¿Qué pasa con quienes no siguen un camino espiritual?

Alguien me preguntó eso hace poco en un video que subí a YouTube. Esto fue lo que le respondí:

Todos estamos en un camino espiritual y todos estamos creciendo. La vida es un camino espiritual. Es una oportunidad para experimentarnos en forma humana, pero esa experiencia realmente sirve para experimentar nuestra divinidad.

Algunos, como el maestro Eckhart Tolle, llegan al despertar a través del sufrimiento y sin haber seguido ningún camino espiritual. Otros van creciendo poco a poco, sin darse cuenta y sin llamarlo “camino espiritual”. Otros hacen una práctica que llaman “espiritual” y así crecen. Pero todos vamos para el mismo lado y todos estamos en el camino.

Incluso el asesino que parece completamente inconsciente está creando las experiencias que su alma requiere para evolucionar. Y todos hemos pasado por ahí. Todos tuvimos vidas en las que nuestro camino tomó la forma de la insconciencia y el abuso hacia los demás. Pero tuvimos que pasar por ahí para llegar a donde estamos.

En el corto plazo, podría parecer que algunos van de para atrás y que se han dormido más profundo que antes debido a sus elecciones. Pero esa es una perspectiva limitada. En el plano más amplio, todos estamos despertando. Y todos despertaremos por completo al final. Eso es inevitable debido a quien somos: Dios mismo jugando a soñar que es pequeños entes separados. Pero Él no puede dejar de ser Quien es y, por tanto, nuestra Esencia no puede perderse: ahí está siempre, esperando a que tomemos consciencia de ella y recordemos nuestra divinidad.

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¿Cómo permanecer en paz en medio de los problemas?

A veces creemos que, para estar en paz, primero tenemos que solucionar todos nuestros problemas. Pero esta forma de pensar hará que nunca tengamos paz duradera, pues, mientras estemos vivos, los desafíos y los problemas serán parte de nuestra experiencia.

Los desafíos son parte natural de la vida, y son lo que nos ayuda a crecer y a evolucionar.

Si te interesa ahondar en esto, te invito a ver este video que hice sobre el tema:

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Cuatro claves de Eckhart Tolle para manifestar lo que queremos

Voy en la mitad de mi curso de manifestación con Eckhart Tolle y quise hacer este video para explicar cuáles han sido las enseñanzas más importantes que me ha dejado.

  1. Para que la manifestación sea realmente satisfactoria, debemos primero conectarnos con nuestro Ser más profundo. Si creamos desde el ego, nunca estaremos realmente satisfechos.
  2. Cuando creamos desde nuestro Ser más profundo, debemos preguntarle a la vida qué es lo que quiere de nosotros, qué quiere crear a través nuestro. A veces nos dirá que sigamos haciendo lo que ya estamos haciendo, y a veces nos dirá que cambiemos. A veces nos dirá que no hagamos nada. Es decir: estar jugando a crear y manifestar cosas externas no es para todo el mundo. No creas que debes manifestar algo sólo porque manifestar, crear y emprender está de moda. Asegúrate de que estás respondiendo a un llamado profundo, que viene de tu conexión con la vida.
  3. Es importante distinguir cuando estamos actuando desde el ego y cuando estamos actuando desde nuestro Ser más elevado. Una señal al respecto es que, cuando actuamos desde el ego, le damos más importancia al futuro que al momento presente. Es decir, este momento, que es el lugar donde ocurre la vida, se convierte sólo en un medio para llegar a otro lugar, pero deja de tener valor por sí mismo. Otra señal es que, cuando actuamos desde el ego, los obstáculos nos generarán un gran malestar. Al estar apegados al resultado, veremos a los obstáculos como enemigos y les tendremos miedo. Por tanto, sentiremos una gran cantidad de ansiedad y estrés. En cambio, cuando actuamos motivados por nuestro Ser más elevado, vemos a los obstáculos de manera más sana. Entonces simplemente buscamos la manera de solucionarlos o superarlos, pero no nos sentimos personalmente atacados por ellos ni tenemos miedo o ansiedad, pues sabemos que estaremos bien incluso si no logramos el objetivo. Y esa es una señal de que estamos conectados con nuestro Ser: disfrutamos el viaje. Este momento es lo más importante. EL objetivo es secundario, es sólo algo adicional, pues la plenitud y la satisfacción ya están aquí.
  4. Una forma muy poderosa de resolver los problemas es aprender a estar en silencio interior. Cuando estamos en silencio, encontramos respuestas que vienen de una fuente más elevada. A veces, la razón por la que no podemos solucionar los problemas es que no somos capaces de dejar de pensar. Por tanto, Eckhart Tolle recomienda que, al enfrentar problemas complejos, alternemos entre el pensamiento enfocado y el silencio interior. Enfócate en el problema, piensa en las posibles soluciones. Pero luego relájate, suelta y conéctate con el silencio. Ese equilibrio te permitirá encontrar soluciones mucho más creativas de aquellas a las que podrías llegar sólo a través de tu mente limitada.

