El ayuno como práctica espiritual

Establecer la intención

Hay muchos beneficios de ayunar. Puedes ayunar para limpiar tu sistema digestivo. Puedes ayunar para fortalecer tu fuerza de voluntad. Puedes ayunar por la simple curiosidad de experimentarte en situaciones extremas. Todos esos propósitos son valiosos.

A continuación, no obstante, me enfoco en el ayuno concebido como una práctica espiritual. Sin embargo, se pueden tener varias intenciones al tiempo.

El ayuno como práctica espiritual

El ayuno es una práctica espiritual muy poderosa. Como yo lo veo, no se trata de sufrir ni de privarnos de algo que queremos para obtener una recompensa en el futuro. Se trata de una oportunidad para ir más profundo dentro de nosotros y encontrar una plenitud que estaba oculta bajo el ruido de los estímulos.

Podemos ayunar muchas cosas. Podemos ayunar comida, podemos ayunar sexo, podemos ayunar redes sociales, podemos ayunar hablar.

Usualmente, elegimos ayunar cosas que nos traen satisfacción inmediata. Al hacer esto, se abre una posibilidad de encontrar una satisfacción más profunda, que no proviene de estímulos externos.

Hay muchas condiciones externas que nos ayudan a sentirnos satisfechos de manera temporal. Alimentarnos bien es una de ellas. El objetivo de ayunar no es quedarnos con la insatisfacción y sufrir. El objetivo es aprender a encontrar la plenitud en la ausencia de esas condiciones.

Cuando ayunes, busca la plenitud dentro de ti. Busca la plenitud que se oculta en el silencio.

Ayunar es como estar en silencio

Todos los ayunos implican una forma de silencio. Hay algo que había estado en la superficie, estimulándonos constantemente, y ahora hay un vacío. Es como haber estado escuchando música por varias horas sin parar, y de repente quedarnos sin sonido. Podemos entonces tomar conciencia de muchas cosas que no podíamos percibir porque la música absorvía nuestra atención.

Cuando llevamos toda la vida acostumbrados a algo, su ausencia puede ser muy incómoda. Pero una vez nos aclimatamos a esa ausencia, veremos los tesoros que estaban ocultos en el silencio, en el vacío.

La incomodidad inicial

Para encontrar la plenitud a través del ayuno, hay que pasar primero por un periodo de limpieza.

Hay emociones que normalmente ocultamos bajo los estímulos. Hay miedos de los que nos escapamos a través del ruido, sea la forma que tome. Cuando ese ruido desaparece, nos quedamos de frente con lo que estamos sintiendo, y eso puede ser muy confrontante. Hay una tendencia automática a prender de nuevo la televisión, leer las noticias, mirar el celular, comer.

No obstante, si pasamos por ese periodo incómodo, se abre una nueva dimensión ante nosotros. Allí hay una dicha que no tiene causa externa. Cuando somos capaces de contactar esa dicha y mantenerla sin necesidad de estímulos externos, hemos encontrado una de las joyas más preciosas.

Elegir el tipo de ayuno

Uno de los ayunos más intensos que hay es dejar de comer. La necesidad natural de nuestro cuerpo se convierte en un reto para nuestra plenitud. Nuestra química interna nos dice que necesitamos comer para estar satisfechos. Por tanto, encontrar la plenitud en medio del ayuno prolongado de alimentos implica ir más allá de nuestro cuerpo y acceder a una luz interior que está más allá de nuestra química interna.

Pero, dependiendo de cada persona, hay ayunos que pueden ser más poderosos que el de los alimentos. Lo primero entonces es que elijas qué quieres ayunar y que establezcas los parámetros del ayuno: qué vas a dejar de hacer y por cuánto tiempo.

Sólo tú sabes qué tipo de ayuno te puede servir más en este momento. Si no sabes, te recomiendo que ayunes por un par de días de tu celular y de tu computador. No los uses en absoluto. Mira cómo te sientes. En medio de esa experiencia, será fácil para ti saber qué ayuno te conviene.

Algunos ayunos pueden ser muy cortos. Por ejemplo, si estás ayunando comida, un día entero es suficiente para sentir sus efectos. Pero si estás ayunando relaciones románticas, un día no es nada. En ese caso, se requieren al menos varios meses (e incluso años) para sentir el efecto a profundidad. Si decides ayunar de alguna fuente de información o entretenimiento, un par de días pueden servir, pero la experiencia será más poderosa si te permites probar el ayuno por al menos una semana.

