Elegir algo diferente

Mientras no aprendamos la lección, la vida nos seguirá presentando la misma situación una y otra vez. Pareciera entonces que caminamos en círculos, ya que a cada tanto volvemos a encontrarnos con lo mismo, o al menos con circunstancias muy parecidas.

Si miramos con atención, veremos que la razón por la que las situaciones se repiten es que en algún nivel estamos haciendo la misma elección una y otra vez. La forma en la que le indicamos a la vida que hemos aprendido es haciendo elecciones diferentes.

Cuando hacemos elecciones diferentes, nuestra vida comienza a presentarnos situaciones diferentes. Si somos consistentes, tras un tiempo estaremos viviendo una vida completamente nueva.

Así, a través de las situaciones que nos presenta, la vida nos está dando siempre la oportunidad de elegir de nuevo.

Esas nuevas elecciones a las que la vida nos invita pueden darse en muchos niveles. A veces se trata de decir que no ante una invitación a la que siempre hemos dicho que sí. A veces se trata de decir que sí donde antes siempre hubo un no. A veces es cambiar la forma de percibir un suceso. A veces se trata de invitar un pensamiento amoroso a lugares donde antes siempre hubo rechazo.

Si vas profundo en ti y estás alerta, comenzarás a ver con más claridad cada vez esas situaciones en las que la vida te está invitando amorosamente a elegir algo diferente.

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El poder del ave fénix

Es este un poder que todos tenemos. De hecho, se trata de un poder que está presente en cada momento de nuestras vidas. Aunque la mayor parte del tiempo no somos conscientes de él y no lo usamos tanto como podríamos para nuestra transformación.

Todos somos como el ave fénix. Pues todos morimos y volvemos a nacer en cada momento. Este proceso puede suceder automática- e inconscientemente, pero también podemos usarlo conscientemente como parte esencial de nuestro camino de crecimiento interior.

¿Cómo usar concientemente este poder?

Lo primero es no resistirnos al cambio. No aferrarnos a nuestra personalidad, a nuestra cáscara, a nuestro cuerpo. En el mundo de la forma, la naturaleza de todo es cambiar constantemente. Si nos aferramos a las formas del momento presente, nos oponemos al flujo de la vida, y esto nos impedirá crecer.

Lo segundo es saber que tenemos el poder de transformarnos y de dirigir conscientemente la dirección en la cual evolucionamos. En cada momento estamos eligiendo lo que queremos ser. Y esta elección implica aceptar que aquello que éramos muere y da lugar a algo nuevo.

Nuestro ego lucha contra el cambio y trata de mantener una identidad. Pero es un esfuerzo futil. Y a veces, por aferrarnos a aquello que creemos ser nos impedimos crecer. Es así como muchas veces seguimos haciendo las mismas elecciones creyendo que debemos hacerlas porque “así es como somos”. Pero es una ilusión. La verdad es que en cada momento elegimos lo que somos.

Irónicamente, cuando morimos a cada momento, como si fuésemos una serpiente que muda de piel en cada instante, empezamos poco a poco a tomar consciencia de aquello en nosotros que nunca cambia y está más allá del nacimiento y la muerte. Esta es la consciencia profunda que observa como todo en la superficie aparece y desaparece. Desde esa consciencia y ese silencio, surgen la fuerza y el deseo de una transformación cada vez más elevada.

Entonces sabemos que, en el nivel de la forma, nunca somos iguales. A cada segundo nuestra forma es incinerada y un nuevo ser surge de las cenizas. Y sabemos al mismo tiempo que, en el nivel más profundo, nunca nada ha cambiado. Ese espacio inmenso sigue allí como el campo en el que todo sucede. Y eso es lo que somos al final: ese vacío, ese amor, esa nada que contiene todo.

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No es necesario aprender nada en el nivel de la mente

Esta es la primera lección del libro El Camino del Corazón.

No se trata de un camino intelectual. La transformación a la que invita no tiene que ver con adquirir nuevas ideas, teorías o conocimientos. Se trata de una transformación que está más allá del nivel de la mente, en el corazón.

