada de nuevas personas: de pronto tememos perder el control de nuestras rutinas, o tememos asumir nuevas responsabilidades que nos quiten lo que percibimos como nuestra libertad. Si esto es así, entonces el deseo te hacer nuevos amigos es una oportunidad para mirar dentro de nosotros y sanar esos aspectos en los que hay inmadurez o inseguridad. Y el primer paso para sanarlos es permitirnos mirarlos y reconocerlos.

Por otra parte, creo que el mayor secreto para hacer nuevos amigos es aprender primero a ser buenos amigos de nosotros mismos. Esto implica aprender a disfrutar y respetar el tiempo que pasamos a solas. Y para esto es esencial sacar tiempo para conocernos. Es bueno tener citas con nosotros. Por ejemplo, ir a comer solos, pero hacerlo como si estuviéramos conociendo a una persona muy importante para nosotros. En este caso, no nos distraeremos con el celular, sino que pondremos atención plenamente, preguntaremos con sinceridad qué sentimos y qué pensamos, y luego nos abriremos a recibir la respuesta atentamente. Y, a medida que nos conocemos, permitámonos acompañarnos como lo haríamos con nuestra mejor amiga o amigo. Escuchemos atentamente, brindémonos compañía y apoyo. Reconozcamos los juicios que tenemos hacia nosotros mismos, y luego tengamos la intención de dejarlos ir con amor.

Cuando nos amemos y disfrutemos plenamente de nuestra compañía, nuestras interacciones con los demás serán un reflejo de eso. Ya no estaremos buscando en los demás la salvación, el amor o simplemente una forma de distraernos de nuestro aburrimiento. El relacionamiento no surgirá desde un espacio de necesidad, sino de plenitud y abundancia. Y, al no tener la necesidad por otras relaciones, no tendremos miedo de perder oportunidades o de que los demás se alejen, y entonces estaremos relajados y nos permitiremos ser auténticos. Y nada atrae más a quienes resuenan contigo que tu autenticidad.

Esto me recuerda a dos preguntas que el maestro espiritual Neale Donald Walsh sugiere que nos hagamos al momento de comenzar nuevas relaciones:

  1. ¿Para dónde voy?
  2. ¿Quién quiere ir conmigo?

Lo importante de estas preguntas es el orden en el que las hagamos. Cuando tenemos miedo de estar solos, preguntamos primero la número 2. Lo que nos importa es estar con alguien, y solo luego nos preguntamos eso a dónde nos lleva, para muchas veces descubir que hemos empezado a caminar en una dirección que realmente no resuena con nosotros. Cuando estamos empoderados y no tememos a nuestra soledad, hacemos siempre la pregunta 1 primero, y solo después de que tenemos claro a dónde queremos ir, preguntamos quién quiere ir con nosotros. En este caso, crearemos relaciones que resuenan profundamente con nuestro camino, y tendremos la valentía de permitirnos estar solos en caso de que no haya nadie que quiera acompañarnos en este momento. Pero no dejaremos de seguir a nuestro corazón ni nos traicionaremos para encajar o para evitar la soledad.

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¿Qué es suficiente?

Una de mis pasiones es el ajedrez. En los últimos días, he estado viendo videos de maestros que juegan en línea y transmiten sus juegos por YouTube. En un video reciente, vi a uno de los mejores jugadores del mundo quejarse constantemente de lo malo que era para el ajedrez. No importa qué tan buenos seamos en algo o qué tan alto lleguemos, si nos enfocamos en lo que nos falta o en lo que no es perfecto, siempre estaremos insatisfechos.

Muchas veces me he sentido insatisfecho con mi nivel de ajedrez y he soñado con ser un gran maestro. Me comparo con los jugadores de alto nivel y me siento profundamente inadecuado. Sin embargo, varios de mis amigos cercanos creen que soy un gran jugador. Y esos son halagos que usualmente no soy capaz de recibir, pues creo que tienen una idea errada de mí. Sin embargo, lo mismo me pasa a mí con ese gran maestro: admiro su forma de jugar, pero él la desprecia y muchas veces se siente insatisfecho.

Está muy bien tener altos estándares y aspirar a la excelencia. Pero si nuestras expectativas nos impiden difrutar de lo que tenemos en este momento, entonces, lejos de ayudarnos, nos llevan a tener una vida de insatisfacción, sin importar qué tanto nos esforcemos.

