Cómo crear tu realidad interior

Si lo eliges, puedes ahora enfocarte en tu mano derecha. No tienes que moverla. Puedes simplemente elegir sentirla y podrás sentir su vida vibrando ahora.

Esa es una de las formas más poderosas de canalizar el poder del Universo que reside en nosotros: a través de nuestra atención.

Podemos elegir en qué queremos enfocar nuestra consciencia. Y este es un acto muy poderoso.

Podemos, a cada momento, elegir enfocarnos en el Amor o enfocarnos en el miedo. Podemos enfocarnos en la energía que vibra en nuestro corazón o podemos enfocarnos en las cosas que creemos que están mal en nuestra vida.

Esto requiere de práctica, pues nuestra atención tiene inercia. Tiene a enfocarse automáticamente en aquello en lo que la hemos entrenado. Sin embargo, tenemos el poder de entrenarla de nuevo y reprogramarla.

Elige enfocarte en la bondad.

Elige enfocarte en la paz, la abundancia y la dulzura.

Elige enfocarte en el fuego sagrado que arde en tu corazón. Y a medida qu te enfoques en ese fuego, arderá con más fuerza, pues aquello en lo que nos enfocamos crece.

A través de nuestra atención podemos crear nuestro estado interno. Una vez hemls adquirido práctica, podemos pasar del desasociego a la dicha y la plenitud sólo con elegirlo.

Esa es mi experiencia. No siempre elijo vibrar alto, pero lo he hecho y sé que tengo el poder. Y ese poder está también en ti.

Entrenémonos, pues, en elegir aquello que deseamos experimentar. Empecemoa ahora, justo ahora. Elijo el amor. Elijo el silencio y la calidez de mi corazón. Y tú, ¿qué elijes?

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @herman.strydom

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Atrévete a brillar

Quedarme en mi casa pintando puede requerir disciplina y tiempo. Pero más difícil que eso es tener la valentía de mostrarles mis pinturas a mis amigos. Y más difícil aún es exponerlas para que pueda verlas todo el mundo.

Al mostrarle nuestro trabajo al mundo asumimos responsabilidad por él y nos abrimos a ser criticados y juzgados. Nos abrimos a la posibilidad de no gustarles a los demás o decepcionarlos. Y esto requiere valentía.

A veces la parte más difícil del proceso creativo es mostrarle nuestro trabajo al mundo. Y a veces, a causa de los miedos asociados a lo que el mundo pueda pensar, preferimos dejar de crear o escondemos nuestro trabajo.

Y esto no sólo aplica para los pintores. Si trabajas en una compañía y se te ocurre una idea, requiere valentía compartirla con los demás e invitarlos a ponerla en práctica. Tal vez no funcione. Tal vez se burlen de ti. Tal vez sea un error. Tal vez alguien se enfade o se incomode ante tu sugerencia. Entonces preferimos quedarnos callados y hacer un trabajo que no implique responsabilidad alguna.

Pero la verdad es que el mejor regalo que le podemos dar al mundo es compartir nuestro trabajo y nuestras ideas y asumir plena responsabilidad por nuestras creaciones. Y para poder este regalo debemos tener la valentía para decir “Este es mi trabajo”. “Esta es mi idea”. “Yo hice eso”. “Propongo que vayamos por aquí”.

A veces funcionará y a veces no. A veces les gustará a los demás y a veces no. Pero siempre creceremos y mejoraremos. Y al atrevernos a fracasar, iremos más allá del miedo y estaremos listos para el éxito. Pues cuando pase en nuestra mente esa gran idea que sí va a funcionar, no dudaremos y la lanzaremos al mundo sin temor, y entonces podrá florecer.

