¿Cómo cambiar al mundo?

En mi país hay gran conmoción social ahora. Hay indignación y resentimiento. Y eso me toca.¿Cómo ayudar? ¿Salir a luchar o ir adentro y cerrar los ojos?

Es normal sentir que debemos cambiar al mundo cuando vemos injusticias o actos inconscientes. Es normal indignarnos cuando sentimos que se está dañando o vulnerando algo que valoramos profundamente. ¿Qué hacer entonces? ¿Hay que salir a luchar o acaso es más benéfico quedarme meditando?

Hace poco, le hicieron esa pregunta al maestro Eckhart Tolle en el contexto de un curso en línea que estoy tomando con él, y su respuesta me tocó profundamente. Por eso, decidí compartirla en este video, donde además de la respuesta de Tolle hago algunas reflexiones personales sobre cómo vivir de manera consciente esos momentos donde nuestra realidad parece pedirnos que salgamos a luchar.

El niño y el cuchillo

El viaje más importante de todos es el viaje adentro. Sin él, no tendremos la madurez para manejar lo que construyamos en el mundo exterior.

Una civilización cuyo desarrollo tecnológico es superior a su desarrollo espiritual es como un niño pequeño con un cuchillo. Una herramienta, a pesar de ser potencialmente benéfica y útil, puede dañar a su dueño si éste no tiene la madurez que se requiere para utilizarla.

En este momento, la humanidad es ese niño pequeño. Como civilización, nuestro desarrollo tecnológico ha sobrepasado con creces nuestro desarrollo interior. Es urgente cerrar esa brecha.

Encuentros sagrados

Estoy tomando ahora un curso online con Eckhart Tolle que me tiene muy contento. Se llama School of Awakening. Una de las actividades que más disfruté consistió en pequeñas reuniones en las que compartíamos nuestras experiencias con otros participantes por pocos minutos. Sentí en esos espacios una conexión sagrada.

En muchas de las interacciones que tenemos a diario con otras personas estamos buscando obtener algo: reconocimiento, seguridad, una servicio o ayuda, placer, engrandecer o afianzar la imagen que tenemos de nosotros mismos, etcétera. En estos encuentros, en cambio, no había nada de eso, y la razón es muy simple: en esas breves interacciones no había pasado ni futuro. Se trataba de personas con las que nunca antes me había visto y con las que probablemente no me voy a volver a ver. No había nada que mi ego pudiera obtener de ellas en ese breve intercambio. Simplemente estaba el gozo de conectar y compartir, de sentir la presencia del otro.

Recordé entonces una de las recomendaciones que Eckhart Tolle hace para tener relaciones iluminadas. El objetivo es estar con la otra persona plenamente en el momento, sin pasado ni futuro, y regalar nuestra presencia total en cada interacción. Pero este maestro recomienda empezar a practicar con relaciones efímeras, en las que no hay pasado o hay muy poco. Por ejemplo, con el cajero del supermercado, con la persona con la que nos topamos en el ascensor, o alguien con quien debemos esperar juntos a que pase un autobus. En estos casos, al no tener un pasado común, es más fácil percibir a la otra persona desde el momento presente.

Normalmente, descartamos esas interacciones precisamente porque para nuestro ego no son relevantes. Por tanto, no les damos importancia y actuamos en piloto automático durante ellas. Pero en realidad son oportunidades sagradas para practicar el arte de compartir nuestra presencia y apreciar la luz presente en todos los seres.

Luego, cuando nos hemos habituado a llevar nuestra presencia a esas interacciones efímeras, podemos empezar a extender esta actitud también en las interacciones más cercanas: nuestros compañeros de trabajo, nuestros vecinos. Y así, nos vamos acercando a nuestros amigos íntimos y a nuestra familia. Y qué bello cuando podemos estar con esas personas sin pasado, percibiéndolos como son ahora, y no ideas viejas que cargamos en nuestras mentes y proyectamos sobre ellas.

Hay entonces una gran libertad, pues podemos dejar al otro simplemente ser. No estamos exigiendo algo de él o ella. Si algo surge para compartir, surge desde la inocencia, y no desde un instinto de negociación que busca obtener algo a cambio. No se acumulan resentimientos.

Es esta, entonces, una invitación a cultivar encuentros sagrados con las personas a tu alrededor, tanto aquellas que ves todos los días como aquellas que solo ves por unos segundos y que nunca más vas a volver a ver.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

“Por qué las gacelas son mi modelo a seguir”

Así se llama uno de los capítulos del libro Redefine el éxito: bienestar, sabiduría, entrega y asombro para una vida plena, escrito por la empresaria y líder Arianna Huffington.

De hecho, ella tiene una imagen de gacelas como el fondo de escritorio de su computador personal. ¿Por qué se siente tan inspirada por estos animales?