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El primer paso para crear lo que quieres

Como les conté en algunas entradas previas, estoy haciendo un curso de manifestación con el maestro Eckhart Tolle. Hoy quiero compartir con ustedes los fundamentos de la manifestación según este maestro. Es decir, el primer paso.

La idea de manifestar es muy atractiva. Es la idea de que podemos materializar nuestros deseos, de que podemos cambiar nuestra realidad si cambiamos nuestros pensamientos y elevamos nuestra vibración.

Sin embargo, si la manifestación se quiere usar como parte de un proceso de crecimiento espiritual, es necesario vigilar que quien esté al mando sea nuestro Ser más elevado. Si quien está al mando es el ego, la idea de manifestar no nos ayudará a crecer espiritualmente y puede, por el contrario, hacer que nuestro ego sea más denso, lo que en última instancia nos llevará a la insatisfacción y al sufrimiento.

El ego cree que encontrará la plenitud afuera. Cree que la razón de su insatisfacción es que le faltan cosas o experiencias. “Si tuviera aquello o pudiera hacer aquello otro, entonces me sentiría realizado y pleno”, piensa el ego. Pero esto es sólo una ilusión. No hay nada que le pueda dar satisfacción permanente al ego; es insaciable, pues la insatisfacción es parte fundamental de su naturaleza.

Por tanto, si queremos crear algo en nuestra vida que nos traiga satisfacción, el primer paso es asegurarnos que no es nuestro ego quien está en control. ¿Y cómo saber si es el ego el que está en control? Hay varias señales. Una señal clara es que el ego está enfocado en el futuro. Es decir, cuando el ego desea manifestar algo, le da más importancia al futuro que al momento presente. Usa el presente sólo como un medio para llegar al futuro, pero no se permite vivir plenamente en el presente. No puede hacerlo, pues, cuando estamos completamente presentes, el ego desaparece, al menos mientras estamos presentes.

Otra señal es el apego que el ego tiene por la experiencia o cosa que desea materializar. Este apego implica que el ego sufrirá si no consigue eso que desea y que, por tanto, sentirá gran ansiedad ante cualquier obstáculo que surja en su camino. Así, nuestra reacción ante los obstáculos que se nos presentan nos muestra también si es el ego el que está a cargo. Si los obstáculos nos generan gran malestar emocional, miedo e incluso rabia, es una señal de que el ego está al mando. Cuando actuamos motivados desde nuestro Ser más elevado, podemos hacerles frente a los obstáculos de una manera más sensata. Aceptamos que son parte del camino y buscamos la forma de superarlos, pero no los tomamos como un ataque personal, pues nuestro bienestar no depende del resultado.

Cuando estamos motivados por nuestro Ser más elevado, el objetivo es secundario y lo más importante es el viaje, el paso que estamos dando en cada momento, en este momento. Una señal de que estamos alineados con nuestro Ser es que disfrutamos de lo que hacemos. Cada cosa que hacemos nos trae gozo. Por tanto, incluso si no lográsemos el objetivo que perseguimos, la habremos pasado bien, habremos vivido felices mientras caminábamos hacia allá.

¿Estás disfrutando lo que haces ahora? ¿Lo estás disfrutando tanto que, incluso so no llegaras a donde quieres, podrías decir que te sientes satisfecho con tu viaje?