¿Qué es suficiente? Depende de con qué vara juzguemos o con quién nos comparemos. Puede ser un camino interminable en el que no podemos disfrutar de la vida. O puede ser ya suficiente, en este momento, exactamente como es. Que sea suficiente no quiere decir que no trataremos de mejorar. Quiere decir, simplemente, que nos permitimos apreciar plenamente nuestra vida exactamente como es ahora.

A veces, pareciera que lo que es o no suficiente es algo que viene ya establecido. Pareciera que es obvio cuál es el estándar y que no se puede cambiar. La verdad es que es una elección.

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El deseo de renunciar

Muchas enseñanzas espirituales recomiendan alejarse de los estímulos externos con el fin de reconcocer la plenitud adentro. Ese es un camino. Sin embargo, no es el único, y no siempre es recomendable.

A veces, con la excusa de seguir un camino espiritual, nos escondemos de la vida.

Si le has dicho “sí” plenamente a la vida, si te has permitido experimentarla por completo, siempre siendo honesto contigo sobre lo que pide tu corazón, entonces cuando la vida te invite a recluirte en un monasterio será algo genuino y será tu siguiente paso en tu camino interior.

Pero, si en cambio te has negado a perseguir tus sueños por miedo a fracasar y te has alejado de las relaciones por temor a ser herido, recluirte en el monasterio no será más que un truco para esconder tus inseguridades bajo un disfraz espiritual.

Recluirse en un monasterio es una metáfora aquí, aunque para algunos pueda ser literal. El monasterio puede ser quedarte quieto, no atreverte a hacer lo que quieres en cualquier nivel.

Para algunos, el camino es reconocer que su plenitud está adentro, siempre radiante, aunque afuera de ellos parezca haber desolación y carencia. Para otros, la tarea es reconocer que la fuente de su plenitud está adentro de ellos, a pesar de que afuera puedan tener todo lo que han soñado.

Despertar en medio de una pesadilla puede ser un reto tan grande como despertar en medio de un sueño feliz.

Para cada uno el camino es diferente. Para algunos, la renuncia será el camino hacia adentro. Para otros, será un truco con el que evitan la vida y, así, se evitan a sí mismos sin darse cuenta, mientras creen que están yendo adentro pero en realidad solo buscan una protección del miedo.

No siempre es fácil saber de dónde viene el deseo de renunciar. El ego es muy astuto, y si está vestido de espiritualidad, puede ser aún más difícil reconocer sus trucos. La honestidad al mirar adentro es clave.

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El ayuno como práctica espiritual

Establecer la intención

Hay muchos beneficios de ayunar. Puedes ayunar para limpiar tu sistema digestivo. Puedes ayunar para fortalecer tu fuerza de voluntad. Puedes ayunar por la simple curiosidad de experimentarte en situaciones extremas. Todos esos propósitos son valiosos.

A continuación, no obstante, me enfoco en el ayuno concebido como una práctica espiritual. Sin embargo, se pueden tener varias intenciones al tiempo.

El ayuno como práctica espiritual

El ayuno es una práctica espiritual muy poderosa. Como yo lo veo, no se trata de sufrir ni de privarnos de algo que queremos para obtener una recompensa en el futuro. Se trata de una oportunidad para ir más profundo dentro de nosotros y encontrar una plenitud que estaba oculta bajo el ruido de los estímulos.

Podemos ayunar muchas cosas. Podemos ayunar comida, podemos ayunar sexo, podemos ayunar redes sociales, podemos ayunar hablar.

Usualmente, elegimos ayunar cosas que nos traen satisfacción inmediata. Al hacer esto, se abre una posibilidad de encontrar una satisfacción más profunda, que no proviene de estímulos externos.

Hay muchas condiciones externas que nos ayudan a sentirnos satisfechos de manera temporal. Alimentarnos bien es una de ellas. El objetivo de ayunar no es quedarnos con la insatisfacción y sufrir. El objetivo es aprender a encontrar la plenitud en la ausencia de esas condiciones.

Cuando ayunes, busca la plenitud dentro de ti. Busca la plenitud que se oculta en el silencio.

Ayunar es como estar en silencio

Todos los ayunos implican una forma de silencio. Hay algo que había estado en la superficie, estimulándonos constantemente, y ahora hay un vacío. Es como haber estado escuchando música por varias horas sin parar, y de repente quedarnos sin sonido. Podemos entonces tomar conciencia de muchas cosas que no podíamos percibir porque la música absorvía nuestra atención.

Cuando llevamos toda la vida acostumbrados a algo, su ausencia puede ser muy incómoda. Pero una vez nos aclimatamos a esa ausencia, veremos los tesoros que estaban ocultos en el silencio, en el vacío.