Lo que la inspira es que las gacelas, cuando se ven amenazadas por un depredador, salen corriendo a gran velocidad, tienen una capacidad de respuesta muy veloz y eficaz, sin embargo, una vez el peligro ha pasado, vuelven a pastar totalmente tranquilas, como si nada hubiera pasado.

Los humanos compartimos con las gacelas este mecanismo, al que los biólogos denominan la “respuesta de lucha o escape” (fight or flight response). Ante la presencia inminente del peligro, nuestro cuerpo segrega un coctél químico que nos permite llevar toda la energía disponible a nuestras extemidades para que podamos enfrentar la situación, lo que en tiempos prehistóricos, y aún a veces hoy en día, implica huir o pelear. Una explicación muy divertida de este mecanismo, y de gran parte de lo que digo en este artículo, se encuentra en este video de dibujos animados de Disney.

Lo que diferencia a los humanos de las gacelas y en general de todos los animales es que hemos perdido la capacidad de regresar completamente a la calma una vez ha pasado el peligro. La razón de esto es nuestra poderosa imaginación, que nos permite recrear nuestros temores (o inventar amenazas inexistentes), así no tengan nada que ver con lo que está sucediendo realmente en el momento presente. Cuando tenemos pensamientos de miedo, nuestro cuerpo genera las mismas sustancias que produciría si el peligro fuera real. Por tanto, si nuestra mente está constantemente poblada por escenas temibles, nuestro cuerpo sentirá constantemente sometido a descargas de adrenalina, lo que nos lleva a esa sensación de ansiedad y preocupación que normalmente llamamos estrés.

Así pues, hay dos tipos de miedo. Por una parte, está el miedo biológico sano, la respuesta normal de nuestro cuerpo ante situaciones que amenacen nuestra vida. Es este el tipo de miedo que nos permitirá movernos rápidamente por reflejo si vemos que vamos a ser arrollados por un auto. Por otra parte, está el miedo psicológico que nuestra mente crea a partir de recuerdos y anticipaciones. Este tipo de miedo está desconectado del momento presente y no nos ayuda a sobrevivir; por el contrario: puede hacer que nuestra vida sea más corta al desencadenar enfermedades psicosomáticas producto del estrés constante.

La invitación de Arianna Huffington en ese capítulo de su libro, que coincide con las enseñanzas de varios maestros espirituales contemporáneos, es que aprendamos a ser como las gacelas de nuevo. Esto quiere decir educar nuestra mente para que deje de producir constantemente pensamientos de miedo que no tienen relevancia para el momento presente. Es decir, se trata de aprender a dejar ir el segundo tipo de miedo descrito en el párrafo anterior.

Para dejar ir el miedo psicológico, una de las herramientas más poderosas que existen es poner nuestra atención plenamente en el momento presente, pues este miedo se caracteriza porque estamos pensando en algo que no está sucediendo ahora. Esto se puede hacer mediante ejercicios de meditación o diversas prácticas tales como el mindfulness. Un consejo sencillo consiste en escoger una actividad cotidiana sencilla, que no requiera mucho esfuerzo mental, y proponernos darle toda nuestra atención cuando la realicemos. Por ejemplo: lavar los platos, caminar a la tienda, pasear al perro, desayunar. La idea es que cada vez que realicemos esta actividad llevemos nuestra atención al momento presente prestando atención a nuestros sentidos y las diferentes sensaciones en nuestro cuerpo. Y si vienen pensamientos, observarlos como parte del ejercicio y redirigir nuestra atención al momento presente.

Esta actividad que escojamos nos permitirá practicar y fortalecer nuestra capacidad para elegir el momento presente. Es una forma de entrenamiento mental. Y, a medida que fortalezcamos esta habilidad, podremos ponerla en práctica en otras áreas de nuestra vida, hasta que se vuelva nuestra forma natural de relacionarnos con todas nuestras actividades. Así, tendremos un uso de nuestra energía mucho más eficiente, ya que estará disponible cuando la necesitemos porque no estaremos gastándola constantemente en preocupaciones innecesarias, y podremos abordar nuestros días con mucha más paz y calma.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

¿Qué es lo verdaderamente importante?

Tomé esta frase del libro Redefine el éxito: bienestar, sabiduría, entrega y asombro para una vida plena, de la escritora Arianna Huffington, en el cual también estáns inspiradas las dos anteriores entradas de mi blog.

En el capítulo en el que aparece la cita, ella cuenta como en una época estaba constantemente preocupada por su trabajo y por las cosas que tenía pendientes, hasta que fue al doctor y se enteró de que podría tener cáncer. En ese momento, todas sus anteriores crisis se desvanecieron:

“Todas nuestras pequeñas ansiedades y preocupaciones triviales se evaporan ante el reconocimiento súbito de lo que realmente importa. Entonces recordamos la impermanencia de mucho de lo que asumimos que durará para siempre y el valor de las muchas cosas que damos por sentadas”.

