La clave de la abundancia

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Dante Dananjoyo.

Uno de mis maestros espirituales favoritos es Eckhart Tolle. Y algunas de sus ideas sobre la abundancia han estado rondando mi cabeza en los últimos días. Les comparto este extracto tomado de su libro Una Nueva Tierra:

Reconocer lo bueno que ya tenemos es la base de la abundancia. El hecho es que cada vez que creemos que el mundo nos niega algo, le estamos negando algo al mundo. Y eso es así porque en el fondo de nuestro ser pensamos que somos pequeños y no tenemos nada para dar. Ensaye lo siguiente durante un par de semanas para ver cómo cambia su realidad: dé a los demás todo lo que sienta que le están negando. ¿Le falta algo? Actúe como si lo tuviera, y le llegará. Así, al poco tiempo de comenzar a dar, comenzará a recibir. No es posible recibir lo que no se da. El flujo crea reflujo. Ya posee aquello que cree que el mundo le niega, pero a menos que permita que ese algo fluya, jamás se enterará de que ya lo tiene. Y eso incluye la abundancia. Jesús nos enseñó la ley del flujo y el reflujo con una imagen poderosa. “Den y se les dará. Recibirán una medida bien apretada y colmada” (Lucas 6, 38).

La fuente de la abundancia no reside afuera de nosotros, es parte de lo que somos. Sin embargo, es preciso comenzar por reconocer y aceptar la abundancia externa. Reconozca la plenitud de la vida que lo rodea: el calor del sol sobre su piel, la magnificencia de las flores en una floristería, el jugo delicioso de una fruta o la sensación de empaparse hasta los huesos bajo la lluvia. Encontramos la plenitud de la vida a cada paso. Reconocer la abundancia que nos rodea despierta la abubdancia que yace latente dentro de nosotros y entonces es sólo cuestión de dejarla fluir. Cuando le sonreímos a un extraño, proyectamos brevemente la energía hacia afuera. Nos convertimos en dadores. Pregúntese con frecuencia, “¿qué puedo dar en esta situación; cómo puedo servirle a esta persona, cómo puedo ser útil en esta situación?”. No necesitamos ser dueños de nada para sentir la abundancia, pero si sentimos la abundancia interior constantemente, es casi seguro que nos llegarán las cosas. La abundancia les llega solamente a quienes ya la tienen. Suena casi injusto, pero no lo es. Es una ley universal. Tanto la abundancia como la escasez son estados interiores que se manifiestan en nuestra realidad. Jesús lo dijo así: “Porque al que tenga se le dará más, y al que no tenga, aun lo poco que tiene se le quitará” (Marcos 4, 25).

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Eckhart Tolle nació en Alemania, donde vivió hasta los 13 años. Se graduó de la Universidad de Londres y fue investigador de la Universidad de Cambridge. A los 29 años una profunda transformación espiritual cambió el rumbo de su vida. En los años siguientes se dedicó con devoción a entender, integrar y profundizar esa transformación que marcó el inicio de un intenso viaje interior. Comenzó a trabajar como consejero y maestro espiritual con personas independientes o grupos pequeños en Europa y Norteamérica. Luego de publicar El Poder del Ahora, adquirió reconocimiento a nivel mundial. Hoy trabaja dando talleres a grandes grupos y ofrece sus enseñanzas a través de su página de internet.

Gracias por los regalos que nos has dado

Has dado muchos más regalos de los que crees esta Navidad. Y a muchas más personas de las que imaginas.

No necesitas saber a quién llegarán tus regalos. Llegarán más lejos de lo que el intelecto calcula.

Cada sonrisa genuina, cada momento de silencio, cada chispa que despierta en tu corazón son un regalo que me haces a mí y a todos tus hermanos.

Cada uno de tus momentos de felicidad, cada vez que eliges el amor, cada vez que amorosamente pasas por alto la voz de tu ego y entregas lo mejor de ti, cada vez que hablas con tu corazón; todos esos son parte de tus regalos. Eres increíblemente abundante en lo que tienes para dar, sin importar las historias que te cuente tu cabeza.