En el corazón encontramos la puerta a la sabiduría de la vida, que va más allá de lo que nuestro intelecto es capaz de comprender.

No es esta una invitación, sin embargo, a abandonar la mente. Se trata, simplemente, de reconocer su papel dentro de nuestro despertar. Y cuando se trata de nuestro despertar, la mente es tan solo un instrumento para que nuestro corazón pueda indicarnos el camino de vuelta a casa.

En este video hablo sobre esta primera lección de El Camino del Corazón, enseñanzas de Yeshúa y María Magdalena:

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El premio que verdaderamente merecemos

A veces, cuando pensamos en amarnos, pensamos en regalarnos algún placer. Ver una película. Un masaje. Unos chocolates.

Consentirnos con detalles como esos es bello, pero es algo superficial. El acto de amor más profundo que podemos hacer es estar con nosotros mismos plenamente.

Mas estamos acostumbrados a ver las cosas al revés. Por eso, a veces creemos que pasar tiempo con nosotros a solas y en silencio es un castigo o algo que debemos hacer para obtener un premio en el futuro. Al menos así me pasa a mí.

Me he visto avanzando en mi camino espiritual, sanando heridas y aprendiendo a conectarme con mi ser interior, y al mismo tiempo me veo esperando recibir un premio a cambio de eso en el futuro. En el fondo, está la idea de que, si sano espiritualmente, vendrá entonces el éxito económico y una relación de pareja que sea espejo de mi estado interior.

La tendencia es clara: hago las cosas esperando un premio. Y ese premio se ve como placeres, éxito y relaciones. Cosas bellas, pero que están fuera de mí.

En el fondo, lo que yo quiero y lo que creo que todos queremos es el Amor. El problema es que estamos programados a buscar ese amor en algo externo. Por eso creemos que, cuando sanemos adentro, por fin podremos encontrar el amor afuera.

Es esta tendencia la que me lleva a buscar recompensas ante lo que hago en mi trabajo interior. Así, después de una jornada de meditación y de sanación, me veo buscando algún placer para premiarme por haber trabajado en mí. Y muchas veces esos placeres implican desconectarme de mí mismo.

Este comportamiento se basa en una comprensión errónea de lo que realmente quiero. Pues lo que realmente quiero es el Amor, y el amor está dentro de mí.

Por eso, ahora estoy tratando de premiarme de manera diferente. Ahora estoy tratando de premiarme con Amor, que es lo que quiero. Así, cuando hago algo que implica esfuerzo y pienso que merezco un premio, busco un premio que realmente quiero. Y ese premio lo encuentro en mi interior.

Con esta forma de premiarme, realmente me doy amor, y el resultado es muy bello y pleno. No busco ahora como premio actividades que duerman mi consciencia, pues sé que en ese sueño no se encuentra realmente lo que quiero y merezco. Ahora busco premiarme con acciones que impulsen mi despertar y mi conexión con mi corazón. Pues eso es lo que realmente merezco y lo que verdaderamente quiero: reencontrarme con el Amor que yace en mi corazón.

La próxima vez que sientas que mereces un premio, pregúntate cuál es la actividad que más va a elevar tu alma en ese momento. Y elige esa actividad como premio. Solo prueba.

No se trata de volvernos psicorígidos y de no volver a comer chocolate nunca. Se trata de reconocer qué es lo que realmente queremos y valoramos, y buscar dárnoslo de manera consistente.

Ese es el premio que verdaderamente merecemos.

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Comenzando el camino del corazón

La semana pasada comencé una serie de videos sobre el libro de El Camino del Corazón. Es una invitación a preguntarle a tu corazón si el camino contenido en ese libro es para ti ahora.

El camino del corazón es uno de infinitos caminos.

En esa idea se basa este proyecto que se llama Caminos de Conciencia: en la idea de que hay infinitos caminos. Y ahora, en este planeta, cada uno de nosotros está siguiendo su propio camino. Y el camino nunca es el mismo. El camino por el que andabas ayer es diferente de aquel que estás siguiendo justo ahora. Lo que te sirvió ayer quizás ya no te sirva.

