¿Qué pasa con quienes no siguen un camino espiritual?

Alguien me preguntó eso hace poco en un video que subí a YouTube. Esto fue lo que le respondí:

Todos estamos en un camino espiritual y todos estamos creciendo. La vida es un camino espiritual. Es una oportunidad para experimentarnos en forma humana, pero esa experiencia realmente sirve para experimentar nuestra divinidad.

Algunos, como el maestro Eckhart Tolle, llegan al despertar a través del sufrimiento y sin haber seguido ningún camino espiritual. Otros van creciendo poco a poco, sin darse cuenta y sin llamarlo “camino espiritual”. Otros hacen una práctica que llaman “espiritual” y así crecen. Pero todos vamos para el mismo lado y todos estamos en el camino.

Incluso el asesino que parece completamente inconsciente está creando las experiencias que su alma requiere para evolucionar. Y todos hemos pasado por ahí. Todos tuvimos vidas en las que nuestro camino tomó la forma de la insconciencia y el abuso hacia los demás. Pero tuvimos que pasar por ahí para llegar a donde estamos.

En el corto plazo, podría parecer que algunos van de para atrás y que se han dormido más profundo que antes debido a sus elecciones. Pero esa es una perspectiva limitada. En el plano más amplio, todos estamos despertando. Y todos despertaremos por completo al final. Eso es inevitable debido a quien somos: Dios mismo jugando a soñar que es pequeños entes separados. Pero Él no puede dejar de ser Quien es y, por tanto, nuestra Esencia no puede perderse: ahí está siempre, esperando a que tomemos consciencia de ella y recordemos nuestra divinidad.

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Sobre la práctica espiritual

Por: Sophie Rose

En esta era de tecnología y materialismo, en la que muchos se preguntan qué deparará el futuro, el resurgimiento de la espiritualidad es un fenómeno normal.

Por siglos, la gente ha recurrido a las religiones o a otros sistemas de creencias en busca de apoyo y comprensión. Sin embargo, esto nunca trajo como resultado un mundo mejor a nivel global. Quizás mejoró la vida a nivel personal, pero no ayudó a construir un mejor planeta.

Así, uno puede preguntarse por qué, después de siglos de enseñanzas religiosas o espirituales sobre el amor, el perdón, la presencia o el servicio, la situación del mundo no ha mejorado a nivel espiritual; por qué los actos generosos y de perdón son la excepción, y no la norma. Se podría decir que la gran mayoría de las personas no estaban listas para esas enseñanzas, que la humanidad es la responsable de que no se haya podido traer la paz, el amor y el final del sufrimiento a la Tierra. Al fin y al cabo, el reino espiritual hizo su trabajo, ¿no? ¿Por qué entonces la gente no está escuchando?

La respuesta está en cada uno de nosotros. Nuestra percepción del mundo es un asunto muy personal, que involucra nuestra mente y las infinitas formas en las que esta puede interpretar nuestras experiencias. Así es como la mayoría de nosotros dirigimos nuestras vidas: basamos nuestras acciones en lo que nuestra mente nos dice.

No obstante, muchas enseñanzas espirituales nos invitan a tomar el otro camino: amar, meditar, observar la mente, perdonar, practicar la compasión, abrir el corazón. La brecha entre las enseñanzas y lo que hacemos es tan grande como aquella entre tener fe y creer.

La fe es el toque espiritual misterioso que trae una dimensión sagrada a nuestra vida. La fe no se ciñe a las reglas. A diferencia de las creencias, no tiene nada que ver con la religión y tiene todo que ver con el corazón de cada uno. La fe es nuestro propio romance personal con nuestro Ser espiritual. ¿Tenemos una relación con nuestra alma o estamos separados de ella?

Podemos darnos cuenta por la calidad de nuestra vida: quien tiene fe actúa desde un lugar de confianza y conocimiento interior; quien no tiene fe actúa desde la mente, no confía en la vida y con frecuencia duda de sí mismo. La fe es este sentimiento increíble de saber lo que es correcto para uno mismo y actuar conforme a ello. De esto se trata el trabajo del alma: del conocimiento interior sobre lo que uno tiene que aprender y hacer en esta vida.

Cada alma tiene su propósito, y cada corazón, su llamado. El trabajo para descubrirlo es un viaje espiritual hacia el que algunos se sienten atraídos. Cuando tomas este camino, comienza la verdadera aventura, lentamente surge una nueva perspectiva, y los viejos apegos se disuelven y dejan espacio para nuevas experiencias. Tu visión de la vida cambia para incorporar realidades espirituales y el mundo exterior refleja tu transformación espiritual. Cada viaje espiritual te lleva a que comprendas mejor cuál es tu lugar en el mundo.

La práctica espiritual te ayuda a conectarte con tu Ser, que es una gota en el mar de la consciencia. A medida que te conectas con la consciencia, aprendes lentamente que hay un diseño inteligente que subyace a tu vida, y que el reino espiritual contiene todo lo que necesitas saber. Así que ¿por qué no adoptar una práctica espiritual?

¿Cómo definimos qué es una práctica espiritual? Una práctica espiritual es el simple acto de ponerte en contacto con tu propio Ser. No con tu mente, tus sentimientos o tu cuerpo, sino con esta sensación de presencia o de ser que se encuentra debajo de aquellos.

Cómo abordar dicha práctica es cuestión de preferencias personales. Unas pocas cosas deben guiar tu elección: la religión o la tradición no importan, excepto si son importantes para tu corazón, por lo que es muy importante que sigas tu intuición, no tu mente (ni la de otros).

La práctica hará la diferencia: la espiritualidad es una experiencia, no un pasatiempo intelectual. El desánimo es común, y la mejor manera de lidiar con él es no esperar nada de tu práctica. Las flores solo florecen en la estación correcta, siempre y cuando hayan recibido cuidados. Tu práctica espiritual también florecerá en la estación correcta.

Traducido por: Caminos de Conciencia

Tomado de: http://www.elephantjournal.com/2011/12/on-spiritual-practice-sophie-rose/

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Sophie Rose es la autora de The way of the hearth, teachings of Jeshua and Mary Magdalene, que se encuentra disponible en Amazon (pronto será publicado por Caminos de Conciencia con el título de El Camino del Corazón: enseñanzas de Jeshua y María Magdalena). También es coautora de The sacred shift, co-creating your future. Sophie no está alineada con ninguna religión o tradición particular y siempre ha estado en favor de una experiencia directa de la espiritualidad. Se la puede contactar a http://www.thewayoftheheartcourse.com