No importa qué tan rápido corras. Si estás yendo en la dirección equivocada, no llegarás a donde quieres. Es por esto que el primer paso en el proceso de manifestar es mirar cuál es nuestra motivación más profunda. Mirar qué es lo que realmente queremos. Mirar qué es lo que nos hace vibrar alto, qué es lo que nos procura felicidad. Y para esto el silencio es una gran ayuda. Cuando nos permitimos estar en silencio interior, podemos oír a nuestro ser más elevado y tomamos consciencia de nuestro propósito.

Mira, pues, cómo te sientes con cada paso que estás dando y asegúrate de que vas hacia donde realmente quieres. Asegúrate de que estás siguiendo a tu corazón y no a tu ego. Este es el primer paso.

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La mejor forma de ayudar al mundo

Muchas veces buscamos ayudar, buscamos compartir lo que nos ha servido para ayudar al mundo.

En este video sugiero que la mejor forma de ayudar al mundo y compartir lo que nos ha servido a nosotros es a través de nuestra vibración, a través de nuestra experiencia interna, a través de la paz y el amor que irradiamos.

Te invito a ver este video en el que profundizo sobre este tema.

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Las respuestas del silencio

“Yo diría que la razón por la que la mayoría de los científicos no son creativos no es porque no saben pensar, ¡sino porque no saben dejar de pensar!” ~ Eckhart Tolle

La creatividad pura, aquella que proviene de la fuente más elevada, surge cuando nos aquietamos internamente. Es en medio del silencio interior que el Universo puede hablarnos. O, más bien, es cuando estamos en silencio interior que podemos oír al Universo, que siempre nos está hablando, pero muchas veces no podemos oírlo a causa del ruido producido por nuestros pensamientos.

Es por esto que Eckhart Tolle señala que muchas de las grandes obras de arte y las soluciones más creativas que han logrado los humanos han surgido de un estado de quietud interior.

La mente es muy útil, pero por sí misma no es muy creativa. En nuestro estado normal de consciencia, la mente sólo puede crear a partir de la información que ha recibido antes. Se basa en el pasado para combinar de nuevas maneras lo que ya sabe y producir así nuevas creaciones. Pero hay una inteligencia mucho más basta y profunda, que no tiene la limitación de nuestra perspectiva ni de nuestro pasado; es la inteligencia de la Vida misma que se mueve a través de nosotros. De esta Inteligencia surgen soluciones y obras profundamente creativas.

La invitación, pues, es a conectarnos con esa inteligencia profunda. Pero esto requiere tener la capacidad de soltar el problema, es decir, la capacidad de dejar de pensar en él. Es cuando dejamos de lado nuestra necesidad de solucionarlo y dejamos descansar a nuestras mentes que podemos conectarnos con esa sabiduría más profunda.

Por eso es que a veces la forma más eficiente de solucionar un problema es dejar de tratar de solucionarlo. Cuando dejamos de pensar en como solucionarlo, nos damos espacio para oír la respuesta.

Y esto no solo aplica para grandes problemas científicos o para temas complejos de trabajo o arte. Aplica también para cada pequeña decisión que tomamos en nuestras vidas. A veces la vida nos guía a través de señas sutiles y nos muestra el mejor camino, pero no la podemos oír a causa del ruido producido por nuestras mentes.

Así pues, muchas veces no se trata de esforzarnos frenéticamente por encontrar la respuesta, sino de aquietarnos para poder oírla, pues ya está disponible para nosotros y es sólo el ruido de nuestros pensamientos el que nos impide acceder a ella.

Es sólo cuando acallamnos nuestras mentes que podemos oír las respuestas que nos esperan en el silencio.

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La magia de no saber qué va a pasar

Hace poco vi una hermosa charla de Eckhart Tolle en la que él cuenta que antes de comenzar a hablar siempre deja un momento de silencio. La razón de esto, dijo, no es simplemente promover la práctica del silencio interior. Además de eso, “la razón es que no sé qué es lo que voy a decir”, aclaró, tras lo cual quienes lo escuchaban se rieron.

Eckhart Tolle no prepara lo que va a decir, y es en parte por eso que sus charlas son tan poderosas. Al no preparar lo que va a decir, permite que su sabiduría esté completamente conectada con el momento presente. Al estar vacío de pasado, Eckhart le permite a una inteligencia más grande que él hablar a través suyo.