No ocultes tu luz por miedo a decepcionar o por miedo a ser juzgada o criticada. Atrévete a brillar plenamente. No le niegues tus regalos al mundo, pues al compartirlos verás tu propia luz reflejada afuera y la sentirás brillar con mayor intensidad dentro de ti. Entonces sabrás que, como dice Un Curso de Milagros, “Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy”.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @corwwin

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¿Tienes afán? Entonces es tiempo de ir más despacio

La mente suele tener afán. Quiere todo ya. La paciencia parece no tener sentido.

La razón de esto es que el ego no puede vivir en el momento presente. Si estás totalmente presente, el ego desaparece. Entonces, el ego, para sobrevivir, siempre encuentra que este momento es insatisfactorio y, por tanto, quiere saltar siempre a un momento futuro.

Este querer saltar a un momento futuro toma la forma de impaciencia y ansiedad. Toma la forma de estar afanado. No quiero estar en el automóvil, quiero estar ya en el trabajo. No quiero estar en el trabajo, quiero estar ya en el almuerzo. Debo comer rápido para volver a trabajar…

El afán está disfrazado de importancia. Creemos que, como nuestro cuerpo segrega adrenalina, entonces lo que está sucediendo es en verdad importante y debemos actuar en concordancia. Creemos entonces que debemos correr de un lado para otro sin descanso.

Pero la verdad es que la adrenalina es sólo una respuesta automática. Es un reflejo que heredamos de nuestros ancestros. En la época de las cavernas, y en los animales a partir de los cuales evolucionamos, esa adrenalina se disparaba cuando había peligros reales. Así, a través de ese estrés y esa sensación de urgencia, la adrenalina nos ayudaba a sobrevivir y a evitar peligros. Hoy en día, sin embargo, esa adrenalina se dispara ante todo a causa de nuestros pensamientos. Y esos pensamientos no necesariamente tienen que ver con la realidad. Son sólo imaginaciones y ensueños. Así, creemos estar perseguidos por ilusiones, pero no nos damos cuenta de que son ilusiones. Por tanto, vamos corriendo de un lado para otro con afán, como si de ello dependiera nuestro bienestar.

Pero, si en realidad queremos promover nuestro bienestar, tenemos que parar. Tenemos que observar esa adrenalina y esas fantasías y darnos cuenta de que podemos (y necesitamos) descansar. Nuestro cuerpo necesita descansar. Pero, ante todo, nuestra mente y nuestro sistema nervioso necesitan descansar.

Así pues, cuando vayas muy de afán, acostúmbrate a parar y a cuestionar lo que estás haciendo. ¿Realmente hay algo que amerite estar estresado y corriendo? ¿Tu vida está amenazada? ¿Qué es lo más malo que puede pasar si paras un momento ahora?

Busca estar en silencio interno al hacerte estas preguntas. Tu mente egoica responderá siempre que todo es importate y te dará una lista de las cosas que pueden salir mal si no le haces caso. No le hagas caso. Lo que está saliendo mal es que estás consumiendo tu cuerpo y tu sistema nervioso a causa de ilusiones. Puedes para ahora. Sólo prueba.

A medida que paramos, nos damos cuenta de que no pasa nada malo y, por el contrario, lidiamos de mejor manera con todos los asuntos cotidianos. Manejamos con más calma y sabiduría. Caminamos con más sabiduría. Comemos de forma más sana. Dormimos mejor. Llegamos más descansados a nuestros destinos. Tenemos más energía para hacer nuestros trabajos. Estamos de mejor humor y forjamos mejores relaciones, gracias a las cuales nuestro trabajo en equipo se fortalece.

Deja, pues, que el afán sea una señal que te indica que es momento de ir más despacio.

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El miedo a ser un fraude

Si oyes una voz que te dice que no puedes pintar, pinta de todos modos, y esa voz se silenciará

Vincent Van Gogh

A veces me cuesta mucho aplicar lo que predico.

Hablo de perdón, pero me encuentro lleno de resentimientos.

Hablo de paz, pero me hallo lleno de miedo.

Hablo de confiar, pero siento la necesidad de controlar porque creo estar amenazado.