En este punto, es importante también que elijas un ayuno acorde con tu nivel de desarrollo espiritual actual. Si nunca haz ayunado comida, no te recomiendo que comiences con un ayuno de 5 días. Lo más probable es que sea demasiado intenso para ti. Puedes comenzar ayunando sólo un tipo de alimento, por ejemplo.

Si no soportas tu soledad ni siquiera por un día, no te recomiendo que comiences con un ayuno en el que no hablas con nadie por un mes. Ponte metas pequeñas y luego ve experimentando con objetivos más intensos. Pero ve con calma. No hay afán. Y no te compares. El hecho de que haya yoguis que pueden durar mucho tiempo sin comer no quiere decir que debas imitarlos.

No compenses un estímulo con otro

Algo importante al ayunar como práctica espiritual es no compensar la ausencia de un estímulo con el exceso de otro. Por ejemplo, si vas a ayunar ver Netflix, ten cuidado de no compensar eso comiendo de más o yéndote de fiesta, pues en ese caso no podrás ir profundo dentro de ti.

La idea es que, mientras ayunes algo, mantengas el mismo nivel de estimulación (o incluso lo disminuyas) en relación con las demás fuentes externas de satisfacción.

Esto no quiere decir que no sea valioso reemplazar un hábito por otro. Eso puede ser muy bueno en algunos casos, especialmente si tienes una adicción. Si alguien deja de fumar y debido a esto come de más por algunos meses, creo que es un intercambio saludable a largo plazo. Y algo similar puede suceder con muchos otros hábitos. Sin embargo, en el contexto del ayuno como práctica espiritual, reemplazar un hábito con otro entorpece el propósito del ayuno.

Tal vez quieras leer: “Cómo soltar las adicciones”

En consecuencia, te invito a que, al elegir lo que vas a ayunar como práctica espiritual, no optes por una adicción. Si tienes una adicción, debes lidiar primero con ella. Elige algo que te proporciona satisfacción, pero que no tenga sobre ti tanto poder que requieras ayuda adicional para poder prescindir de eso.

Busca la plenitud

La práctica que te recomiendo la próxima vez que ayunes alimentos (aunque la puedes aplicar a cualquier tipo de ayuno) es que te enfoques en buscar tu plenitud y en encontrar la satisfacción en tu interior.

Escucha el clamor del cuerpo o la mente que piden aquello que estás ayunando y elige ir más profundo.

Recuerda: el objetivo no es que sufras. El objetivo es que encuentres una dicha tan profunda que se enciende y se mantiene en ausencia de todo aquello que normalmente crees que necesitas para sentir satisfacción.

Para esto, te puede ayudar mucho apoyarte en tu práctica espiritual. Medita, ora, conéctate ccon la naturaleza. Haz aquello que te permite acceder a tu interior. Y hazlo con mayor intensidad que antes de ayunar.

Mantente en el presente

Cuando estés ayunando, observa tu mente. Presta especial atención a esos momentos en los que te proyectas al futuro. Es normal, al ayunar, desear que el tiempo pase rápido y llegar ya a ese momento en el que podremos acceder de nuevo a la fuente de satisfacción externa de la que estamos ayunando. Por ejemplo, si estamos ayunando comer dulce por un día, es posible que nos encontremos imaginando todos los dulces que podremos volver a comer el día siguiente. Cuando pase esto, elige volver al presente y ve profundo dentro de ti. Elige buscar esa satisfacción, no en el futuro, sino justo ahora. Justo en medio de lo que crees que te hace falta. Esa es la práctica más poderosa.

No te castigues

Por último, te invito a que no te castigues. Nunca uses el ayuno espiritual como una forma de castigarte por tus excesos. Enfócate en usarlo para encontrar felicidad y plenitud.

Y, si rompes un ayuno, no te castigues por eso. Valora lo que intentaste. Valora hasta donde alcanzaste. Valora lo que viste en ti. Observa con atención qué hizo que rompieras el ayuno. Allí hay una oportunidad de aprendizaje. Pero no te juzgues. Simplemente usa la experiencia para conocerte cada vez más.

***

Si algunas de estas recomendaciones resuenan contigo, te invito a que ayunes para reconocer la fuente de la dicha que ya mora en ti.

Da un paso más

Muchas veces me he saboteado para no avanzar, para no pasar al siguiente nivel en mi proceso, para mantenerme dentro de los confines que conozco.