Muchas de las grandes obras producidas por seres humanos han surgido de ese estado de silencio interior en el que soltamos el control y permitimos que algo más grande que nosotros se exprese a través nuestro.

La clave es estar vacíos. Si ya tenemos un plan, si ya sabemos qué viene en cada momento, si tomamos el control, impedimos que sea la vasta inteligencia del universo quien nos guíe.

Para ser capaces de crear y actuar desde ese lugar de vacío interior, uno de los requisitos es “estar cómodo con no saber”. Si necesitamos saber qué va a pasar, no podemos soltar el control; el miedo a la incertidumbre nos lo impediría. Por tanto, para crear desde el vacío, debemos tener una confianza absoluta en la vida. En el caso de Eckhart, se trata de la confianza para hablar en frente de miles de personas sin saber qué va a decir, qué va a pasar. En mi caso, puede ser comenzar un proyecto sin tener claro cómo va a ser cada paso, sin tener control de qué debo hacer en cada momento o cómo voy a solucionar cada posible problema.

Esta actitud con la que Eckhart Tolle aborda sus charlas me parece muy inspiradora, aunque debo confesar que me cuesta ponerla en práctica. Lo he hecho, pero no de manera consistente. Sin embargo, puedo decirte que, cuando lo he hecho, los resultados han sido increíbles. Han salido de mi boca palabras geniales y de mi mente soluciones muy creativas a las que no hubiera llegado de otro modo.

Algunas veces, al poner en práctica este arte del silencio interior y de no saber, el ego se pone muy inquieto, pues el ego le tiene mucho miedo a lo desconocido. Y gran parte del camino ha sido relajarme y confiar. Confiar en que, en el momento necesario, vendrán las palabras y las soluciones. Se parece un poco como a esas ocasiones en las que encontramos algo cuando dejamos de buscarlo. Nos relajamos y entonces ocurren las sincronías y permitimos que una inteligencia mayor que nosotros tome el control.

Te invito a probar con cosas pequeñas. Cuando te veas planeando de manera obsesiva, suelta un poco el control. Cuando tengas miedo de no saber qué hacer, suelta un poco, relájate un poco, confía en la vida un poco. Sólo confiando aprenderás a confiar, pues sólo confiando podrás ver el resultado del universo actuando a través tuyo, y cuando veas el resultado, podrás relajarte cada vez más.

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¿Qué hacer con ese ruido?

¿Te ha pasado que tratas de estar en paz, meditas, tratas de enfocarte en el momento presente, pero no te dejan? ¿Hay mucho ruido? ¿Te interrumpen constantemente? ¿Hay caos a tu alrededor y no puedes relajarte ni concentrarte en tu práctica meditativa? ¿Y justo cuando ya todo está resuelto y puedes descansar, un bebé comienza a llorar…?

Si te sientes identificada con alguna de estas situaciones, entonces tengo una muy buena noticia para ti: tienes ante ti la oportunidad de comenzar una poderosa práctica espiritual.

Un ejercicio que propone el maestro Eckhart Tolle es usar los ruidos y las situaciones a nuestro alrededor que nos incomodan para practicar la rendición espiritual. (Si te interesan las meditaciones propuestas por Eckhart Tolle, no te pierdas este video).

La idea es asumir estas situaciones como oportunidades para aceptar el momento presente exactamente como es.

La mente nos dice que, si ese ruido dejara de sonar, si esa persona se callara, si apagaran ese televisor, entonces podríamos estar en paz. Pero, si estamos buscando cambiar el afuera para tener paz, es porque no hemos encontrado aún la paz verdadera dentro de nosotros. Y esa paz la alcanzamos cuando hacemos las paces con el momento presente; es decir, con este momento, exactamente este, como es.

Hacer las paces con el momento presente implica estar en paz sin importar lo que suceda a nuestro alrededor. No se trata de no tener emociones. Se trata de conectarnos con una paz interior que está más allá de la alegría y la tristeza. Es una sensación de espacio profundo que puede albergar cualquier emoción. Sí: podemos estar tristes y en paz, e incluso podemos tener ira y estar en paz. La emoción sólo está en la superficie del cuerpo. Pero cuando nos conectamos con nuestra esencia más profunda, que va más allá del cuerpo, surge una paz que es independiente de lo que sucede en la superficie.

