Un secreto de Neale Donald Walsh sobre la Ley de la Atracción

Uno de mis autores favoritos es Neale Donald Walsh. El artículo de hoy fue tomado y traducido su blog:

Hoy vamos a hablar de las elecciones conscientes versus las elecciones incosncientes.

Algo que nadie me contó sobre este asunto de la “Ley de la Atracción” es que es debido a que el “sistema” nunca se apaga (es decir, es debido a que el poder que Dios nos ha dado siempre está encendido) que a veces pareciera que el Proceso de Creación Personal no estuviera funcionando. De hecho, la Creación Personal siempre está funcionando.

Algunas personas han tratado de usar el Proceso de Creación Personal y han creído que no es efectivo. La Creación Personal nunca es inefectiva, aunque no siempre produce los resultados que queremos. Es precisamente por lo que es tan efectiva que no los produce.

Verás, la Energía de Atracción no sólo responde a lo que deseamos, sino también a lo que tememos. No solo responde a lo que queremos atraer hacia nosotros, sino también a lo que queremos alejar de nosotros. No solo responde a lo que elegimos de manera consciente, sino también a lo que seleccionamos inconscientemente.

“Seleccionar” de entre aquello que mi amigo Deepak Chopra llama “el Campo de Posibilidades Infinitas” es un procedimiento delicado. Es un asunto que depende de en qué nos enfocamos, ya sea que lo queramos o no, sin importar si lo hacemos conscientemente o no.

Por ejemplo, si tu mente está enfocada en duplicar tus ingresos durante el próximo año, pero luego tienes un pensamiento (incluso uno inconsciente) la hora siguiente o el día siguiente que te dice que sería casi imposible para ti hacer eso (si te dices a ti misma: “¡Vamos, sé realista! Elige un objetivo que puedas lograr”.) entonces has seleccionado esa última idea, aunque originalmente no lo hayas querido hacer, pues el interruptor de tu poder siempre está encendido; la Creación personal siempre está funcionando.

No sólo funciona con tu pensamiento o idea más reciente, sino también con aquel al que le das más frecuencia, más enfoque y más energía emocional.

Esto explica por qué algunas personas que tratan de utilizar el proceso para obtener algo que quieren desesperadamente con frecuencia se encuentran con lo que ellas llaman fracaso. Entonces dicen: “¿Ves?, ¡Esto no funciona!”.

En realidad, el proceso está funcionando perfectamente.

“Querer” aleja las cosas de ti

Otro ejemplo de esto es que si te experimentas a ti misma queriendo algo desesperadamente, y te sigues repitiendo a ti misma “¡Quiero eso!”, le estás declarando al Universo que no lo tienes.

(A menos que simplemente estés usando la palabra “querer” de manera figurativa. La mayoría de la gente no lo hace así. Cuando la mayoría de las personas dicen que “quieren” algo, tienen muy claro que lo hacen porque experimentan que ahora no tienen eso.)

Mientras tengas ese pensamiento, no podrás tener eso, pues no puedes tener en una mano aquello que con tu otra mano estás confirmando que no tienes.

Por ejemplo, la frase “Yo quiero más dinero” podría no atraer dinero hacia ti, y podría más bien alejarlo de ti. Esto es así porque el Universo sólo tiene una respuesta en su vocabulario: “Sí”. El Universo escucha con mucho cuidado, y escucha sobre todo a cómo te estás sintiendo.

Conversaciones con Dios dice que “los sentimientos son el lenguaje del alma”. Si constantemente dices “Yo quiero más dinero” y el Universo “siente tu sentimiento” acerca de eso, y si ese sentimiento es de carencia, eso es a lo que el Universo va a responder.

El “Motor de la Creación es en realidad” un imán

Estamos hablando de poder aquí. El poder de un imán. Recuerda que un sentimiento es energía, y cuando se trata de energía, lo Semejante atrae a lo Semejante. Entonces, el Universo dirá “¡Sí!” (y tú seguirás queriendo más dinero).

Si tú dices “Yo quiero más amor en mi vida”, el Universo dirá “¡Sí!” (y seguirás queriendo más amor en tu vida).

Al usar la Energía de la Atracción, la palabra “Yo” es la llave que enciende la creación. Lo que va después de la palabra “Yo” hace girar la llave y enciende el motor de la manifestación.

En consecuencia, cuando “pareciera” que la Creación Personal no estuviera funcionando es sólo porque la Energía de la Atracción te ha traído aquello que seleccionaste sin darte cuenta en vez de aquello que creíste que habías elegido.

Si el poder no siempre estuviera activo, si el proceso no siempre funcionara, podrías tener un único pensamiento muy positivo acerca de algo y el resultado se manifestaría en tu realidad sin falta. Pero el proceso funciona todo el tiempo, no sólo una parte del tiempo, y se alimenta de lo que sientes con mayor profundidad y mayor consistencia. Así, un sólo pensamiento positivo en medio de un torbellino de ideas no tan positivas y de proyecciones probablemente no producirá el resultado deseado.

