¿Qué hacer con el ruido en tu cabeza?

Jhon Nash, el famoso matemático estadounidense, estaba loco. Era esquizofrénico. En la película Una mente brillante, que narra su vida (alerta de spoilers), se muestra que él alucinaba y veía personajes que no existían en la realidad. (En la vida real, Nash sólo tuvo alucinaciones auditivas. Es decir: oía voces. Las alucinaciones visuales las agregaron en la película para hacerla más llamativa.)

Las alucinaciones auditivas son comunes entre quienes padecen de esquizofrenia. Pero, si miramos con atención, nos daremos cuenta de que todos (o la gran mayoría) tenemos una voz, un ruido en la cabeza. Una voz que constantemente juzga, comenta, compara. Y, muchas veces, nos llena de miedo con base en sus suposiciones.

No sé cómo será tu ruido mental. El mío, por ejemplo, tiene que con lo social. Cada vez que hago algo, la voz en mi cabeza me cuenta cuáles serían las maneras en las que las personas que conozco reaccionarían. Me cuenta cómo mis amigos me percibirían al verme actuando, cómo me valorarían o despreciarían si pudieran ver mis pensamientos, mis miedos y mis logros. Así, vivo con un público imaginario en mi mente que juzga lo que hago. Y vivo con temor a ese público y trato de complacerlo de acuerdo con lo que mi mente imagina que este desea. Ni siquiera me preocupa lo que piensan mis amigos en realidad, sino lo que piensan las representaciones imaginarias que tengo de ellos. Qué locura, ¿no?

Creo que todos estamos un poco locos. Y por eso, creo que aquellos a los que llamamos locos tienen mucho que enseñarnos. Uno de los lugares donde más aprendí sobre mí fue un hospital psiquiátrico al que fui para hacer una crónica cuando estaba cursando una maestría en periodismo. Aprendí que sólo una línea delgada me separaba de los pacientes. Y creo que no vi un sólo síntoma que no tuviera yo en alguna medida. Por eso, creo que la película sobre Nash tiene una enseñanza que nos sirve a todos.

Un punto de quiebre importante en la película Una mente brillante es cuando Nash se da cuenta de que esos personajes que ve realmente no existen. Ese es el comienzo de su salida de la locura. Y es que el primer paso para salir de la locura es darnos cuenta de que estamos locos.

Sin embargo, a pesar de ser consciente de que esos personajes no existen, Nash continúa viéndolos. Y ellos siguen tratando de convencerlo de que son reales.

En una de las escenas finales, se le ve caminando acompañado de sus amigos imaginarios. Y él los observa. Simplemente los observa, sin pelear con ellos. Sin tratar de que se vayan. Sabe que no puede lograr que desaparezcan. Pero ha dejado de creerles. Y ellos han dejado de impedirle tener una vida funcional. Son solo un ruido de fondo que él ha aprendido a ignorar.

Y así sucede también con nosotros.

No sé cuál sea tu ruido mental. No sé que te diga una y otra vez la voz de tu ego. Pero el enfoque de Nash me parece hermoso y ha funcionado para mí. No tienes que acallar esa voz por completo. Si peleas con ella, la harás más fuerte. La energía de tu miedo y tu ansiedad la harán crecer. Sólo obsérvala, así como Nash observaba a sus amigos imaginarios decir disparates mientras caminaban a su lado. Basta con que no le creas. Basta con que te des cuenta de que lo que dice no es real. Basta con que estés alerta.

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