Tal vez no lo creas, pero puede que dentro de miles de millones de años, en una galaxia lejana, una de tus semillas de amor florezca en un ser iluminado, en un acto de compasión inesperado, en una brisa de calma en un corazón que lo necesita. Y eso está pasando justo ahora, pues el tiempo y el espacio son solo ilusiones.

Gracias por los regalos que nos has dado. Todos los necesitamos. Todos los disfrutamos. Todos somos bendecidos por ellos. Incluido tú.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Diego Stevenson.

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Dar es lo mismo que recibir

Normalmente pensamos en que es bueno dar para luego recibir. Y esta es una buena idea. De hecho, creo que la mejor forma de obtener algo es dándolo. Sin embargo, es una idea limitada.

Más poderosa aún me parece la idea de que dar es lo mismo que recibir. Es decir, la idea de que en el preciso instante en que doy ya estoy recibiendo, y recibo exactamente aquello que doy, pero multiplicado.

Esta es una de las ideas más poderosas y hermosas de Un Curso de Milagros (UCDM).

¿Por qué es lo mismo dar que recibir? Porque somos uno y, en consecuencia, siempre que doy es a mí mismo a quien me lo doy (otra de las lecciones de UCDM).

Cuando le doy a alguien un pan, ¿estoy recibiendo algo? Sí, estoy recibiendo un pan, pues yo soy esa persona que lo recibió. Yo y ella somos Uno. Todos somos Uno. No hay más.

Sé que no es así como la mayoría percibimos las cosas actualmente. Nos percibimos separados. Esto nos lleva a creer que dar algo implica perderlo, al menos momentáneamente. Pero la idea de que estamos separados es una ilusión. Es la gran ilusión que estamos sanando, es el sueño del cual estamos despertando. Y despertaremos a la verdad de que somos Uno.

Sé que, al comienzo, esta idea puede sonar un poco abstracta. Pero te invito a que la dejes entrar en tu corazón. Y te invito que le des al mundo (y, por tanto, a ti mismo) aquello que más anhelas.

Te invito a que nos demos amor, perdón, paz, abundancia.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de Tanto Yensen.

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Claves sencillas para crear lo que queremos: comentarios sobre la ley de la atracción

Cuando era pequeño me encantaban los videojuegos. Eran mi pasión y mi obsesión. Nada en esa época me producía más placer. Sin embargo, mis padres creían que los videojuegos no eran buenos para mí y, aunque no me los prohibieron, nunca me compraron uno. Pero eso no mermó mi fascinación. Jugaba cada vez que podía en la casa de mis amigos y gastaba el poco dinero que tenía comprando revistas en las que podía ver imágenes de los juegos que tanto deseaba. Leía una y otra vez las reseñas de los últimos títulos que habían salido al mercado. Hacía listas de los juegos que quería y las miraba y reescribía una y otra vez. Esa era mi forma de disfrutar lo que no tenía, de acercarme lo más posible a aquello que deseaba. Así me sumergía en mi pasión y saboreaba esos juegos, aunque no los tenía. Por supuesto, deseaba comprar la consola de videojuegos más avanzada de ese entonces, pero se veía como algo tan lejano que realmente nunca tuve un plan para conseguirla.

Por esa misma época mi abuelo tenía un almacén de semillas e insumos agrícolas y, como yo ya tenía suficiente edad, una tía que trabajaba allí me invitó a colaborar unas vacaciones. Lo hice con gusto. El almacén era un lugar lleno de vida y la pasaba bien allí. Me gustaba interactuar con los clientes y explicarles cómo sembrar las semillas y cómo usar los abonos y cómo usar los productos que vendíamos para liberar sus plantas de las plagas que las acechaban. Pronto me volví un gran vendedor. Disfrutaba tanto lo que estaba haciendo que no me cansaba, y cada vez que entraba un nuevo cliente en la tienda era para mí motivo de regocijo.