En momentos así, a veces pienso que soy un fraude y que no debería compartir ideas espirituales, ya que aún no son mi realidad permanente.

Luego recuerdo que soy un ser humano y me relajo.

Recuerdo que al primero que debo perdonar es a mí, y que debo perdonarme por no ser capaz de perdonar.

Recuerdo que es normal y está bien tener miedo; es parte natural de la experiencia humana. Recuerdo que vine aquí precisamente a sanar y trascender el miedo. Y aceptarlo y permitirme experimentarlo es el primer paso para sanarlo, pues el miedo sana mediante el amor, mientras que se fortalece con el rechazo.

Recuerdo que es normal que el miedo me lleve a controlar. Recuerdo que buscar predecir y anticipar para protegerme de los peligros que imagino es parte de mi nivel de consciencia. Y entoces confío en que, aunque ahora no pueda ver con claridad, estoy sanando; confío en que al observar con amor esos patrones de pensamiento y perdonarme por ellos doy el primer paso para dejarlos ir.

Entonces dejo de ser tan exigente y violento conmigo, y me permito compartir lo que nace de mi corazón, así aún no sea yo un ejemplo perfecto de mis palabras.

Entonces pierde fuerza la voz de mi ego, que es la que me invita a dejar de compartir y a callarme. Pues recuerdo que esa voz sólo trata de protegerme, y cree que hacerme esconder y apagar mi luz es la forma más segura de evitar retos, peligros y dolores.

Recuerdo entonces que no es necesario ser perfecto para compartir lo mejor de mí. Si ser perfecto fuera un requisito para compartir, nadie nunca compartiría nada.

Y entonces me animo a regalarte estas palabras desde mi imperfección, desde mis dudas, desde mis miedos. Decido darte lo mejor que puedo ahora aunque la voz de mi ego me diga que no soy nadie para aconsejar a los demás y que no tengo algo realmente valioso para dar.

Te comparto mi vulnerabilidad. Y te animo a que te animes a dar lo mejor de ti, así a veces temas que no eres lo suficientemente buena.

Te animo a que te perdones, así a veces no seas capaz de perdonar.

Te animo a que te relajes, aunque a veces sientas que te has alejado del camino de la paz.

Te invito a que confíes en que estás creciendo, así a veces parezca que estás yendo de para atrás.

Te invito y me invito a que nos amemos a nosotros mismos exactamente como somos en este momento, así la voz del ego nos diga que, tal como somos ahora, no somos dignos del amor.

Así es como he ido sanando el miedo a ser un fraude: compartiendo y dando a pesar del miedo.

Si alguna vez viene esa vocecita que te dice que no eres lo suficientemente buena para dar, da de todas formas, y esa voz se silenciará.

Van Gogh dudó hasta su muerte de que su arte era valioso. Hoy todos podemos deleitarnos con sus maravillosas pinturas gracias a que, a pesar de esa vocecita, decidió seguir pintando. Ignora a tu ego y sigue dando lo mejor de ti. Tal vez eso que das en el futuro sea un regalo muy grande para alguien, un regalo más grande de lo que ahora puedes imaginar.

Con todo mi cariño y bendiciones,

David González

Creador de Caminos de Conciencia

Noche estrellada, por Vincent Van Gogh

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¿Cuantas veces has dicho “no” por miedo?

Varias veces he dejado pasar oportunidades por miedo. He rechazado trabajos y me he alejado de relaciones por miedo.

En el momento de tomar las decisiones, sin embargo, muchas veces no fui consciente de que mi miedo. Muchas veces tuve una justificación racional que parecía indicar que retirarme era lo correcto. Solo con el tiempo se ha vuelto claro que aceptar esas oportunidades habría sido lo mejor para mí, a pesar del miedo.

