La esencia de la meditación

El objetivo de la meditación es que se convierta en tu estado predominante de consciencia” ~ Eckhart Tolle

La esencia de la meditación es estar en el momento presente. Aquí, en lo más profundo de este momento, encontramos nuestra conexión con la fuente, con la divinidad, con nuestro verdadero ser.

Hay muchos caminos espirituales, pero todos llevan al mismo lado: nos llevan de vuelta a recordar nuestra verdadera naturaleza.

Sin importar cuál camino sigas o qué técnica de meditación apliques, si es para ti y te funciona, te llevará a un estado de permanente conexión con tu corazón.

Hay un momento en todo camino, en el que ese estado de conexión permea toda nuestra vida. Mientras caminamos por la ciudad o el campo, mientras subimos las escaleras, mientras hacemos el amor, mientras tomamos un vaso con agua, mientras hablamos con alguien, mientras navegamos por internet, mientras pagamos nuestras cuentas…

Llega un momento en el que el estado meditativo se convierte en nuestra naturaleza. Estamos en presencia constante sin ningún esfuerzo. Para alcanzar ese estado, pasamos normalmente por un periodo en el que elegimos constantemente volver al momento presente. No juzgamos estar perdidos en el tiempo, simplemente decidimos entrar suavemente en este momento una y otra vez.

Si has empezado una práctica de meditación, elige ahora conectarte con tu ser más profundo, con este momento, con tu corazón… elige conectarte con el estado meditativo, como sea que lo entiendas. Esa es una de las decisiones más poderas que puede hacer.

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Cambios en este blog

Si abriste este correo, probablemente es porque de alguna forma resuenas con lo que digo. Este mensaje es para ti. Quiero agradecerte por seguir lo que escribo, por mantenerte conectada o conectado conmigo, y por estar leyendo estas líneas.

Quiero contarte algunos cambios que planeo hacer en este blog, para que sepas qué esperar en este nuevo año.

Hasta ahora, el principal propósito de este blog ha sido compartir enseñanzas espirituales. Eso no va a cambiar; seguiré compartiendo reflexiones cuando me sienta inspirado a hacerlo. Lo que cambiará es que comenzaré a poner cada vez contenidos más personales. Quiero compartir mi proceso, mis desafíos, mis sueños, inseguridades y miedos.

Hace un tiempo comencé a escribir diarios en los que plasmo todo lo que me pasa, y esa práctica ha sido de gran ayuda en mi camino espiritual.

Cuando pongo en el papel mis pensamientos, miedos y deseos, eso me permite verlos desde otra perspectiva. A veces comprendo causas profundas de cosas aparentemente superficiales que me molestan. A veces veo patrones comunes en situaciones aparentemente inconexas que se presentan en diferentes áreas de mi vida. A veces me siento inspirado y describo experiencias espirituales muy bellas que llegan a mí en el momento.

Sea como sea, esa es una de mis principales prácticas espirituales en este momento. Además, disfruto mucho escribir, especialmente escribir a mano, con una pluma que se desliza sobre una hoja de papel.

Quiero comenzar a compartir en este blog parte de las cosas que plasmo en mis diarios. No será algo extremadamente íntimo; hay detalles e ideas que dejaré sólo para mis reflexiones privadas. Sin embargo, sí compartiré a grandes rasgos cómo es el proceso por el que estoy pasando.

Creo que, de alguna manera, esto puede ser útil para los demás. Aunque, independientemente de eso, lo hago porque es lo que siento ganas de hacer desde el corazón ahora, y confío en ese sentimiento, más allá de que crea que puede o no ayudar a otras personas.

Si llegaste hasta este párrafo y de alguna manera sientes que leer estas palabras te conecta con algo que es bueno para ti ahora, bienvenida o bienvenido a esta nueva etapa del blog.

Hay muchas cosas que quiero contar sobre mi proceso y los retos que enfrento actualmente. Pero eso será para otras entradas. Por hoy es suficiente.

Con frecuencia habrá, por supuesto, reflexiones como las que he venido publicando en los últimos tres años. Eso no cambiará y puedes esperarlas semanalmente.

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La voz del corazón

Hace ya varios años estoy suscrito a una lista de correo de Neale Donald Walsh en la que diariamente me llegan mensajes inspiradores. La lista se llama “I believe God wants you to know…” (Creo que Dios quiere que sepas…). El mensaje de hoy me pareció particularmente bello, por lo que he decidido traducirlo para ustedes:

“En este día de tu vida, creo que Dios quiere que sepas que tu corazón conoce en silencio los secretos de los días y las noches.

Kahlil Gibran lo dijo, y tenía razón. Escucha, por tanto, a tu corazón. Cultiva la habilidad de hacerlo. Practícala. Prodúcela. Perfecciónala.