Al final de las vacaciones, mi tía me llamó y me dijo que quería hablar conmigo. Para mi sorpresa, me entregó una gran cantidad de dinero como pago por mi trabajo. Como no lo esperaba y como me pareció excesivo el pago, traté de rechazarlo, pero ella insistió. Me amaba —y aún me ama— y esa era su forma de decírmelo y de darme las gracias. Anonadado, esa misma tarde abrí mi primera cuenta bancaria y al día siguiente fui al sector de la ciudad donde vendían videojuegos. Todos aquellos que había deseado comenzaron a aparecen por donde caminaba, y los compré todos. Recuerdo que había un juego que había deseado con especial intensidad, pero ya no estaba a la venta, pues era antiguo y lo habían descontinuado hace años; por esos días me llamó el único amigo que conocía que tenía ese juego y me preguntó si quería comprárselo, ya que necesitaba el dinero. Fue una época de gran felicidad para mí. Disfruté esos juegos como el niño pequeño que era.

Cuento esta historia porque creo que es la vez en mi vida en la que mejor he aplicado la ley de la atracción, y ahora, luego de muchos años, esos recuerdos se han convertido en enseñanzas que quiero compartir. Si estás leyendo este artículo es probable que hayas oído hablar de la ley de la atracción. Hay muchos libros y videos al respecto. La idea es que si quieres crear algo, enfoques tus pensamientos, tus emociones y tu vibración en eso y lo visualices,  y de esa manera lo atraerás. Es una idea simple y poderosa, pero puede no ser tan fácil de aplicar. Mucha gente —incluido yo— ha tratado de ponerla en práctica y luego la ha descartado porque no funciona. “He hecho afirmaciones diciéndome que soy próspero y que tengo lo que quiero, pero no ha funcionado para mí. Aquí estoy, todavía sin crear lo que deseo”. A continuación, presento algunas enseñanzas sobre la ley de la atracción que he extraído de mi experiencia infantil:

La emoción es más importante que el pensamiento

Sin duda, lo que puso en marcha al universo fue mi pasión, que era desaforada. Fue el placer que sentía, la felicidad que sentía al mirar las fotos en las revistas y al imaginarme jugando. Fue la intensidad de ese placer lo que me ayudó a volver realidad mis deseos infantiles. Muchas veces la ley de la atracción se enfoca en el pensamiento, en repetir afirmaciones. Y esto puede ayudar, pero tan sólo en la medida en que esos pensamientos realmente nos lleven a sentir, a experimentar el placer de tener ya aquello que deseamos. El universo responde a nuestra vibración, no a las palabras que repetimos en nuestra mente. Lo importante es cuál es nuestra experiencia. El pensamiento no significa nada si no eleva nuestra vibración. Por esto es por lo que la visualización es tan importante. Pero, además, para que la visualización sea pura, debemos disfrutarla realmente, no usarla ccomo un simple medio, y esto se relaciona con la siguiente enseñanza:

 La inocencia es importante

Lo que más me ayudó a crear lo que quería fue que di lo mejor de mí sin esperar nada a cambio, sin una intención oculta o una exigencia secreta para con el universo. En mi inocencia infantil, nunca creí que me fueran a pagar por trabajar esas vacaciones. Simplemente lo disfruté. Es más, algunos años después volví a trabajar al almacén de mi abuelo, esta vez con la intención de hacer dinero, pues ya sabía que me pagaban bien. Esa vez no lo disfruté. Simplemente dejaba pasar las horas esperando que terminara cada día, esperando que llegara el día de la paga. Ya no disfruté atender a los clientes; los veía sólo como un obstáculo, algo que debía atravesar para obtener lo que quería. La sorpresa esa vez fue que no me pagaron: mi tía me dijo que estaban teniendo dificultades económicas y que lamentaba no poder darme dinero por mi ayuda.