La incomodidad inicial

Para encontrar la plenitud a través del ayuno, hay que pasar primero por un periodo de limpieza.

Hay emociones que normalmente ocultamos bajo los estímulos. Hay miedos de los que nos escapamos a través del ruido, sea la forma que tome. Cuando ese ruido desaparece, nos quedamos de frente con lo que estamos sintiendo, y eso puede ser muy confrontante. Hay una tendencia automática a prender de nuevo la televisión, leer las noticias, mirar el celular, comer.

No obstante, si pasamos por ese periodo incómodo, se abre una nueva dimensión ante nosotros. Allí hay una dicha que no tiene causa externa. Cuando somos capaces de contactar esa dicha y mantenerla sin necesidad de estímulos externos, hemos encontrado una de las joyas más preciosas.

Elegir el tipo de ayuno

Uno de los ayunos más intensos que hay es dejar de comer. La necesidad natural de nuestro cuerpo se convierte en un reto para nuestra plenitud. Nuestra química interna nos dice que necesitamos comer para estar satisfechos. Por tanto, encontrar la plenitud en medio del ayuno prolongado de alimentos implica ir más allá de nuestro cuerpo y acceder a una luz interior que está más allá de nuestra química interna.

Pero, dependiendo de cada persona, hay ayunos que pueden ser más poderosos que el de los alimentos. Lo primero entonces es que elijas qué quieres ayunar y que establezcas los parámetros del ayuno: qué vas a dejar de hacer y por cuánto tiempo.

Sólo tú sabes qué tipo de ayuno te puede servir más en este momento. Si no sabes, te recomiendo que ayunes por un par de días de tu celular y de tu computador. No los uses en absoluto. Mira cómo te sientes. En medio de esa experiencia, será fácil para ti saber qué ayuno te conviene.

Algunos ayunos pueden ser muy cortos. Por ejemplo, si estás ayunando comida, un día entero es suficiente para sentir sus efectos. Pero si estás ayunando relaciones románticas, un día no es nada. En ese caso, se requieren al menos varios meses (e incluso años) para sentir el efecto a profundidad. Si decides ayunar de alguna fuente de información o entretenimiento, un par de días pueden servir, pero la experiencia será más poderosa si te permites probar el ayuno por al menos una semana.

En este punto, es importante también que elijas un ayuno acorde con tu nivel de desarrollo espiritual actual. Si nunca haz ayunado comida, no te recomiendo que comiences con un ayuno de 5 días. Lo más probable es que sea demasiado intenso para ti. Puedes comenzar ayunando sólo un tipo de alimento, por ejemplo.

Si no soportas tu soledad ni siquiera por un día, no te recomiendo que comiences con un ayuno en el que no hablas con nadie por un mes. Ponte metas pequeñas y luego ve experimentando con objetivos más intensos. Pero ve con calma. No hay afán. Y no te compares. El hecho de que haya yoguis que pueden durar mucho tiempo sin comer no quiere decir que debas imitarlos.

No compenses un estímulo con otro

Algo importante al ayunar como práctica espiritual es no compensar la ausencia de un estímulo con el exceso de otro. Por ejemplo, si vas a ayunar ver Netflix, ten cuidado de no compensar eso comiendo de más o yéndote de fiesta, pues en ese caso no podrás ir profundo dentro de ti.

La idea es que, mientras ayunes algo, mantengas el mismo nivel de estimulación (o incluso lo disminuyas) en relación con las demás fuentes externas de satisfacción.

Esto no quiere decir que no sea valioso reemplazar un hábito por otro. Eso puede ser muy bueno en algunos casos, especialmente si tienes una adicción. Si alguien deja de fumar y debido a esto come de más por algunos meses, creo que es un intercambio saludable a largo plazo. Y algo similar puede suceder con muchos otros hábitos. Sin embargo, en el contexto del ayuno como práctica espiritual, reemplazar un hábito con otro entorpece el propósito del ayuno.

Tal vez quieras leer: “Cómo soltar las adicciones”

En consecuencia, te invito a que, al elegir lo que vas a ayunar como práctica espiritual, no optes por una adicción. Si tienes una adicción, debes lidiar primero con ella. Elige algo que te proporciona satisfacción, pero que no tenga sobre ti tanto poder que requieras ayuda adicional para poder prescindir de eso.

Busca la plenitud

La práctica que te recomiendo la próxima vez que ayunes alimentos (aunque la puedes aplicar a cualquier tipo de ayuno) es que te enfoques en buscar tu plenitud y en encontrar la satisfacción en tu interior.

Escucha el clamor del cuerpo o la mente que piden aquello que estás ayunando y elige ir más profundo.

