¿Cómo saber si viene del ego o del corazón?

Supongamos que alguien te invita a salir y sientes desconfianza y le dices que no. Luego, te surge la pregunta de si esa decisión surgió del ego o del corazón.

Esta situación ha sido recurrente en mi camino espiritual, y también muchas otras personas me han manifestado su inquietud con respecto a cómo saber si nuestras ideas y sentimiento provienen del ego o del corazón. ¿Cómo saber si es tu intuición la que te guía y no los miedos del ego?

Hace poco, alguien me volvió a hacer esta pregunta a través de mis redes sociales. A continuación comparto los consejos que le di a esta persona, pues resonaron conmigo y tal vez te sirvan a ti también.

Cuando surge la pregunta de si una idea viene de la cabeza o del corazón, lo más probable es que, como tal, esa misma pregunta surja de la cabeza. Es el ego el que duda, y el que tiene tiene miedo de no estar en lo correcto. Entonces, el ego plantea la pregunta con la intensión de controlar el resultado y de asegurarse de que el futuro va a estar bien y de que no va a comenter un error.

El primer consejo, entonces, es tomar conciencia de la energía de la cual surge la pregunta. Mira si hay ansiedad y miedo ante la posibilidad de cometer un error.

Una vez reconoces esa energía, permítete llevar la atención a tu cuerpo y relájate. No te lo tomes en serio. No conviertas el averiguar si es del ego o del corazón en una nueva tarea. Permítete no saber. No tengas miedo de cometer un error. Ya sea que te preocupes o no, va a haber ocasiones en las que elegirás con el ego creyendo que es del corazón o la intuición. Es parte de crecer.

Va a haber momentos en los que tu intuición está clara y no tendrás dudas. Va a haber momentos en los que no estás segura acerca de dónde provino la decisión. En algunos casos, puede que pasen días, semanas o años antes de saber si la decisión era guiada por tu intuición o por tu ego. Tal vez, varios años después, venga la claridad con la madurez de tu proceso espiritual, y reconozcas que algo que hiciste o dejaste de hacer estuvo guiado por tus miedos. Perdónate. Eso es parte del camino.

Entonces, que no te preocupes por cometer errores. No te afanes por saber si la que te habla es la voz de tu ego o de tu corazón. Más bien, relájate y confía en que, sea cual sea el resultado, te llevará a más crecimiento. Enfócate, en cambio, en cultivar la presencia y el silencio interior. Entre más silenciosa estés, más fácil será escuchar la voz del corazón, pues ella siempre está hablando, es solo el ruido de la mente el que nos impide reconocerla.

No te esfuerces tampoco por oírla. Para oírla debes estar relajada, y la tensión del esfuerzo impedirá la relajación. Acepta que es un proceso y que habrá momentos en los que estarás conectada con tu corazón y otros en los que no. Poco a poco tu capacidad de oír tu propio corazón se irá refinando. Relájate y confía.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

No es necesario aprender nada en el nivel de la mente

Esta es la primera lección del libro El Camino del Corazón.

No se trata de un camino intelectual. La transformación a la que invita no tiene que ver con adquirir nuevas ideas, teorías o conocimientos. Se trata de una transformación que está más allá del nivel de la mente, en el corazón.

En el corazón encontramos la puerta a la sabiduría de la vida, que va más allá de lo que nuestro intelecto es capaz de comprender.

No es esta una invitación, sin embargo, a abandonar la mente. Se trata, simplemente, de reconocer su papel dentro de nuestro despertar. Y cuando se trata de nuestro despertar, la mente es tan solo un instrumento para que nuestro corazón pueda indicarnos el camino de vuelta a casa.

En este video hablo sobre esta primera lección de El Camino del Corazón, enseñanzas de Yeshúa y María Magdalena:

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

¿El ego o el corazón?

¿Cómo saber cuando algo está motivado por el ego o el corazón? ¿Cómo saber, por ejemplo, si al querer estar con alguien estamos siguiendo a nuestro corazón o a nuestro ego?

La mejor forma es estar en profundo silencio interior. Allí se puede escuchar la voz del corazón y se acalla la voz del ego.

Al ego le importa el futuro. Necesita saber cómo serán las cosas. Tiene miedo. Quiere evitar el dolor. Necesita asegurarse de que podrá controlar las cosas.

Al corazón sólo le importa el presente. No necesita saber nada sobre el futuro, pues no tiene miedo a perder algo. Sabe que no puede perder nada, pues lo tiene todo dentro de sí. Está completo.

El ego busca siempre qué puede obtener, cómo puede usar a la situación o a las personas para completarse y mejorarse a sí mismo, pues siempre siente que le falta algo. El corazón sólo busca dar. Dar es su dicha y su gozo. No necesita nada, pues ya está completo dentro de sí.

Por tanto, el ego exige. Y cuando no recibe, se resiente, se siente traicionado por la vida y por los demás. El corazón, en cambio, nunca exige nada, pues no necesita nada.

El ego interpreta el presente con base en el pasado. Eso es lo que conoce: su historia. El corazón mira al presente directamente y le permite ser.

El amor del ego y la paz del ego es condicional: sólo están presentes si se cumplen ciertas condiciones, si la vida es de cierta manera, si los demás se comportan de cierta manera. El amor y la paz del corazón son incondicionales, eternas: emanan de Él, por tanto, no hay ningún suceso que pueda afectarlas. Él es la fuente de la plenitud y la dicha y la paz. Esa es su naturaleza.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo una reflexión para cada día.