No es tan difícil. Simplemente quédate en silencio contigo misma. Y por el amor del Cielo, deja de escuchar a tu mente. No encontrarás la verdad ahí. Podrás encontrar la respuesta, pero no será la verdad a menos que coincida con la respuesta en tu corazón.

Crees que hay algo más que saber en la vida aparte de esto, pero no lo hay. Tu corazón contiene la llave. Tu corazón contiene la sabiduría. Tu corazón contiene el futuro. Tu mente no sabe nada aparte del pasado. Ella imagina que el futuro será justo como ayer, y toma sus decisiones con base en eso. Sólo tu corazón puede ver más allá del horizonte de la memoria”.

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La mejor forma de ayudar al mundo

Muchas veces buscamos ayudar, buscamos compartir lo que nos ha servido para ayudar al mundo.

En este video sugiero que la mejor forma de ayudar al mundo y compartir lo que nos ha servido a nosotros es a través de nuestra vibración, a través de nuestra experiencia interna, a través de la paz y el amor que irradiamos.

Te invito a ver este video en el que profundizo sobre este tema.

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Espiritualidad y redes sociales

Creo que las redes sociales son una herramienta maravillosa. Nos ayudan a conectarnos. Hacen posible que compartamos nuestras experiecias y seamos ayudados por personas en cualquier parte del planeta en cualquier momento.

Pero también las redes sociales pueden llevarnos a desconectarnos de nosotros mismos. Pueden volverse adicciones. ¿Qué hacer? Creo que tenemos la capacidad de usarlas de manera responsable y de manera que contribuya a nuestra espiritualidad. Y es a eso a lo que te invito en este video.

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¿Qué hacer cuando las cosas nos molestan?

En vez de evitar lo que te enoja, úsalo para crecer.

Eckhart Tolle

Usualmente, lo que nos molesta nos muestra partes de nosotros que no hemos sanado.

A veces, nos molesta que alguien haga algo porque, aunque creemos que es malo, en el fondo nosotros queremos hacer lo mismo pero nos estamos reprimiendo.

Otras veces, nos molesta que alguien diga algo porque nos recuerda de un aspecto que no nos gusta de nosotros. Por ejemplo, alguien habla mal de los glotones y nos sentimos mal porque comemos mucho y nos juzgamos por eso.

En ocasiones, nos molestamos con una situación porque detona nuestras inseguridades u otras heridas. Por ejemplo, nos molesta que alguien llegue tarde porque nos sentimos irrespetados, y nos duele sentirnos irrespertados porque nuestra autoestima depende de la aprobación de los demás.

Podría seguir poniendo ejemplos, pero se entiende la idea.

La sugerencia de Eckhart Tolle es usar eso que nos molesta para crecer.

Es normal, frente a algo que nos molesta, tratar de cambiar la realidad o huir de ella; en otras palabras: tratar de solucionar el problema afuera de nosotros.

La verdad es que, si nos molesta mucho, lo más probable es que esa situación esté tocando una herida que llevamos dentro. Es, por tanto, una oportunidad para tomar consciencia de esa herida y sanarla.

Así pues, cuando algo te moleste, antes de tratar de cambiar la realidad o de pelear con ella, quédate sintiendo profundamente tu malestar. Observa las emociones y los pensamientos que surgen en ti como resultado de la situación.

Si sientes tristeza, permítete llorar. Si sientes rabia, déjala salir: golpea una almohada o haz ejercicio fuerte. Escribe los pensamientos al respecto y observa si hay patrones o ideas que se repiten en otras áreas de tu vida.

En un estado de inmadurez total, creemos que la causa del malestar es completamente externa; creemos que el mundo y los demás son los culpables de nuestro malestar. Creemos, por tanto, que la única forma de sentirnos bien es que los demás cambien y que las situaciones a nuestro alrededor cambien. Y si no cambian, seguimos infelices, señalando y culpando.

Al hacer este ejercicio de observación, comenzamos a asumir responsabilidad por nuestro bienestar. Sabemos que, si nos duele, es porque hay algo adentro que no hemos sanado, y es nuestra responsabilidad sanarlo.

Una vez sanamos por dentro, nuestra percepción de la realidad externa cambia. Muchos juicios se van, y al irse los juicios, muchas cosas dejan de molestarnos. Puede que aún no estemos de acuerdo con cierto tipo de comportamientos o ideas, pero ya no sufriremos a causa de ellas.

Cuando sanamos por dentro, nuestra percepción se vuelve más amorosa, comprensiva y compasiva. Entonces puede que querramos cambiar el mundo, pero lo hacemos desde otro lugar. Ya no tratamos de cambiarlo para que se vaya el malestar que tenemos adentro. Cuando estamos felices y plenos, tratamos de cambiarlo simplemente porque esa es la naturaleza del amor: dar siempre lo mejor de sí y elevar la vibración de todo lo que lo rodea.

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