Por otra parte, ahora me doy cuenta ahora de que, al hacer listas y dibujos y al imaginarme disfrutando de los juegos, hice lo que ahora llamo visualizar, pero  en ese entonces no lo sabía, y por tanto mi intención no era lograr algo con eso, sino simplemente disfrutarlo, y esa es una clave importante. Mi energía estaba enfocada en disfrutar mi pasión tanto como me lo permitían mis medios: ver revistas y hacer listas y dibujos era para mí, ante todo, una forma de realmente gozar aquello que deseaba. No era un trabajo que hacía para obtener algo, era algo que hacía porque me encantaba hacerlo. Se puede ver la similitud entre esto y lo que pasó en mi trabajo en el almacén: cuando la energía está enfocada en gozar, crea; cuando está enfocada en obtener, se estanca.

No hay por qué entender el camino

Otra cosa que me maravilla sobre cómo creé lo que quería es que nunca vi venir el resultado. Simplemente tuve un deseo, pero nunca me imaginé por qué canal o por cuál camino iba a llegar. Ahora veo que eso le dejó todas las puertas abiertas al universo. Muchas veces, al tratar de aplicar la ley de la atracción, terminamos dándole órdenes al universo sobre cómo queremos que sucedan las cosas. Es como si hubiera muchas puertas, pero decidiéramos que sólo por una de ellas debe llegar lo que queremos; entonces nos sentamos frente a esa puerta a esperar, y no vemos lo que está llegando por las otras, es más, ni siquiera nos damos cuenta de que existen.

Si hubiera estado haciendo planes para obtener lo que quería, es posible que esas vacaciones no hubiera ido al almacén de mi abuelo. ¿Trabajar gratis cuando necesito obtener el dinero para comprar lo que quiero? No, gracias. Seguramente esa habría sido mi respuesta. Pues al comienzo del camino, no veía cómo de ese trabajo podría surgir lo que deseaba. Pero como no estaba pendiente de obtenerlo, flui con el camino que la vida me puso en frente, y ese resultó llevarme, sin que yo lo esperara, hacia aquello que deseaba.

Ahora veo que eso se relaciona con una de las claves de la ley de la atracción: no debemos restringir nuestros deseos por las puertas que vemos en frente, por los caminos que somos capaces de imaginar que nos llevarán a lo que queremos. Lo que importa es la intensidad del deseo. Si este es puro e intenso, el camino seguramente aparecerá sin que nos demos cuenta.

Por: David González

 

Dos claves para la abundancia

La abundancia no es algo que adquirimos, es algo con lo que nos sintonizamos

Wayne Dyer

Antes de las claves, unas palabras sobre qué es la abundancia. Lo más importante es tener en cuenta que la abundancia es una experiencia interna, y es independiente de cuántas cosas tengamos. Cuando estamos conectados con nuestro corazón y tenemos consciencia de que no nos hace falta nada, somos abundantes. Y esto puede suceder mientras estamos en una oficina lujosa en un rascacielos, o mientras compartimos una comida humilde con nuestros seres queridos. Las condiciones externas no pueden, por sí solas, hacer que alguien sea abundante. Un niño pequeño podría sentirse aburrido en una gran biblioteca, y un gran académico podría sentirse frustrado en una arenera rodeado de baldes y palas de juguete. Pero un niño en una arenera podría experimentar el éxtasis de estar rodeado por cosas maravillosas en ese momento, y eso es abundancia. Así mismo, un amante de los libros puede sentirse extasiado mientras camina entre los anaqueles de una gran librería.

La abundancia se trata, entonces, de cómo nos sentimos, no de cuánto tenemos. Esta es una noticia maravillosa, porque implica que no tenemos que esperar a que pase algo en el futuro para conectarnos con la abundancia: podemos elegirla ahora. Así, el orden se invierte. Usualmente creemos que primero debemos tener cosas, para poder hacer cosas, y eso nos permitirá ser felices. Pero es al revés: si somos felices, haremos cosas desde ese lugar de felicidad, y lo que hacemos con esa energía muchas veces nos traerá cosas maravillosas. Pero el resultado no es ya importante, pues la felicidad está desde el comienzo. Las cosas que podemos obtener serían, en ese caso, solo un regalo extra.