Nuestro camino espiritual está en permanente evolución. Parecemos seguir el mismo camino a veces, pero siempre hay una diferencia sutil.

La invitación del camino al que te invito en este momento es que te dejes guiar por tu corazón. Esto implica que el intelecto quede como sirviente y sea tu corazón el que tome las riendas de tu vida. ¿Qué significa esto?

No importa qué significa. Te invito a que no lo trates de entender con tu mente. No es así como accederás a su verdadero significado. Mira cómo te sientes ante las palabras. Mira si resuenan contigo, más allá de lo que dice tu mente.

Y, si resuenan, te invito a que leas el libro de El Camino del Corazón. Este libro está dividido en 33 lecciones. Estaré haciendo un video para cada lección. Por ahora, puedes ver el video sobre el que hablo sobre el prólogo del libro.

El poder de la energía sexual

La energía sexual es sumamente poderosa. Por eso, en muchos caminos espirituales se han desarrollado técnicas para usarla con el fin de despertar la consciencia.

En algunas corrientes de yoga, a esta energía se la llama kundalini, y se establecen ejercicios para despertarla.

La energía kundalini está localizada inicialmente en la base de la columna vertebral, en el primer chakra, y se despierta a medida que asciente a tráves de los demás chakras hasta llegar al séptimo, que queda en la base de la coronilla, en el tope de la cabeza.

Esta energía, que es la misma energía que nos impulsa hacia la sexualidad, se transforma entonces en consciencia pura.

Hay técnicas para elevar esta energía a través del cuerpo y a través de la meditación y la visualización. Algunas de estas prácticas involucran a la sexualidad consciente en pareja con el fin de ascender la energía a través de los chakras. Es común que en estas prácticas se promueva el retener la energía sexual, lo que en el caso de los hombres implica no eyacular, lo cual requiere, a su vez, que se aprenda a disociar el orgasmo de la eyaculación.

En mi caso, me han servido mucho las enseñanzas del maestro taoísta Mantak Chia, de quien recomiendo un libro muy sencillo y práctico llamado El hombre multiorgásmico. Este libro está dirigido a los hombres, pero las mujeres también pueden beneficiarse mucho de él. O pueden leer La mujer multiorgásmica, el cual no he leído pero entiendo que cumple la misma función con énfasis en el camino de las mujeres.

Estas enseñanzas pueden usarse para tener una sexualidad más placentera y plena, o pueden llevarse más profundo y usarse para despertar nuestra consciencia.

Como es de esperarse, varias de las prácticas que se sugieren en estos libros son para hacer en pareja. Pero hay varios ejercicios que también pueden llevarse a cabo en soledad. Algunos de estos son ejercicios meditativos en los que llevamos nuestra atención a los chakras y vamos ascendiendo a través de ellos.

A continuación, comparto una meditación que está inspirada en los ejercicios propuestos por Mantak Chia y que puede servir como complemento si se sigue un camino espiritual como los que he mencionado. No obstante, esta meditación también puede servirle a cualquier persona, independientemente de si practica o no otras técnicas de este estilo.

Haz click aquí para oír la meditación en Spotify. También está disponible en iVoox.

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El ayuno como práctica espiritual

Establecer la intención

Hay muchos beneficios de ayunar. Puedes ayunar para limpiar tu sistema digestivo. Puedes ayunar para fortalecer tu fuerza de voluntad. Puedes ayunar por la simple curiosidad de experimentarte en situaciones extremas. Todos esos propósitos son valiosos.

A continuación, no obstante, me enfoco en el ayuno concebido como una práctica espiritual. Sin embargo, se pueden tener varias intenciones al tiempo.

El ayuno como práctica espiritual

El ayuno es una práctica espiritual muy poderosa. Como yo lo veo, no se trata de sufrir ni de privarnos de algo que queremos para obtener una recompensa en el futuro. Se trata de una oportunidad para ir más profundo dentro de nosotros y encontrar una plenitud que estaba oculta bajo el ruido de los estímulos.