Recuerda: el objetivo no es que sufras. El objetivo es que encuentres una dicha tan profunda que se enciende y se mantiene en ausencia de todo aquello que normalmente crees que necesitas para sentir satisfacción.

Para esto, te puede ayudar mucho apoyarte en tu práctica espiritual. Medita, ora, conéctate ccon la naturaleza. Haz aquello que te permite acceder a tu interior. Y hazlo con mayor intensidad que antes de ayunar.

Mantente en el presente

Cuando estés ayunando, observa tu mente. Presta especial atención a esos momentos en los que te proyectas al futuro. Es normal, al ayunar, desear que el tiempo pase rápido y llegar ya a ese momento en el que podremos acceder de nuevo a la fuente de satisfacción externa de la que estamos ayunando. Por ejemplo, si estamos ayunando comer dulce por un día, es posible que nos encontremos imaginando todos los dulces que podremos volver a comer el día siguiente. Cuando pase esto, elige volver al presente y ve profundo dentro de ti. Elige buscar esa satisfacción, no en el futuro, sino justo ahora. Justo en medio de lo que crees que te hace falta. Esa es la práctica más poderosa.

No te castigues

Por último, te invito a que no te castigues. Nunca uses el ayuno espiritual como una forma de castigarte por tus excesos. Enfócate en usarlo para encontrar felicidad y plenitud.

Y, si rompes un ayuno, no te castigues por eso. Valora lo que intentaste. Valora hasta donde alcanzaste. Valora lo que viste en ti. Observa con atención qué hizo que rompieras el ayuno. Allí hay una oportunidad de aprendizaje. Pero no te juzgues. Simplemente usa la experiencia para conocerte cada vez más.

***

Si algunas de estas recomendaciones resuenan contigo, te invito a que ayunes para reconocer la fuente de la dicha que ya mora en ti.

Meditación guiada de yoga nidra

En una entrada anterior, compartí un episodio de mi podcast sobre reflexiones espirituales dedicado al yoga nidra. Allí, hablo con mi querido amigo Alberto Araoz sobre esta práctica espiritual, que tiene como objetivo despertar espiritualmente a través de los sueños.

Tengo agora el gusto de compartir la primera meditación de yoga nidra guiada por Alberto. Esta meditación está disponible tanto en Spotify como en iVoox.

Para hacer esta meditación debes disponer de una hora. Se recomienda hacerla antes de dormir, aunque también puede hacerse en otros momentos del día. Para hacerla, se requiere de un espacio en el que podamos estar acostados cómodamente boca arriba, con las manos a los lados y las palmas también mirando hacia arriba.

La mejor forma de saber si una meditación o un camino funciona para ti es probándolo. Recomiendo antes de hacer la meditación escuchar el podcast en el que hablamos sobre ella. No obstante, solo la practica te dirá si es para ti.

Si quieres intentar esta meditación, prueba hacerla al menos durante un mes y al menos unas tres veces por semana. Así sabrás si te funciona.

Si quieres profundizar más en esta práctica, puedes decírmelo a través de mi correo electrónico o de cualquiera de mis redes sociales y te pondré en contacto con Alberto, quien guía la meditación que comparto aquí:

Haz click en la imagen para oír la meditación en Spotify:

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Yoga nidra: el arte de despertar en los sueños

Hace unos años comencé a meditar con un grupo de amigos. No siempre voy a sus sesiones, pero me han ayudado mucho en ciertos momentos de mi vida.

El amigo que lidera esas reuniones se llama Alberto Araoz, a quien por cariño llamo “Viejo Beto”, y quien ha sido un maestro para mí. En las últimas semanas, con Beto hemos comenzado a trabajar un tipo particular de meditación: el yoga nidra, práctica espiritual que gira alrededor del sueño.

Mediante el yoga nidra se puede regularizar el ritmo del sueño. Pero, más importante aún, se puede empezar a usar el momento del sueño como parte de la vida espiritual. En este episodio de mi podcast sobre reflexiones espirituales, Beto me explicó que el yoga nidra también puede ayudarnos a mantenernos conscientes mientras dormimos. Cuando esto sucede, tenemos sueños lúcidos. Sabemos que estamos dentro de un sueño, podemos modificarlo y podemos usarlo para avanzar espiritualmente.

Alberto ha avanzado bastante en este camino, como pueden apreciar en el podcast. Por mi parte, he tenido avances y algunos sueños significativos en los que alcanzo a mantener cierto grado de consciencia, pero aún no tengo sueños lúcidos.

