El poder de las palabras

Hace unos meses comencé a hacer una serie de videos sobre el libro El Camino del Corazón, que he promovido varias veces en este blog. Continúo hoy con la lección 3, que amplía la lección 2 y se refiere al poder de las palabras y de los pensamientos para crear nuestra realidad ilusoria. Sin embargo, aunque es una ilusión, podemos crearla de manera consciente. Es decir, podemos crear una ilusión positiva, un sueño feliz en vez de una pesadilla.

Te invito entonces a ver el siguiente video, en el que hablo sobre esa hermosa lección:

¿Qué es suficiente?

Una de mis pasiones es el ajedrez. En los últimos días, he estado viendo videos de maestros que juegan en línea y transmiten sus juegos por YouTube. En un video reciente, vi a uno de los mejores jugadores del mundo quejarse constantemente de lo malo que era para el ajedrez. No importa qué tan buenos seamos en algo o qué tan alto lleguemos, si nos enfocamos en lo que nos falta o en lo que no es perfecto, siempre estaremos insatisfechos.

Muchas veces me he sentido insatisfecho con mi nivel de ajedrez y he soñado con ser un gran maestro. Me comparo con los jugadores de alto nivel y me siento profundamente inadecuado. Sin embargo, varios de mis amigos cercanos creen que soy un gran jugador. Y esos son halagos que usualmente no soy capaz de recibir, pues creo que tienen una idea errada de mí. Sin embargo, lo mismo me pasa a mí con ese gran maestro: admiro su forma de jugar, pero él la desprecia y muchas veces se siente insatisfecho.

Está muy bien tener altos estándares y aspirar a la excelencia. Pero si nuestras expectativas nos impiden difrutar de lo que tenemos en este momento, entonces, lejos de ayudarnos, nos llevan a tener una vida de insatisfacción, sin importar qué tanto nos esforcemos.

¿Qué es suficiente? Depende de con qué vara juzguemos o con quién nos comparemos. Puede ser un camino interminable en el que no podemos disfrutar de la vida. O puede ser ya suficiente, en este momento, exactamente como es. Que sea suficiente no quiere decir que no trataremos de mejorar. Quiere decir, simplemente, que nos permitimos apreciar plenamente nuestra vida exactamente como es ahora.

A veces, pareciera que lo que es o no suficiente es algo que viene ya establecido. Pareciera que es obvio cuál es el estándar y que no se puede cambiar. La verdad es que es una elección.

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Mereces más amor, no menos

Hace poco compartí un pasaje del libro Whatever arises, love that, de Matt Kahn. Quiero compartir ahora otro pasaje que también me conmovió mucho. Estos pasajes están diseñados para ser repetidos en voz alta o mentalmente a manera de mantras, ya que así su poder transformador se potencia:

Cuando estoy triste, merezco más amor, no menos. Cuando estoy molesto, merezco más amor, no menos. Cuando estoy frustrado, merezco más amor, no menos. Cuando estoy herido, con el corazón roto, avergonzado, o con culpa, merezco más amor, no menos.

Incluso cuando me siento avergonzado por mis acciones, merezco más amor, no menos. Así mismo, cuando me siento orgulloso de mí, merezco más amor, no menos. No importa cómo me sienta, merezco más amor, no menos. A pesar de lo que pienso, merezco más amor, no menos.

No importa el pasado al que he sobrevivido, merezco más amor, no menos. No importa lo que sigue adelante, merezco más amor, no menos. En mi peor día, merezco más amor, no menos.

Aun cuando la vida parece cruel y confusa, merezco más amor, no menos. Cuando nadie está aquí para darme lo que necesito, merezco más amor, no menos. Al recordar la mejor manera en la que puedo servir al mundo, merezco más amor, no menos.

No importa lo que yo sea capaz de aceptar, quienquiera que yo sea incapaz de perdonar, o cualquier cosa que yo sea incapaz de amar por la razón que sea, merezco más amor, no menos.

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Una oportunidad para meditar

En algunas técnicas de meditación se utiliza un objeto en el que ponemos nuestra atención. Por ejemplo, ponemos una vela encendida en frente y llevamos a ella nuestra atención. Así, la vela se convierte en nuestro objeto de meditación; en una invitación a conectarnos cada vez más profundo con el momento presente.

Hace poco tuve una crisis de dolos en mi columna vertebral debido a una hernia discal, y me vi enfrentado a la incomodidad del dolor. Al comienzo, quise escapar de la incomodidad a través de distracciones. Pero luego, al mirar más profundo, vi que hay allí una gran oportunidad para meditar y para conectarme más profundo conmigo.

Recordé una charla del maestro Eckhart Tolle en la que dice que también podemos usar las emociones y sensaciones físicas (incluido el dolor) como objetos de meditación, llevando allí profundamente la atención. Y luego de llevar la atención, tener la intención de abrazar la emoción o sensación con amor y apertura. Y si hay resistencia y no podemos abrazar la sensación en ese momento, entonces podemos convertir a la resistencia misma en un objeto de meditación y abrazarla con amor.

Luego, aquello que parecía una piedra en el camino revela su naturaleza de regalo, y vemos que todo está diseñado para que amemos cada vez más profundo todos los aspectos de nuestro ser.

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El amor siempre está aquí

Estoy leyendo un hermoso libro del maestro Matt Kahn titulado Whatever arises, love that (“Lo que sea que surja, ámalo”). Quiero compartir un pequeño fragmento que me conmovió profundamente:

En cada respiro que tomas, el amor siempre está aquí. A través de cada encuentro personal, el amor siempre está aquí. No importa qué se junte o qué se separe, el amor siempre está aquí. En el momento de tu más grande logro o incluso en tu momento más oscuro de incertidumbre, el amor siempre está aquí. Ya sea después de una tragedia o en la presencia de tu triunfo más elevado, el amor siempre está aquí. Cuando la vida fluye inspirada y armoniosa, pero también cuando es frustrante, molesta, dolorosa o inconveniente, el amor siempre está aquí. Cuando te sientes sola o sin apoyo, el amor siempre está aquí. Sin importar lo que entiendas o lo que aún debas descifrar, el amor siempre está aquí. A pesar de tus pensamientos, sin importar lo que elijas o cómo te sientas, el amor siempre está aquí. No importa lo que te hayan hecho o lo que creas que les has hecho a los demás, el amor siempre está aquí.

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