Podemos ayunar muchas cosas. Podemos ayunar comida, podemos ayunar sexo, podemos ayunar redes sociales, podemos ayunar hablar.

Usualmente, elegimos ayunar cosas que nos traen satisfacción inmediata. Al hacer esto, se abre una posibilidad de encontrar una satisfacción más profunda, que no proviene de estímulos externos.

Hay muchas condiciones externas que nos ayudan a sentirnos satisfechos de manera temporal. Alimentarnos bien es una de ellas. El objetivo de ayunar no es quedarnos con la insatisfacción y sufrir. El objetivo es aprender a encontrar la plenitud en la ausencia de esas condiciones.

Cuando ayunes, busca la plenitud dentro de ti. Busca la plenitud que se oculta en el silencio.

Ayunar es como estar en silencio

Todos los ayunos implican una forma de silencio. Hay algo que había estado en la superficie, estimulándonos constantemente, y ahora hay un vacío. Es como haber estado escuchando música por varias horas sin parar, y de repente quedarnos sin sonido. Podemos entonces tomar conciencia de muchas cosas que no podíamos percibir porque la música absorvía nuestra atención.

Cuando llevamos toda la vida acostumbrados a algo, su ausencia puede ser muy incómoda. Pero una vez nos aclimatamos a esa ausencia, veremos los tesoros que estaban ocultos en el silencio, en el vacío.

La incomodidad inicial

Para encontrar la plenitud a través del ayuno, hay que pasar primero por un periodo de limpieza.

Hay emociones que normalmente ocultamos bajo los estímulos. Hay miedos de los que nos escapamos a través del ruido, sea la forma que tome. Cuando ese ruido desaparece, nos quedamos de frente con lo que estamos sintiendo, y eso puede ser muy confrontante. Hay una tendencia automática a prender de nuevo la televisión, leer las noticias, mirar el celular, comer.

No obstante, si pasamos por ese periodo incómodo, se abre una nueva dimensión ante nosotros. Allí hay una dicha que no tiene causa externa. Cuando somos capaces de contactar esa dicha y mantenerla sin necesidad de estímulos externos, hemos encontrado una de las joyas más preciosas.

Elegir el tipo de ayuno

Uno de los ayunos más intensos que hay es dejar de comer. La necesidad natural de nuestro cuerpo se convierte en un reto para nuestra plenitud. Nuestra química interna nos dice que necesitamos comer para estar satisfechos. Por tanto, encontrar la plenitud en medio del ayuno prolongado de alimentos implica ir más allá de nuestro cuerpo y acceder a una luz interior que está más allá de nuestra química interna.

Pero, dependiendo de cada persona, hay ayunos que pueden ser más poderosos que el de los alimentos. Lo primero entonces es que elijas qué quieres ayunar y que establezcas los parámetros del ayuno: qué vas a dejar de hacer y por cuánto tiempo.

Sólo tú sabes qué tipo de ayuno te puede servir más en este momento. Si no sabes, te recomiendo que ayunes por un par de días de tu celular y de tu computador. No los uses en absoluto. Mira cómo te sientes. En medio de esa experiencia, será fácil para ti saber qué ayuno te conviene.

Algunos ayunos pueden ser muy cortos. Por ejemplo, si estás ayunando comida, un día entero es suficiente para sentir sus efectos. Pero si estás ayunando relaciones románticas, un día no es nada. En ese caso, se requieren al menos varios meses (e incluso años) para sentir el efecto a profundidad. Si decides ayunar de alguna fuente de información o entretenimiento, un par de días pueden servir, pero la experiencia será más poderosa si te permites probar el ayuno por al menos una semana.

En este punto, es importante también que elijas un ayuno acorde con tu nivel de desarrollo espiritual actual. Si nunca haz ayunado comida, no te recomiendo que comiences con un ayuno de 5 días. Lo más probable es que sea demasiado intenso para ti. Puedes comenzar ayunando sólo un tipo de alimento, por ejemplo.