Es normal tener miedo ante situaciones nuevas. Es normal tener miedo cuando no podemos prever el resultado y no tenemos control. Lo importante es ser lo suficientemente conscientes para que no sea el miedo quien tome las decisiones.

Se requiere honestidad para mirar al miedo de frente; se requiere valentía para no tomar la decisión a partir de él.

Eso no quiere decir que debamos decir que sí a todo, como el protagonista la película Di que sí. Por supuesto, habrá momentos en los que lo más sensato es decir que no, declinar, alejarnos. La invitación es, simplemente, a tener la intención de decidir conectados con el corazón y no desde el miedo.

Cuando sientas que el miedo te dice “no”, espera. Ve más profundo. Busca el silencio, date espacio. Si puedes, tómate un tiempo para decidir.

Nada nos desconecta de nuestro corazón tanto como el miedo, y nada disuelve tanto el miedo como conectarnos con nuestro corazón.

Y el miedo pierde su poder cuando nos volvemos intensamente conscientes de él, pues entonces observamos sus trucos y ya no los confundimos con la voz de la sensatez y la razón.

Está bien si tienes miedo. Simplemente obsérvalo, detente y no decidas todavía. Ve primero a tu corazón.

Foto tomada de @sachaschwegler

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La danza entre el ser y el hacer: una nueva forma de manifestar

Hace poco entré a un grupo de Facebook llamado “Manifestación consciente con Eckhart Tolle” (el grupo es en inglés). Me gustó mucho el mensaje de Eckhart que recibí de bienvenida:

“A través de los años, mucha gente me ha preguntado sobre cómo encontrar su propósito en este mundo y cómo eso se relaciona con el despertar espiritual.

Es una pregunta muy importante.

Por una parte, el propósito de tu vida se encuentra en las actividades que realizas en lo que llamo “la dimensión horizontal” (o la dimensión del hacer).

Muchas de las enseñanzas sobre manifestación se enfocan casi exclusivamente en esta dimensión, sugiriendo que, si obtienes lo que deseas, serás feliz. Pero esto es una falacia; todo el mundo eventualmente se da cuenta de que, si sólo opera en la dimensión horizontal, podrá obtener lo que desea, pero eso no los satisfará en última instancia.

Hay otra dimensión que llamo “la dimensióm vertical”, o la dimensión del ser, de la cual es igualmente importante ser concientes cuando hablamos de manifestación. La maestría en esta vida es tener ambas en tu vida. A veces llamo eso la.danza entre el ser y el hacer (no como cosas separadas, sino actuando de manera conjunta), el ser y el hacer como una sola cosa.

El universo ha estado creando de manera continua por millones de años. Pero puede ser que la siguiente etapa en la creación es una muy diferente de aquella en en la que el universo ha estado creando durante los últimos millones de años. A medida que la humanidad despierta, también despertarán nuestros poderes para crear un cambio verdadero en nuestro planeta.”

Me encantó esa reflexión. Es momento de crear de manera diferente. No se trata de buscar a través de lo que creamos algo que nos complete. Se trata de encontrar en nuestro ser (lo que Eckhart Tolle llama la dimensión vertical) la plenitud y la dicha, y de crear a partir de ese estado.

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Incendios en el Amazonas: cómo ayudar

Te quiero invitar a ver este video que grabé sobre cómo podemos ayudar en la crisis que se está presentando en el Amazonas.

Es una invitación a usar esta situación como una oportunidad para evolucionar y para sanar como seres humanos, y a reconocer que la mejor forma en la que podemos ayudar es expandiendo nuestra consciencia.

Somos responsables. Todos. Y está en nuestras manos crear el futuro que queremos. Podemos decidir cuál será nuestro futuro como especie, y cada cosa que hacemos, cada pensamiento, cada acto de consumo tiene un impacto y contribuye a crear nuestra realidad.

En este video te invito a ayudar desde el amor, desde la esperanza; te invito a elevar tu vibración y a inspirar a otros a emprender acciones más conscientes y a tener hábitos más saludables para nuestro hermoso planeta.