Si miras tu proceso espiritual, tal vez veas que hay lugares en los que siempre te detienes. Llegas hasta cierto punto y luego das vuelta atrás.

Es normal. Todos le tenemos miedo a lo desconocido. Pero es allí donde se encuentra el crecimiento.

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Identifica esos límites, esos lugares después de los cuales no te atreves a seguir avanzando. Y luego elige dar un paso más. Sabes que es lo que tu corazón desea.

Tal vez es en las relaciones, en las que sólo te abres hasta cierto punto y luego te cierras por miedo a que te hieran. Tal vez es en tu práctica espiritual, en la que llegas hasta cierto nivel de profundidad y luego caes en un hábito dañino para evitar ver demasiado de cerca a tu luz. Tal vez es en relación con una meta importante para ti, y cada vez que estás a punto de alcanzarla te haces zancadilla o te rindes.

Sólo tú sabes cuáles son esos lugares. Te invito a que, la próxima vez que estemos allí, hagamos una elección diferente, la elección más elevada: dar otro paso en la dirección que nos indica nuestro corazón.

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Cómo elegir lo que pensamos

Parte de avanzar en el camino espiritual es fortalecer la capacidad de elegir. Y una de las elecciones más poderosas que tenemos es sobre lo que pensamos.

Por momentos parece que no podemos elegir qué pensamientos albergamos. En mi experiencia, no obstante, esa capacidad es como un músculo: puede ser débil al comienzo, pero se fortalece con la práctica.

La pregunta es entonces: ¿cómo fortalecer nuestra capacidad para elegir lo que pensamos?

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Creo que hay muchas técnicas que pueden servir para fortalecer nuestra capacidad de elegir lo que pensamos. Hay muchos caminos espirituales diferentes. Y también sé que hay caminos que recomiendan no elegir ni controlar nuestros pensamientos, sino aceptar y rendirnos a lo que sea que aparezca en nuestra mente. En últimas, el objetivo de elegir los pensamientos es secundario; lo importante es que estés en plenitud, en gozo, en paz con la vida, sea cuál sea tu camino.

Solo podrás saber mediante la práctica y siguiendo tu corazón si alguna técnica o camino es adecuada para ti. A continuación te comparto lo que ha funcionado para mí.

1. Observa tus pensamientos

El primer paso que propongo es observar nuestros pensamientos, tomar consciencia de ellos.

Si haces este ejercicio, verás que la gran mayoría de nuestros pensamientos son repetitivos. Tal vez la forma específica de cada pensamiento sea diferente, pero verás que hay temas y patrones que se repiten.

Al prestar atención a tus pensamientos, verás que te la pasas pensando en las mismas cosas una y otra vez. Toma consciencia de cuáles son los temas más frecuentes. Observa en qué situaciones se detonan esos pensamientos. Mira qué emociones se desencadenan frente a tus diferentes pensamientos. No observes sólo tu mente; toma también consciencia de tu cuerpo y presta atención a la manera como reacciona ante tus pensamientos.

Te puede ayudar escribir tus pensamientos en un cuaderno, sobre todo si son pensamientos obsesivos y repetitivos. Al leer lo que escribes, verás patrones y elementos comunes que tal vez pasen desapercibidos normalmente.

Si quieres profundizar en este tema, te invito a oír este episodio de mi podcast sobre cómo observar los pensamientos.

2. Deja de creer todo lo que piensas

Una vez tomas consciencia de tus pensamientos, te conviertes en el observador. Esta es una posición de mayor consciencia. Ya no simplemente estás inmerso en tus pensamientos. Puedes tomar distancia de ellos. Y, al tomar distancia, puedes elegir no creer todo lo que dicen.

Observar nuestros pensamientos y no creer todo lo que dicen es un gran paso hacia nuestra libertad.

Al observar tu mente, verás que hay patrones de pensamiento que siempre se activan frente a ciertas circunstancias. Sabrás entonces que esos pensamientos están allí, no porque lo que dicen sea verdad, sino porque tu mente tiene una inercia basada en tu pasado y los produce casi automáticamente.

Por ejemplo, podrás ver que a veces crees que lo estás haciendo todo mal y que tu vida es un desastre, y sabrás que ese pensamiento no es cierto. Es simplemente la forma como reacciona tu mente frente al estrés o frente a algún condicionamiento que adquiriste en la infancia.

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3. Ejercita el poder de elegir

Una vez tienes plena consciencia de tus patrones de pensamiento, verás que empieza a fortalecerse tu capacidad para elegir en qué enfocas tu mente.