Si no soportas tu soledad ni siquiera por un día, no te recomiendo que comiences con un ayuno en el que no hablas con nadie por un mes. Ponte metas pequeñas y luego ve experimentando con objetivos más intensos. Pero ve con calma. No hay afán. Y no te compares. El hecho de que haya yoguis que pueden durar mucho tiempo sin comer no quiere decir que debas imitarlos.

No compenses un estímulo con otro

Algo importante al ayunar como práctica espiritual es no compensar la ausencia de un estímulo con el exceso de otro. Por ejemplo, si vas a ayunar ver Netflix, ten cuidado de no compensar eso comiendo de más o yéndote de fiesta, pues en ese caso no podrás ir profundo dentro de ti.

La idea es que, mientras ayunes algo, mantengas el mismo nivel de estimulación (o incluso lo disminuyas) en relación con las demás fuentes externas de satisfacción.

Esto no quiere decir que no sea valioso reemplazar un hábito por otro. Eso puede ser muy bueno en algunos casos, especialmente si tienes una adicción. Si alguien deja de fumar y debido a esto come de más por algunos meses, creo que es un intercambio saludable a largo plazo. Y algo similar puede suceder con muchos otros hábitos. Sin embargo, en el contexto del ayuno como práctica espiritual, reemplazar un hábito con otro entorpece el propósito del ayuno.

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En consecuencia, te invito a que, al elegir lo que vas a ayunar como práctica espiritual, no optes por una adicción. Si tienes una adicción, debes lidiar primero con ella. Elige algo que te proporciona satisfacción, pero que no tenga sobre ti tanto poder que requieras ayuda adicional para poder prescindir de eso.

Busca la plenitud

La práctica que te recomiendo la próxima vez que ayunes alimentos (aunque la puedes aplicar a cualquier tipo de ayuno) es que te enfoques en buscar tu plenitud y en encontrar la satisfacción en tu interior.

Escucha el clamor del cuerpo o la mente que piden aquello que estás ayunando y elige ir más profundo.

Recuerda: el objetivo no es que sufras. El objetivo es que encuentres una dicha tan profunda que se enciende y se mantiene en ausencia de todo aquello que normalmente crees que necesitas para sentir satisfacción.

Para esto, te puede ayudar mucho apoyarte en tu práctica espiritual. Medita, ora, conéctate ccon la naturaleza. Haz aquello que te permite acceder a tu interior. Y hazlo con mayor intensidad que antes de ayunar.

Mantente en el presente

Cuando estés ayunando, observa tu mente. Presta especial atención a esos momentos en los que te proyectas al futuro. Es normal, al ayunar, desear que el tiempo pase rápido y llegar ya a ese momento en el que podremos acceder de nuevo a la fuente de satisfacción externa de la que estamos ayunando. Por ejemplo, si estamos ayunando comer dulce por un día, es posible que nos encontremos imaginando todos los dulces que podremos volver a comer el día siguiente. Cuando pase esto, elige volver al presente y ve profundo dentro de ti. Elige buscar esa satisfacción, no en el futuro, sino justo ahora. Justo en medio de lo que crees que te hace falta. Esa es la práctica más poderosa.

No te castigues

Por último, te invito a que no te castigues. Nunca uses el ayuno espiritual como una forma de castigarte por tus excesos. Enfócate en usarlo para encontrar felicidad y plenitud.

Y, si rompes un ayuno, no te castigues por eso. Valora lo que intentaste. Valora hasta donde alcanzaste. Valora lo que viste en ti. Observa con atención qué hizo que rompieras el ayuno. Allí hay una oportunidad de aprendizaje. Pero no te juzgues. Simplemente usa la experiencia para conocerte cada vez más.

***

Si algunas de estas recomendaciones resuenan contigo, te invito a que ayunes para reconocer la fuente de la dicha que ya mora en ti.