El truco es permanecer positivo en un mar de negatividad. El truco es saber que el proceso está funcionando incluso cuando pareciera que no. Te quiero dar una herramienta para hacer esto. Es una técnica increíble. Funciona siempre. Y es sobre lo que hablaré la próxima semana [la próxima semana traduciré el nuevo artículo de Neale en el que ofrece la técnica].

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Neale Donald Walsh es el autor de la serie de libros de Conversaciones con Dios, que han sido éxitos en ventas. Estos libros, que no se inscriben en ninguna doctrina religiosa, están inspirados por Dios, y en ellos se presentan consejos sencillos y claros para tener una vida más equilibrada y para reconectarnos con la Divinidad, de la que hacemos parte. Estas enseñanzas constituyen un camino moderno hacia una vida espiritual y llena de significado.

Poder creador y culpabilidad

Hace poco un amigo compartió un artículo en el que se critica a la Ley de la Atracción. Hay allí varias críticas que me parecen genuinas y que vale la pena considerar. Pero, por ahora, me ocuparé solo de un par.

La ley de la atracción establece que creamos nuestra realidad. Que somos maestros creadores. Que nuestra realidad es un reflejo de nuestro ser. A veces se critica a la Ley de la Atracción por decir que solo con pensar algo, eso va a suceder, lo cual obviamente no sucede. Es importante aclarar que el pensamiento es, en realidad, secundario. El universo responde a lo que estamos siendo. A nuestro estado interior. Los libros que promueven la Ley de la Atracción se enfocan en los pensamientos solo en la medida en que estos tienen la capacidad de influenciar nuestro estado interno. Si repito que soy exitoso frente al espejo todas las mañana, pero no me siento así en lo profundo de mis células, esas palabras no tendrán ninguna consecuencia. Se trata más de elevar la vibración de la experiencia interna que de repetir pensamientos. Y hay muchas maneras de transformar ese estado interior. Hacia allá apuntan muchas prácticas espirituales. Repetir pensamientos puede ser un muy pequeño componente de esa transformación, pero no es suficiente ni necesario.

Otra crítica que se le hace a la Ley de la Atracción es que culpa a las personas por las cosas malas que les suceden. “Si no tienes para comer, es porque no piensas en suficiente comida”. O “Si te robaron es porque estabas teniendo pensamientos negativos”. Aquí debo aclarar algo. La Ley de la Atracción sí establece que todos, absolutamente todos, creamos nuestra realidad. Desde el venado que es atacado por un tigre hasta mi abuela que acaba de morir en inmensos dolores hasta los niños que nacen en condiciones de extrema pobreza y son abusados por sus padres. Pero eso no quiere decir que mi abuela sea culpable o que el venado sea culpable o que el niño sea culpable de lo que le sucede.

En nuestro proceso evolutivo, la gran mayoría de nuestras creaciones son inconscientes. Solo en los últimos niveles de evolución se adquiere el grado de maestría necesario para crear conscientemente. Hacia allá apunta la Ley de la Atracción, pero no culpabiliza a quienes vamos apenas empezando el proceso de aprendizaje. Así como uno no culpa a un niño de dos años porque se quema al tocar el fuego o cuando se cae mientras aprende a caminar. Sí, fueron sus acciones las que le causaron dolor. Pero en su nivel de consciencia actual nadie lo tildaría de malo por caerse o quemarse. Simplemente lo ayudaría a curarse las heridas, enjuagaría sus lágrimas y, en la medida en que él sea capaz de entenderlo, le explicaría amorosamente que debe mantenerse alejado del fuego.

Otro ejemplo. Si me enfermo de algo grave, es posible que en mi estado actual de consciencia no pueda curar mi propio cuerpo con solo desearlo. Si estuviera en el estado de consciencia de Jesús, podría. Pero no por eso me voy a latigar o a culpar cuando mi cuerpo se enferme. Sé que el estado de consciencia de Jesús es posible para mí y para todos. Eso fue parte de lo que él vino a mostrarnos: el estado de consciencia que es posible para nosotros. Pero no por eso me voy a juzgar y a autolatigar. Voy en mi proceso y no tengo por qué juzgarme por no ir más adelante.

Así, la Ley de la Atracción nos invita a que nos demos cuenta de nuestro poder creador y lo despertemos en la medida en que podamos. Y eso implica, claro, asumir responsabilidad. Una vez veo de qué manera creo lo que me ocurre, en ese momento me vuelvo responsable. Pero nunca culpa a nadie o lo juzga por sus creaciones. Quienes juzgamos somos los humanos. Y no es necesario que lo hagamos.

De hecho, parte de las enseñanzas de la Ley de la Atracción tienen que ver, precisamente, con dejar de juzgar y con dejar de culparnos. Pues los juicios nos mantienen separados de los demás y la culpa nos mantiene separados de nosotros mismos. Y entre más cerca estemos de la unidad (y por, tanto, entre menos culpa y juicios tengamos) más podremos acercarnos a nuestro poder creador. Ya que solo en unidad entramos en contacto con la Fuente, de donde viene todo poder creador.

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