Sin embargo, lo que he experimentado con las meditaciones de Beto me hace confiar en esta práctica. Creo que puede ser un camino profundo y poderoso para algunos. Por eso los invito a oír este episodio de mi podcast, en el que Alberto explica cómo funciona el yoga nidra y nos cuenta su experiencia con este sistema de meditación.

Haz click en la imagen para ir al podcast en Spotify, o haz click aquí para oírlo en Ivoox:

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Silencio de madrugada

Beber con sorbos lentos el silencio de la mañana La luz que entra como un diamante en las profundidades del corazón

En la quietud en la que nada sucede, aunque suceda cualquier cosa

En el amor que entra por la ventana y baña la superficie de las cosas, recordándoles que en lo más profundo son una sola.

Caminar descalzo sentir que la hierba te roza las plantas de los pies, y te conecta con el centro de la Tierra y la gravedad te lleva profundo como si te hundieras en tu corazón en un abismo de luz y de vacío.

La gravedad te sigue llevando al fondo Rendición total, entrega a la fuerza que te atrae

Parece que el mar se vuelve más oscuro en las profundidades, pero en realidad solo hay luz

Parece que solo hay silencio y vacío, pero son una expresión del Amor mismo que lo llena todo

Parece que mueres, pero solo te das cuenta de que no existe la muerte

Parece que te pierdes, pero te das cuenta de que no puedes perderte, pues nunca te fuiste

Parece que cierras los ojos, pero ahora ves

Parece que renuncias a lo que deseas, pero recuerdas que en realidad ya está allí, en el corazón en el que te sigues hundiendo.

Se caen las ideas y los recuerdos como si el otoño se posara por un breve instante en el árbol de la memoria Pareciera que el árbol muere pero en realidad florece por primera vez.

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¿Por qué le tenemos miedo al rechazo?

Durante cientos de miles de años, los humanos vivimos como nómadas, en grupos de entre 50 y 150 personas. En ese entonces, ser parte del grupo era necesario para nuestra supervivencia. Debido a los peligros y a las dificultades para conseguir alimento, ser aislados era casi una condena de muerte.

En consecuencia, la evolución nos llevó a percibir la desaprobación y el rechazo como un peligro. Ese miedo nos impulsa a hacer lo necesario para que otros en el grupo nos acepten y a evitar cualquier comportamiento que implique ser rechazados.

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Desde el punto de vista evolutivo, el miedo al rechazo fue muy útil para nuestra supervivencia, al igual que muchos otros miedos. Pero, también como en el caso de muchos otros miedos, el miedo al rechazo ya no es necesario. Es profundo y está arraigado en nuestros genes, pero ya no lo necesitamos, al menos no por las mismas razones. No vamos a ser devorados por animales salvajes si nos desaprueban o rechazan en el grupo al que pertenecemos.

Estos miedos que provienen de nuestros genes son muy profundos y, en últimas, son una expresión del miedo a la muerte, ya que, como dije, inicialmente surgieron para garantizar nuestra supervivencia.

Pero, si en los comienzos de nuestra especie el propósito del miedo al rechazo era garantizar nuestra supervivencia, ¿qué función tiene ahora?, ¿para qué puede servirnos? Mi respuesta es que ahora ese miedo, al igual que muchos miedos antiguos, nos puede ayudar en nuestro camino espiritual, si así lo decidimos.

Esos miedos profundamente arraigados nos pueden servir como recordatorios de que no hemos encontrado nuestra esencia, en la cual el miedo a la muerte desaparece, pues reconocemos aquello en nosotros que es eterno.

De esa manera, el miedo al rechazo nos ofrece una oportunidad para mirar indirectamente nuestro miedo a morir e ir más allá de él. Cuando encontramos el Amor dentro de nosotros, encontramos también una seguridad que no puede ser amenazada. En esa seguridad, tenemos la capacidad de estar solos si es necesario, y podemos permitirles a los demás que se alejen de nosotros o nos desaprueben, pues sabemos que nuestro bienestar no depende de eso. Pero para llegar a ese estado debemos ir muy profundo dentro de nosotros, tan profundo que podamos pasar más allá de nuestros instintos de supervivencia.

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Cuando sientas miedo al rechazo, no te juzgues, recuerda que es normal: estamos programados biológicamente para sentirlo. Pero recuerda, además, que ese miedo es una ilusión. Ya no lo necesitas, puedes dejarlo ir. Y el camino es hacia adentro, donde yace una plenitud frente a la cual el miedo a la muerte, que es la raíz de todos los miedos, desaparece.

Con amor,

David González

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