Hay situaciones muy extremas que requieren un alto grado de maestría espiritual para poder hacer las paces con ellas. Y, al menos la mayoría de nosotros, tenemos que practicar antes de poder contactar esa paz profunda dentro de nosotros.

Sin embargo, podemos empezar por cosas pequeñas. Escoge un ruido que te moleste a veces. Puede ser el ruido de los carros que tocan la bocina en medio de los atascos del tráfico, o quizás el ruido de los vecinos por la mañana o a altas horas de la noche. O tal vez es el llanto de tus hijos o de los hijos de tus amigos o familiares. O tal vez es incluso el sonido de la voz de tu pareja cuando te recrimina.

Cada vez que aparezca ese sonido, úsalo como una alarma que indica que es momento de comenzar el ejercicio espiritual. No huyas del sonido. No trates de calmarlo. No trates de distraerte. No te pongas a pelear, ni externamente ni en tu mente, con quienes producen el sonido. Es un regalo. Es el fundamento de tu práctica espiritual, así que agradéceles.

Ten la intención de aceptar plenamente el sonido. Esto quiere decir: dale toda tu atención y permite que el ruido se quede tanto como quiera.

Observa con mucha atención en esos momentos tus emociones, sensaciones y pensamientos. Observa. Toma consciencia de la presencia que observa. Ve profundo. Observa desde la profundidad el ruido que está en la superficie y mira cómo produce olas de emociones y pensamientos a su alrededor. Simplemente observa.

Con práctica, verás que puedes conectarte con una paz profunda en medio del ruido. Y has llegado a esa paz gracias al ruido. ¿No es una oportunidad maravillosa?

Algunas recomendaciones:

No te fuerces: Si hay una situación muy extrema y no te puedes rendir, no te fuerces. Comienza con cosas pequeñas, con algo que no tenga una gran carga emocional para ti. Si el sonido de los carros te altera demasiado, escoge otro menos intenso con el que empezar a practicar. Ve poco a poco. Comienza a elegir situaciones cada vez más intensas, pero asegúrate de que el proceso es fluido y de que no te estás forzando.

No te reprimas: ¿Cómo saber si te estás forzando? Cuando te fuerzas, hay represión. Sientes las emociones con gran intensidad y hay gran malestar en ti. Lo soportas, pero te hace daño. Si este es el caso, es importante que liberes la energía. Si quieres, intenta la práctica, pero después asegúrate de dejar salir las emociones. Si te cargas de molestia, canaliza esa energía de forma sana: corre, grita, haz ejercicio, golpea una bolsa de boxeo. No te quedes con la energía adentro si sientes que te sobrepasa. A medida que avances, esa misma energía podrás transformarla en consciencia y amor puro y entonces ya no tendrás que liberarla, pues no habrá riesgo de que la reprimas. Pero, mientras llegas a ese punto, tómalo con calma y deja salir la energía tantas veces como sea necesario.

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Y mira este video para ver meditaciones poderosas que puedes aplicar en tu vida cotidiana inspiradas en Eckhart Tolle y Un Curso de Milagros.

Eckhart Tolle y la ley de la atracción

Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.

Marcos 11:24

Hace poco me inscribí en un curso sobre manifestación consciente con el maestro Eckhart Tolle, y quiero compartirles lo que he ido aprendiendo.

Por ahora, hay una idea de Eckhart sobre la manifestación que me ha gustado bastante.

Supongamos que queremos manifestar una nueva casa más bella que la que tenemos. Quizás en la naturaleza, rodeada de animales y un bello bosque.

Un ejercicio típico para manifestar lo que queremos es visualizarlo. En este caso, cerramos los ojos e imaginamos que ya vivimos en esa casa.

Tener en nuestra mente una imagen de la casa, sin embargo, no es sufuciente. Ayuda, pero es sólo el primer paso.

Lo que realmente importa es nuestro estado de consciencia. El truco es sentirnos como si ya estuviéramos viviendo allí; sentir realmente la dicha, la plenitud, la paz y el gozo de estar viviendo en esa casa, ahora.

Como se ve, esto va más allá de construir imágenes mentales. Se trata de elevar nuestra vibración a un estado de dicha y plenitud.

