Todos podemos cambiar el mundo

Todos podemos cambiar el mundo y lo estamos haciendo con cada acción y cada pensamiento. Dado que estamos interconectados con todo, cada pensamiento que tenemos transforma todo el universo.

Este proceso de creación continua siempre está presente, pero podemos ahora elegir crear de manera consciente. Podemos decidir de qué manera queremos transformar el mundo. Y esa decisión es la misma decisión de qué queremos ser en cada momento, pues lo que somos es lo que el mundo reflejará.

Si no sabes qué hacer…

Si no sabes qué hacer, no hagas nada, quedate quieta ~ Oprah Winfrey

A veces, cuando no sabemos qué hacer, tratamos de buscar la respuesta frenéticamente a través del intelecto, y damos vueltas a la situación como un perro que roe un hueso.

Pero, a veces, ese ejercicio mental no nos da claridad; por el contrario, puede que turbie aún más nuestra percepción. En esos momentos, es clave descansar en silencio y escuchar nuestro corazón, sin afán, a pesar de la aparente premura con la que la mente interpreta la situación.

De las decisiones apresuradas es fácil arrepentirse, sobre todo cuando provienen de un estado de ansiedad y miedo. Si al tratar de decidir hay miedo, lo mejor es permitirnos sentir plenamente ese miedo antes de actuar. Una vez hayamos visto a través del miedo y este se haya disuelto en el amor, vendrá la claridad. Pero ésta no se puede forzar, sino que, al igual que la dicha y la plenitud, se posa suavemente en nosotros cuando estamos en profunda quietud.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

Nadie muere…

Don Efraín es un amigo que conocí hace diez años. Tiene una caseta donde vende café y galguerías en el Parque Nacional de Bogotá. Es de esas personas con las que vuela el tiempo cuando hablamos. Y, en medio de sus chistes, tiene momentos de gran sabiduría, sin pretenciones, pero siendo consciente del conocimiento que la vida le ha brindado a través de sus experiencias.

Cuando voy, nunca sé que me va a decir, pero si estoy receptivo, es normal que me sorprenda con palabras que, tan pronto las dice, reconozco que necesitaba oírlas. Y me recuerda que la vida constantemente nos está hablando a través de todo y de todos, simplemente tenemos que tener el corazón abierto y dispuesto para recibir.

Hoy, entre muchos otros consejos, quiso compartirme esta frase de un libro de Paulo Coelho que está leyendo, el cual tiene para él un significado muy especial, pues fue el último libro que leyó su hijo antes de morir, y por eso esas palabras resonaron tan profundo en don Efra y en mí cuando me las compartió.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

Siempre estamos hablando con nosotros mismos

En la mayoría de caminos espirituales, nos encontramos con información que parece venir de fuera de nosotros. Yo, por lo menos, disfruto inmensamente leer libros de algunos maestros espirituales, y así, agradezco a Eckhart Tolle, Isha, Neale Donald Walsh, y, sobre todo, a Jesús, en las enseñanzas que transmite a través de libros como Un Curso de Milagros, Un Curso de Amor o El Camino del Corazón, libros de los cuales hablo constantemente en mis redes sociales. Pero también muchas veces la sabiduría parece provenir de fuentes inesperadas: un niño, el comentario de un extraño en un bus, una frase escrita en un muro con la que nos topamos por azar.

Sin embargo, hay algo hermoso que comienza a suceder a medida que nos adentramos en cualquier camino: llega un punto en el que empezamos a reconocer que la fuente de la sabiduría es siempre nuestro interior, nuestro corazón, nuestra fuente. Todos estos maestros y libros son en realidad formas que tenemos de hablar con nosotros, ya que en realidad somos una sola consciencia que se está despertando a sí misma, jugando a conocerse a través de infinitas formas y aspectos.

Surge entonces una conexión cada vez más íntima con las enseñanzas. Tenemos cada vez más esa sensación de estar simplemente recordando algo que habíamos olvidado.

Estas reflexiones surgieron esta vez tras la lectura de Un Curso de Amor, libro canalizado de Jesús, y específicamente, de estas hermosas frases:

No estoy impartiendo una sabiduría que desconozcas, sino que te estoy recordando aquello que has olvidado.

y

Lo que lees en estos diálogos proviene de tu propio corazón y el de tus hermanos y hermanas en Cristo en la misma medida en que proviene de mí. En verdad, proviene de nuestra unión, de la consciencia que compartimos.

Al empezar a reconocer esa fuente interna, comenzamos a confiar en nuestro corazón, en lo que nos dice a través de eso que llamamos intuición, y nos permitimos ser guiados, sabiendo que en realidad nos estamos guiando a nosotros mismos a nuestro despertar.

Es como si hubiéramos ido a dormir pero, al diseñar nuestro propio sueño, lo hubiéramos dejado lleno de pistas para recordarnos que es un juego y que podemos despertar. Dentro del sueño, las pistas parecen provenir de algo externo, pero, a medida que reconocemos que somos el soñador y por tanto el creador del sueño, vemos que esas pistas provienen realmente de nosotros, lo que implica, a su vez, reconocer que somos los artífices de lo que estamos experimentando.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.