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Puedes crear lo que quieres en este momento

Cuando pensamos en crear nuestra realidad, por lo general nos enfocamos en emprender acciones encaminadas hacia un resultado que deseamos en el futuro. Y eso, sin duda, es grandioso. Si queremos una bella casa nueva, es una buena idea ir a buscar los materiales y diseñar los planos. Sin embargo, estas acciones sólo corresponden al aspecto superficial del proceso mediante el cual creamos nuestra realidad, que consiste en modificar lo que percibimos como nuestro mundo exterior.

La forma más profunda y poderosa de crear nuestra realidad es ir adentro, al corazón, y crear allí la experiencia que deseamos en este momento. Podemos crear allí una gran experiencia de abundancia, amor, gratitud y plenitud que no depende en absoluto de nuestras circunstancias externas. En esa experiencia, nos damos cuenta de que tenemos ya todo lo que podríamos necesitar para ser felices. Nos damos cuenta de que este momento, este preciso instante, es un regalo sagrado.

Cuando creamos en nuestro interior esta experiencia de plenitud, nos alineamos con la vida y nuestras acciones fluyen sin esfuerzo, pues creamos impulsados por el amor, cuya naturaleza es crear. Creamos, no porque necesitemos algo externo para ser felices, sino por el impulso natural de seguir nuestro corazón.

Además, cuando experimentamos plenitud interna, nuestra vibración se eleva y atraemos naturalmente aquellas situaciones externas que resuenan con esa vibración. Entonces manifestamos con facilidad también aquello que deseamos en en plano externo. Pero esto es solo un bono, un regalo extra y secundario, pues en la plenitud ya está todo, ya nos sentimos completos.

Tomar acción es maravilloso. Pararnos de la cama y ponernos en marcha es parte indispensable del proceso de crear nuestra realidad. Pero, para que esas acciones estén impulsadas por una chispa divina, debemos ir al corazón.

Si quieres crear tu realidad, comienza por este preciso momento. Comienza por sanar, comienza por encender el fuego en tu interior. No tienes que esperar al futuro para crear una vida plena, abundante y maravillosa. Esa vida se encuentra ya aquí. Realmente, podría decirse que, más que crear esa realidad, se trata de sanar nuestra percepción y darnos cuenta de que ya tenemos y somos todo aquello que jamás podríamos llegar a desear en lo más profundo de nuestro corazón. Ahora.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @samphoum

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¿Qué hacer ante el miedo que suscitan las crisis?

Imagina a alguien que compra un flamante auto nuevo. Por supuesto, esa persona quiere que todo funcione bien. Frente al más pequeño ruido o defecto, va a un taller de expertos para que revisen el auto. Pero imagina ahora que, al ver una gran avería o un problema eléctrico muy complejo, esa persona dijera: “Bueno, esto es demasiado grave. Por tanto, es mejor que me encargue yo personalmente, así que en esta ocasión no llevaré el auto al taller, sino que trataré de arreglar el problema por mi cuenta”.

Esta forma de pensar es ilógica. Sin embargo, la aplicamos todo el tiempo sin darnos cuenta.

Cuando todo marcha bien, es fácil confiar en la vida, relajarnos y soltar el control. Cuando surge una dificultad que nos produce mucho miedo, en cambio, queremos controlarlo todo y resolver el problema por nuestra cuenta. En esos momentos de gran estrés se nos olvida muchas veces el poder de parar, ir a nuestro corazón y entregarle el problema a nuestro Ser más elevado. Ante algo que produce mucho miedo, muchas veces dejamos el problema en manos de nuestra mente limitada, que trata entonces de predecir el futuro a partir de sus experiencias pasadas para tratar de protegernos del dolor.