Da un paso más

Muchas veces me he saboteado para no avanzar, para no pasar al siguiente nivel en mi proceso, para mantenerme dentro de los confines que conozco.

Si miras tu proceso espiritual, tal vez veas que hay lugares en los que siempre te detienes. Llegas hasta cierto punto y luego das vuelta atrás.

Es normal. Todos le tenemos miedo a lo desconocido. Pero es allí donde se encuentra el crecimiento.

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Identifica esos límites, esos lugares después de los cuales no te atreves a seguir avanzando. Y luego elige dar un paso más. Sabes que es lo que tu corazón desea.

Tal vez es en las relaciones, en las que sólo te abres hasta cierto punto y luego te cierras por miedo a que te hieran. Tal vez es en tu práctica espiritual, en la que llegas hasta cierto nivel de profundidad y luego caes en un hábito dañino para evitar ver demasiado de cerca a tu luz. Tal vez es en relación con una meta importante para ti, y cada vez que estás a punto de alcanzarla te haces zancadilla o te rindes.

Sólo tú sabes cuáles son esos lugares. Te invito a que, la próxima vez que estemos allí, hagamos una elección diferente, la elección más elevada: dar otro paso en la dirección que nos indica nuestro corazón.

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Cómo elegir lo que pensamos

Parte de avanzar en el camino espiritual es fortalecer la capacidad de elegir. Y una de las elecciones más poderosas que tenemos es sobre lo que pensamos.

Por momentos parece que no podemos elegir qué pensamientos albergamos. En mi experiencia, no obstante, esa capacidad es como un músculo: puede ser débil al comienzo, pero se fortalece con la práctica.

La pregunta es entonces: ¿cómo fortalecer nuestra capacidad para elegir lo que pensamos?

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Creo que hay muchas técnicas que pueden servir para fortalecer nuestra capacidad de elegir lo que pensamos. Hay muchos caminos espirituales diferentes. Y también sé que hay caminos que recomiendan no elegir ni controlar nuestros pensamientos, sino aceptar y rendirnos a lo que sea que aparezca en nuestra mente. En últimas, el objetivo de elegir los pensamientos es secundario; lo importante es que estés en plenitud, en gozo, en paz con la vida, sea cuál sea tu camino.

Solo podrás saber mediante la práctica y siguiendo tu corazón si alguna técnica o camino es adecuada para ti. A continuación te comparto lo que ha funcionado para mí.

1. Observa tus pensamientos

El primer paso que propongo es observar nuestros pensamientos, tomar consciencia de ellos.

Si haces este ejercicio, verás que la gran mayoría de nuestros pensamientos son repetitivos. Tal vez la forma específica de cada pensamiento sea diferente, pero verás que hay temas y patrones que se repiten.

Al prestar atención a tus pensamientos, verás que te la pasas pensando en las mismas cosas una y otra vez. Toma consciencia de cuáles son los temas más frecuentes. Observa en qué situaciones se detonan esos pensamientos. Mira qué emociones se desencadenan frente a tus diferentes pensamientos. No observes sólo tu mente; toma también consciencia de tu cuerpo y presta atención a la manera como reacciona ante tus pensamientos.

Te puede ayudar escribir tus pensamientos en un cuaderno, sobre todo si son pensamientos obsesivos y repetitivos. Al leer lo que escribes, verás patrones y elementos comunes que tal vez pasen desapercibidos normalmente.

Si quieres profundizar en este tema, te invito a oír este episodio de mi podcast sobre cómo observar los pensamientos.

2. Deja de creer todo lo que piensas

Una vez tomas consciencia de tus pensamientos, te conviertes en el observador. Esta es una posición de mayor consciencia. Ya no simplemente estás inmerso en tus pensamientos. Puedes tomar distancia de ellos. Y, al tomar distancia, puedes elegir no creer todo lo que dicen.

Observar nuestros pensamientos y no creer todo lo que dicen es un gran paso hacia nuestra libertad.