Es bueno parar de vez en cuando en medio de nuestras preocupaciones y preguntarnos si estamos enfocándonos en lo que es realmente importante. La presencia de ese ser querido que nos acompaña hoy. Esta mañana, esta tarde, esta oportunidad de respirar, vivir, disfrutar y compartir. Ese plato de comida que tienes en frente y que muchas veces consumes sin darle la atención que merece. Las plantas que te acompañan a diario. Los momentos de soledad que la vida te regala para que aprendas a conocerte y amarte.

Es bueno retirar nuestra atención de las preocupaciones del mundo con frecuencia, llevarla a nuestro corazón y decir: “Esto es lo realmente importante”.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

El poder de elegir en medio de las crisis

Hace poco, estaba viendo una charla de Eckhart Tolle en la que él contaba la historia de Genne Roth, una mujer que perdió todos sus ahorros a causa de la famosa estafa creada por Bernie Madoff.

Cuando se enteró de que había perdido su dinero, entró en un colapso nervioso. Entonces, un amigo con quien había practicado las enseñanzas de Eckhart Tolle le dijo que tratara de estar presente en ese momento. Pero ella se vio respondiendo: “Este no es momento de ser espiritual”.

Solo tiempo después ella pudo reconocer que no solo ella podía elegir estar presente en ese momento, sino que era ahí cuando justo más lo necesitaba.

Geneen Roth escribió el libro Lost and Found: revelations about food and money, en el que narra el viaje espiritual que emprendió gracias a esa crisis.

Por momentos parece que nuestros pensamientos, emociones y reacciones son solo consecuencias de lo que ocurre fuera de nosotros. Pero cuando comenzamos a ahondar en nuestro corazón y sanamos las heridas que han creado nuestros patrones de comportamiento, nos damos cuenta de que podemos elegir. Entonces, nuestra práctica espiritual se pasa a ser elegir la dicha, el amor y la presencia en cada momento.

Muchas veces, nuestra mente nos dirá “Es imposible que sientas paz en este momento, es imposible que estés presente en este momento”. Y, justo en esos momentos, es importante reconocer que esa voz es solo otro penssmiento, y que podemos elegir observarlo y luego elegir uno diferente. Además, es justo en esos momentos difíciles que es más importante elegir.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

Escucha tu vida

“Si fuera a resumir en pocas palabras la esencia de todo lo que estaba tratando de decir como novelista y orador, sería algo como esto: Escucha a tu vida. Mírala como el misterio insondable que es. En la aburrición y en el dolor, no menos que en el entusiasmo y en la alegría: toca, siente, huele tu camino hacia su corazón sagrado y oculto, porque en el último análisis, todos los momentos son momentos clave, y la vida en sí misma es gracia”. ~ Fredwrick Buechner

Esta cita la tomé del libro de Arianna Huffington Redefine el éxito: bienestar, sabiduría, entrega y asombro para una vida plena. Súper recomendado.

El equilibrio en la disciplina espiritual

Hay muchos caminos, pero todos los que conozco requieren algún grado de disciplina. Puede que haya otros, sin embargo.

Tal como lo veo, hay una parte del proceso de despertar que requiere de constancia y consistencia. Estar presente es algo que elegimos una y otra vez, ahora, hasta que se convierte en un hábito. Pero, muchas veces, no se convertirá en hábito si no lo elegimos de forma constante. Y esa constancia implica un entrenamiento mental y disciplina.

¿Qué es la dusciplina? Es adherirnos a ciertos pensamientos y comportamientos y elegirlos por encima de nuestra programación actual, que puede ir en otra dirección de la que deseamos.

Por otra parte, aunque la diciplina es necesaria, también puede ser contraproducente si se vuelve obsesiva y rígida, pues entonces se convierte en una idea más que usamos para castigarnos y para castigar a los demás. Pero esto no tiene por qué ser así. Podemos ser disciplinados de manera ligera, sin castigos ni rigideces. Esto implica un equilibrio, un punto medio. Y creo que la clave es no tomarnos las cosas tan en serio, no tomarnos el proceso espiritual como un tema denso y serio, de vida o muerte, sino como un juego ligero que jugamos con inocencia y amor.

Este ha sido uno de mis grandes retos, pues usualmente he oscilado entre la rigidez y la relajación total, todo o nada. Y uno de los extremos lleva al otro: cuando me impongo rutinas tan pesadas y rígidas, llega un punto en el que no puedo más y abandono mi práctica espiritual por completo, hasta que el sufrimiento causado por la inconsciencia me hace comenzar de nuevo y el ciclo se repite.

Ahora estoy aprendiendo a estar en el medio, y eso me permite ser más constante y más amoroso conmigo cuando me desvío del camino que me he propuesto.