Si realmente hemos hecho bien el ejercicio, dice Eckhart, al obtener la casa no nos vamos a sentir diferente de como nos estamos sintiendo ahora, ¡pues justo ahora ya nos sentimos como si tuviéramos la casa!

Por tanto, cuando realmente elevamos nuestro estado interno y experimentamos de antemano el gozo de tener lo que deseamos, el apego desaparece. Esto es así porque, como ya nos sentimos plenos, como ya estamos en dicha, como ya experimentamos el bienestar de tener esa cosa, no sentimos ninguna necesidad por tenerla; en cierto sentido, ya la tenemos.

Y es entonces cuando manifestación sucede. Nuestra vibración está completamente alineada con nuestro deseo. No hay conflicto, carencia ni apego. Sólo hay plenitud. Nuestro estado interno es exactamente el estado interno de alguien que ya tiene esa casa.

Como se puede ver, al manifestar desde ese lugar, nuestro poder está siempre en el momento presente, no en el futuro. Nuestra plenitud está ya aquí y ahora. No llegará cuando tengamos la casa. Cuando la casa se manifieste externamente será sólo un reflejo de lo que ya sentimos adentro ahora.

Ese es el sentido de las palabras de Jesús en la cita al comienzo. Creer que ya lo hemos recibido, creerlo realmente, implica sentirnos como si ya lo tuviéramos; sentirnos exactamente igual. En ese estado, lo que sobreviene frente al universo no es una petición, sino un cántico de gratitud. Pues, ¿para qué pedir si ya estamos experimentando lo que deseamos? En ese estado, lo natural es agradecer la dicha que estamos experimentando. Y esa gratitud, esa vibración, naturalmente se reflejan en nuestro mundo exterior. Y de pronto se manifiesta la casa. Y la seguimos gozando en el plano externo, porque ya la veníamos gozando desde nuestro interior. La manifestación externa es sólo un bono, un extra; en realidad, ya teníamos lo que queríamos.

Si identificamos miedo, carencia, ansiedad o dudas, es una señal clara de que no estamos alineados completamente con nuestro deseo. Nuestra fe no es completa. Y desde ese lugar, nuestro poder de manifestación es limitado.

Así pues, entrenémonos en gozar ya, ahora, de aquello que deseamos. Si realmente lo puedes visualizar, entonces ya lo puedes disfrutar. Justo ahora.

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La danza entre el ser y el hacer: una nueva forma de manifestar

Hace poco entré a un grupo de Facebook llamado “Manifestación consciente con Eckhart Tolle” (el grupo es en inglés). Me gustó mucho el mensaje de Eckhart que recibí de bienvenida:

“A través de los años, mucha gente me ha preguntado sobre cómo encontrar su propósito en este mundo y cómo eso se relaciona con el despertar espiritual.

Es una pregunta muy importante.

Por una parte, el propósito de tu vida se encuentra en las actividades que realizas en lo que llamo “la dimensión horizontal” (o la dimensión del hacer).

Muchas de las enseñanzas sobre manifestación se enfocan casi exclusivamente en esta dimensión, sugiriendo que, si obtienes lo que deseas, serás feliz. Pero esto es una falacia; todo el mundo eventualmente se da cuenta de que, si sólo opera en la dimensión horizontal, podrá obtener lo que desea, pero eso no los satisfará en última instancia.

Hay otra dimensión que llamo “la dimensióm vertical”, o la dimensión del ser, de la cual es igualmente importante ser concientes cuando hablamos de manifestación. La maestría en esta vida es tener ambas en tu vida. A veces llamo eso la.danza entre el ser y el hacer (no como cosas separadas, sino actuando de manera conjunta), el ser y el hacer como una sola cosa.

El universo ha estado creando de manera continua por millones de años. Pero puede ser que la siguiente etapa en la creación es una muy diferente de aquella en en la que el universo ha estado creando durante los últimos millones de años. A medida que la humanidad despierta, también despertarán nuestros poderes para crear un cambio verdadero en nuestro planeta.”

Me encantó esa reflexión. Es momento de crear de manera diferente. No se trata de buscar a través de lo que creamos algo que nos complete. Se trata de encontrar en nuestro ser (lo que Eckhart Tolle llama la dimensión vertical) la plenitud y la dicha, y de crear a partir de ese estado.

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