Al observar tu mente, verás que hay patrones de pensamiento que siempre se activan frente a ciertas circunstancias. Sabrás entonces que esos pensamientos están allí, no porque lo que dicen sea verdad, sino porque tu mente tiene una inercia basada en tu pasado y los produce casi automáticamente.

Por ejemplo, podrás ver que a veces crees que lo estás haciendo todo mal y que tu vida es un desastre, y sabrás que ese pensamiento no es cierto. Es simplemente la forma como reacciona tu mente frente al estrés o frente a algún condicionamiento que adquiriste en la infancia.

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3. Ejercita el poder de elegir

Una vez tienes plena consciencia de tus patrones de pensamiento, verás que empieza a fortalecerse tu capacidad para elegir en qué enfocas tu mente.

No te enfoques en rechazar ciertos pensamientos. Si ya están allí, obsérvalos, siente las emociones, ve profundo dentro de ti. Enfócate, en cambio, en lo que quieres.

Tú puedes elegir en qué te enfocas. Y a medida que eliges, se empiezan a crear nuevos patrones y nuevos condicionamientos. Por ejemplo, si frente a las situaciones difíciles te enfocas en buscar algo para agradecer, llegará un momento en el que esa será tu respuesta natural: la gratitud. Al comienzo, por supuesto, se requiere un esfuerzo consciente.

Algo importante en este proceso es que no juzgues tus pensamientos. Ámalos, abrázalos. No trates de apresurar el proceso. Es como ir al gimnasio. Es un hábito que se construye poco a poco. Valora tus pequeños progresos y no te enfoques en todo lo que te falta. Es normal que por momentos los viejos patrones regresen y veas a tu mente reaccionando como lo hacía antes. Obsérvala y ámala.

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4. Eleva tu vibración

Entre más elevada sea tu vibración, más elevada será la vibración natural de tus pensamientos. En consecuencia, a veces la mejor forma de modificar nuestros pensamientos es cambiar aquellos hábitos que tienen una vibración baja.

Para elevar tu vibración, recomiendo mucho hacer ejercicio físico. Alimentarte sanamente y dormir bien también son elementos fundamentales.

Así mismo, presta atención a la información que consumes. Mira películas que te hagan sentir bien. Escucha música que alegre tu corazón. Comparte con personas que te hagan reír y suban tu ánimo. Lee libros que te inspiren y te motiven a estar en el momento presente. Todo esto es de gran ayuda.

Por supuesto, sanar las heridas internas también es fundamental para elevar nuestra vibración. Por tanto, no huyas de lo que hay dentro de ti. Permítete ir adentro. Ve a terapia si lo necesitas. Busca un consejero o un maestro espiritual que resuene con tu corazón.

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Meditación guiada de yoga nidra

En una entrada anterior, compartí un episodio de mi podcast sobre reflexiones espirituales dedicado al yoga nidra. Allí, hablo con mi querido amigo Alberto Araoz sobre esta práctica espiritual, que tiene como objetivo despertar espiritualmente a través de los sueños.

Tengo agora el gusto de compartir la primera meditación de yoga nidra guiada por Alberto. Esta meditación está disponible tanto en Spotify como en iVoox.

Para hacer esta meditación debes disponer de una hora. Se recomienda hacerla antes de dormir, aunque también puede hacerse en otros momentos del día. Para hacerla, se requiere de un espacio en el que podamos estar acostados cómodamente boca arriba, con las manos a los lados y las palmas también mirando hacia arriba.

La mejor forma de saber si una meditación o un camino funciona para ti es probándolo. Recomiendo antes de hacer la meditación escuchar el podcast en el que hablamos sobre ella. No obstante, solo la practica te dirá si es para ti.

Si quieres intentar esta meditación, prueba hacerla al menos durante un mes y al menos unas tres veces por semana. Así sabrás si te funciona.

Si quieres profundizar más en esta práctica, puedes decírmelo a través de mi correo electrónico o de cualquiera de mis redes sociales y te pondré en contacto con Alberto, quien guía la meditación que comparto aquí:

Haz click en la imagen para oír la meditación en Spotify:

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