No te enfoques en rechazar ciertos pensamientos. Si ya están allí, obsérvalos, siente las emociones, ve profundo dentro de ti. Enfócate, en cambio, en lo que quieres.

Tú puedes elegir en qué te enfocas. Y a medida que eliges, se empiezan a crear nuevos patrones y nuevos condicionamientos. Por ejemplo, si frente a las situaciones difíciles te enfocas en buscar algo para agradecer, llegará un momento en el que esa será tu respuesta natural: la gratitud. Al comienzo, por supuesto, se requiere un esfuerzo consciente.

Algo importante en este proceso es que no juzgues tus pensamientos. Ámalos, abrázalos. No trates de apresurar el proceso. Es como ir al gimnasio. Es un hábito que se construye poco a poco. Valora tus pequeños progresos y no te enfoques en todo lo que te falta. Es normal que por momentos los viejos patrones regresen y veas a tu mente reaccionando como lo hacía antes. Obsérvala y ámala.

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4. Eleva tu vibración

Entre más elevada sea tu vibración, más elevada será la vibración natural de tus pensamientos. En consecuencia, a veces la mejor forma de modificar nuestros pensamientos es cambiar aquellos hábitos que tienen una vibración baja.

Para elevar tu vibración, recomiendo mucho hacer ejercicio físico. Alimentarte sanamente y dormir bien también son elementos fundamentales.

Así mismo, presta atención a la información que consumes. Mira películas que te hagan sentir bien. Escucha música que alegre tu corazón. Comparte con personas que te hagan reír y suban tu ánimo. Lee libros que te inspiren y te motiven a estar en el momento presente. Todo esto es de gran ayuda.

Por supuesto, sanar las heridas internas también es fundamental para elevar nuestra vibración. Por tanto, no huyas de lo que hay dentro de ti. Permítete ir adentro. Ve a terapia si lo necesitas. Busca un consejero o un maestro espiritual que resuene con tu corazón.

Tal vez quieras leer: “El arte de cuidar tu energía”.

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Meditación guiada de yoga nidra

En una entrada anterior, compartí un episodio de mi podcast sobre reflexiones espirituales dedicado al yoga nidra. Allí, hablo con mi querido amigo Alberto Araoz sobre esta práctica espiritual, que tiene como objetivo despertar espiritualmente a través de los sueños.

Tengo agora el gusto de compartir la primera meditación de yoga nidra guiada por Alberto. Esta meditación está disponible tanto en Spotify como en iVoox.

Para hacer esta meditación debes disponer de una hora. Se recomienda hacerla antes de dormir, aunque también puede hacerse en otros momentos del día. Para hacerla, se requiere de un espacio en el que podamos estar acostados cómodamente boca arriba, con las manos a los lados y las palmas también mirando hacia arriba.

La mejor forma de saber si una meditación o un camino funciona para ti es probándolo. Recomiendo antes de hacer la meditación escuchar el podcast en el que hablamos sobre ella. No obstante, solo la practica te dirá si es para ti.

Si quieres intentar esta meditación, prueba hacerla al menos durante un mes y al menos unas tres veces por semana. Así sabrás si te funciona.

Si quieres profundizar más en esta práctica, puedes decírmelo a través de mi correo electrónico o de cualquiera de mis redes sociales y te pondré en contacto con Alberto, quien guía la meditación que comparto aquí:

Haz click en la imagen para oír la meditación en Spotify:

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El arte de navegar montañas rusas

Así es la espiritualidad: como una montaña rusa. Y así es en general la vida. Hay subes y bajas en todo.

Cuando tomamos consciencia de esto, estamos mucho mejor preparados para afrontar los momentos bajos. Sabemos que son parte del viaje. Los momentos de crisis y debilidad, los desafíos, cuando nos perdemos: todo eso hace parte de nuestra evolución.

Y cuando estamos en un pico alto, disfrutamos sin aferrarnos, conscientes de la naturaleza siempre cambiante de nuestra experiencia humana.

La consciencia de este proceso, sin embargo, no sólo es útil cuando tenemos picos muy altos o caemos en valles muy profundos. Todos los días nuestro nivel de consciencia es diferente y casi nunca estamos en el medio. Casi siempre estamos un poco inclinados hacia la parte alta o la parte baja de la montaña.