Si esto resuena contigo, te invito a que encuentres también un punto medio y tengas disciplina, pero sin dejar el juego y la ligereza de lado.

Te invito, además, a que veas mi último video de YouTube, en el que hablo de la lección 4 del libro El Camino del Corazón, ya que uno de sus puntos más importantes tiene que ver con el equilibrio en la disciplina espiritual.

Haz click en la imagen para ver el video:

¿Qué es el éxito para ti?

Un día, exhausta por la falta de sueño, Arianna Huffington se desmayó mientras trabajaba en su oficina y su cabeza se golpeó fuertemente contra su escritorio. Ese fue uno de los llamados a despertar más importantes en su vida.

Desde cierto punto de vista, Arianna era una mujer muy exitosa. Había fundado el Huffington Post y había sido escogida por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo. Sin embargo, su accidente la llevó a reconsiderar qué era el éxito para ella y qué quería para su vida.

Ahora, uno de los principales objetivos de Arianna es conscientizar a las personas sobre la importancia de dormir bien y tener hábitos saludables. Cómo parte de ese esfuerzo, escribió el libro Redefine el éxito: bienestar, sabiduría, asombro y entrega para una vida plena.

En este libro, habla sobre la importancia de cuestionar la idea de éxito que se ha impuesto en nuestra sociedad, según la cual llegar a la cima en nuestros trabajos para conseguir dinero y poder es lo más importante, incluso si eso implica que debemos dejar de lado nuestra salud o nuestra familia.

Me ha encantado el libro hasta ahora, aunque apenas estoy empezando. Seguramente, cuando lo termine haré un video para profundizar sobre sus enseñanzas, que nos invitan a tener una vida equilibrada, en la que el éxito no implica solamente logros externos, sino plenitud y bienestar interiores.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

La importancia de permitirnos estar aburridos

Muchas de las cosas que hacemos en nuestra vida cotidiana tienen como propósito ayudarnos a escapar del aburrimiento. Hay muchas industrias que se dedican precisamente a eso: ofrecernos maneras de distraer nuestra mente para que no tengamos que estar aburridos. Así, muchas veces nos vemos leyendo algo, jugando un videojuego, revisando redes sociales o hablando compulsivamente por chat para evitar estar aburridos.

Si miramos más a fondo, veremos que escapar del aburrimiento es una forma de escapar de nosotros mismos. ¿Qué significa estar aburrido? Significa que no te sientes a gusto simplemente con tu propia compañía y requieres un estímulo que entretenga tu mente para distraerte de ti.

Como tal, no hay nada malo con las actividades que mencioné al final del primer párrafo. El tema es que si las usamos para escapar de nosotros, tendremos una relación disfuncional con ellas. Las elegiremos, no porque en el fondo realmente las queramos, sino porque no soportamos estar con nosotros sin hacer nada. Y lo mismo puede suceder con nuestras relaciones personales. Es hermoso compartir con otras personas, pero si buscamos su compañía porque no soportamos estar solos, tarde o temprano nuestra insatisfacción, esa de la que tratamos de huir, se manifestará en aquellos con quienes nos relacionamos. Entonces creeremos que son las otras personas quienes nos hacen sufrir, pero simplemente habremos proyectado sobre ellas nuestro fastidio con nosotros mismos.

Aquellas actividades a las que acudimos para evadir nuestra presencia fácilmente se convierten en adicciones, y lo que caracteriza a las adicciones es que nos hacen sufrir. Procuran un escape momentáneo, pero ese escape no se puede mantener indefinidamente, así que en algún momento volverá a nuestra consciencia aquello de lo que queremos escapar en nuestro interior.

La invitación que te hago y que me hago es que la próxima vez que estemos aburridos, nos permitamos estar así. ¿Qué pasa cuando confrontamos la sensación de aburrimiento y nos quedamos sintiendo en vez de escapar? Puede que el cuerpo reaccione con ansiedad o incomodidad física o que afloren emociones desagradables. Pero vale la pena, pues es la puerta de entrada a la plenitud del momento presente, que es totalmente satisfactorio sin necesidad de ningún adorno ni distracción.

Nos invito a observar en qué momentos nos aburrimos y qué actividades, personas o sustancias usamos para evitar sentirnos aburridos. Y luego, nos invito a hundirnos en el aburrimiento con consciencia y curiosidad. Simplemente siente y observa qué ocurre.

Imagina disfrutar tanto de tu presencia que nunca quisieras escapar de ella. ¿No sería eso maravilloso? Entonces te relacionarías con las demás personas y con tus actividades desde un lugar de genuino interés y pasión, pero ya no habrá dependencia ni apego, pues no las usarías como formas de escape, sino que las buscarías porque así lo quiere tu corazón y tu pasión genuina.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.