Así, cuando más necesitamos de la profunda sabiduría de la Vida, en vez de ir a buscarla en nuestro silencio profundo, nos vamos detrás de la mente parlanchina, creyendo que ella tiene la respuesta. “No me pidas que me calle ahora”, dice la mente. “No me ignores, estamos en una emergencia. Cuando todo vuelva a estar bajo control, puedes volver a jugar a eso de estar en silencio y escuchar al corazón, pero mientras dure la crisis, yo estoy a cargo”.

Esta forma de reaccionar es apenas natural. Llevamos muchas vidas usando la mente como principal herramienta de supervivencia. Y entre más difícil es una situación y más miedo suscita, mayor necesidad de controlar tiene la mente. Romper ese patrón no es fácil. Al principio, es muy difícil saltar al vacío al que nos invita el corazón; no tenemos aún suficiente confianza en la Vida; nuestra fe no se ha desarrollado.

Al principio, buscar el silencio profundo en esas situaciones se siente como salir a correr por un laberinto lleno de peligros con los ojos vendados. Pareciera increíble que así vamos a encontrar la salida. La verdad, sin embargo, es que la forma más fácil de encontrar la salida es conectarnos con nuestra sabiduría más profunda; allí ya están todas las respuestas.

Por tanto, esta es una invitación a que, entre mayor sean el miedo y la incertidumbre y más grande se vea la ameanza, más te apresures a cerrar los ojos y a buscar el silencio sagrado que mora en tu corazón.

No tratarías de arreglar el motor de tu auto por tu cuenta. No trates, pues, de desenmarañar tu vida sin la ayuda de Aquel que más te puede ayudar. Es justamente cuando tenemos un gran problema que más necesitamos de la ayuda de un experto.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @sachaschwegler

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La buena noticia de saber que estás en una pesadilla

En el momento en el que nos volvemos plenamente conscientes de que estamos en una pesadilla, deja de ser pesadilla.

Esto es así porque saber que es una pesadilla equivale a saber que no es real. Entonces nos relajamos, pues reconocemos que en realidad no estamos amenazados. Al relajarnos, el miedo se va, y si no produce miedo, no es una pesadilla.

Lo más usual es que cuando nos relajamos las imágenes del sueño se transformen y reflejen nuestro nuevo estado emocional. Además, cuando sabemos que no es real, muchas veces adquirimos la capacidad de modificar el sueño a nuestro antojo.

La idea de hablar de esto aquí es, por supuesto, que la vida se parece más a un sueño de lo que a veces pensamos. Por eso hablamos de despertar espiritual.

Pero, sin ir a ideas metafísicas muy alejadas, podemos despertar de pequeñas pesadillas que nos acosan día a día.

De repente tu miedo se activa porque pierdes un calcetín y tu mente te dice que algo malo está pasando. Alguien te mira de cierta forma o dice algo y te sientes amenazado. No entiendes algo y sientes cómo si fueras a perder algo vital. Pero ¿es así? ¿Estás amenazado? ¿Realmente está pasando algo malo? ¿No será sólo una reacción automática e irracional que nos lleva a ver mosntruos donde no los hay? ¿No será simplemente que estamos en medio de una pesadilla?

En casos más extremos, también podemos darnos cuenta de que no es real, de que no somos nuestro cuerpo y de que aquello que en verdad somos no puede ser amenazado. Sin embargo, como en todo, basta con empezar por cosas pequeñas. Así se va adquiriendo la práctica de interpretar las cosas de otra manera. Y a medida que la práctica se afianza, podremos aplicar esa interpretación a cosas cada vez más grandes y aparentemente más serias y reales.

Si te das cuenta de que estás en una pesadilla, ¡qué buena noticia! Eso significa que no es real, que no estás amenazado y que puedes relajarte. Pero, además, significa que estás comenzando a despertar y que, por tanto, pronto dejará de ser una pesadilla y podrá transformase en un sueño feliz en el que gozarás mientras acabas de despertar por completo.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @mdewitphotography

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