Sobre cómo atravezar momentos difíciles, tal vez quieras leer “El cuerpo del dolor”

Y aunque el cambio de un día a otro sea sutil, ser conscientes de si estamos en un periodo alto o bajo nos puede ayudar mucho. Así, podemos ser compasivosy apoyarnos a nosotros mismos tal como lo haríamos con un gran amigo. Si vemos que está teniendo un día difícil, le brindamos un espacio de alivio, y si está pasando por un buen momento, celebramos con él.

Hay días en los que amanecemos más densos que otros. Cuando eso sucede, podemos elegir estar más alertas de nuestros pensamientos y ser más conscientes de nuestras decisiones.

Parte de crecer en la vida es amarnos en los altos y en los bajos, en la salud y la enfermedad, en la tristeza y en la alegría.

Tal vez quieras leer “En la salud y en la enfermedad”.

Cuando estés pasando por un momento difícil, recuerda que es parte del proceso y que es una oportunidad para practicar la paciencia y el amor incondicional hacia ti.

Recuerda que esas experiencias poco a poco te van enseñando el gran arte de navegar por montañas rusas, que es el mismo arte de navegar por la vida.

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Cuando más lo necesitas

A veces, justo cuando más necesitamos hacer algo es cuando más difícil es para nosotros hacerlo. Un ejemplo es parar y pasar tiempo en silencio.

Cuando estamos ansiosos, normalmente la mente está muy activa. Quiere controlarlo todo, quiere encontrar respuestas, quiere solucionar los problemas. Debido a esto, no puede parar. Pero es justo en esas ocasiones cuando el silencio es más necesario.

Reconocer esos momentos e ir en contra de la inercia de la mente es fundamental en nuestro proceso de despertar. Esto implica permanecer en la incomodidad de no saber, sentir las emociones, el miedo, la ansiedad, la zozobra, y permitirnos estar allí tanto como sea necesario.

A veces la razón por la que no encontramos la salida es porque no podemos dejar de buscarla. Y, cuando la salida se encuentra adentro nuestro, solo podremos encontrarla cuando nos encontremos en completa quietud.

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Las ideas espirituales

Las ideas espirituales pueden servirnos para despertar. Nos pueden ayudar a ver las cosas de otra manera.

A veces, una frase puede cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Sin embargo, así como las ideas pueden ayudarnos a despertar, también pueden convertirse en un obstáculo en nuestro camino. Esto sucede cuando nos aferramos a las ideas, cuando las convertimos en parte de nuestra identidad y de nuestro ego.

Recuerda, siempre, que las ideas, los rituales, las prácticas y las formas nunca son valiosas por sí mismas. Su único valor reside en la experiencia que facilitan. Una vez has alcanzado de forma permanente esa experiencia, puedes desecharlas.

Si crees que la escalera es valiosa por sí misma y no puedes separarte de ella, no podrás llegar al lugar al que te lleva.

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Yoga nidra: el arte de despertar en los sueños

Hace unos años comencé a meditar con un grupo de amigos. No siempre voy a sus sesiones, pero me han ayudado mucho en ciertos momentos de mi vida.

El amigo que lidera esas reuniones se llama Alberto Araoz, a quien por cariño llamo “Viejo Beto”, y quien ha sido un maestro para mí. En las últimas semanas, con Beto hemos comenzado a trabajar un tipo particular de meditación: el yoga nidra, práctica espiritual que gira alrededor del sueño.

Mediante el yoga nidra se puede regularizar el ritmo del sueño. Pero, más importante aún, se puede empezar a usar el momento del sueño como parte de la vida espiritual. En este episodio de mi podcast sobre reflexiones espirituales, Beto me explicó que el yoga nidra también puede ayudarnos a mantenernos conscientes mientras dormimos. Cuando esto sucede, tenemos sueños lúcidos. Sabemos que estamos dentro de un sueño, podemos modificarlo y podemos usarlo para avanzar espiritualmente.

Alberto ha avanzado bastante en este camino, como pueden apreciar en el podcast. Por mi parte, he tenido avances y algunos sueños significativos en los que alcanzo a mantener cierto grado de consciencia, pero aún no tengo sueños lúcidos.

Sin embargo, lo que he experimentado con las meditaciones de Beto me hace confiar en esta práctica. Creo que puede ser un camino profundo y poderoso para algunos. Por eso los invito a oír este episodio de mi podcast, en el que Alberto explica cómo funciona el yoga nidra y nos cuenta su experiencia con este sistema de meditación.

Haz click en la imagen para ir al podcast en Spotify, o haz click aquí para oírlo en Ivoox:

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