Claro, sintonizarnos  con la abundancia de esa manera puede ser difícil al comienzo, pues nos hemos convencido de que esta solo es posible después de adquirir cosas. Pero se puede, es solo cuestión de práctica. Puedes elegir ser amoroso antes de tener una relación. Puedes elegir ser feliz antes de tener un juguete. Ahora sí pasemos a las dos claves que te ayudarán a conectarte con la abundancia.

La gratitud

Estar agradecidos es regocijarnos por lo que la vida nos ha dado. Surge cuando reconocemos lo que tenemos y lo disfrutamos. La gratitud es una energía muy  poderosa, pues cuando estamos en ella, nos enfocamos en lo que queremos, en lo que apreciamos, en lo que es valioso para nosotros, y aquello en lo que nos enfocamos crece. Estar agradecidos es entonces reconocer que ya tenemos, y ese estado nos lleva inmediatamente a ser abundantes. Ahora bien, para estar agradecidos, es necesario primero estar presentes, tener los ojos abiertos a las maravillas que nos rodean, ver con ojos nuevos a la gente a nuestro alrededor. Si no estamos presentes, no podremos ver lo que la vida nos ha regalado, aunque lo tengamos en frente de nosotros.

Uno de los amigos más abundantes que conozco, al menos en el aspecto económico, me contó que su buena relación con el dinero comenzó cuando se dio cuenta de que tenía más que suficiente. Todo empezó con un cambio de consciencia. Esto naturalmente lo llevó a estar agradecido y a desarrollar la segunda actitud que es clave para la abundancia:

La generosidad

Esta segunda herramienta tiene algo en común con la primera: nos ayuda a reconocer que ya tenemos. Esto es así porque cuando damos tomamos consciencia de que tenemos más que suficiente, y de que es por eso que podemos dar. Es por esta razón que muchos maestros nos recomiendan que les demos a los demás aquello que creemos que nos hace falta. ¿Sientes que no tienes amor? Sal a dar amor, llena el mundo de actos amorosos, y te darás cuenta de que en ti ya tienes el amor. ¿Te hace falta dinero? Comparte lo que tienes y agradece por ello.

Como se puede ver, esto no se limita a las cosas materiales. Todo lo que damos crece en nosotros. Así, por ejemplo, no hay mejor manera de aprender algo que enseñándolo. Al enseñar un conocimiento, al brindarlo a los  demás, nos damos cuenta de que ya lo tenemos en nosotros y lo reafirmamos. Lo digo por experiencia, pues he sido profesor universitario por varios años: Una de las mejores cosas de ser enseñar es que uno aprende mucho. Sobre esto Un Curso de Milagros dice algo muy interesante, y es que siempre estamos enseñado, pues cada acto es un resultado de todo lo que creemos y da fe de ello. Si crees que tienes más que suficiente, serás generoso, y enseñarás que la vida es abundante, lo que a su vez te llevará a conectarte más profundamente con tu abundancia. Si crees que tienes que proteger lo poco que posees, enseñarás que vives en un mundo de escasez y de peligros, y reforzarás esas creencias en ti.

Otra cosa maravillosa que dice  Un Curso de Milagros  es que dar es igual que recibir. Muchos piensan que, si dan, en el futuro recibirán. Esta idea puede ser útil y motivarnos a ser más generosos, pero no es del todo cierta. Si miramos más profundo, veremos que dar y recibir son lo mismo. Esto es así por dos cosas. La primera es que al dar siempre estamos decidiendo quiénes somos, y esto nos lleva de manera inmediata a tener una experiencia interna valiosa por sí misma: la abundancia, la paz, la satisfacción. Así, no hay lapso entre dar y recibir. La segunda razón tiene que ver con el hecho de que no estamos separados. Si reconocemos nuestra interconexión, si dejamos de ver al otro como separado de nosotros, entonces seremos conscientes de que siempre es a nosotros mismos a quien nos damos.

La invitación es, entonces, a tomar consciencia de lo mucho que tenemos, de todas las maravillas y los regalos que la vida ha puesto frente a nosotros. La invitación es a abrir los ojos y apreciar. Así surgirá naturalmente el agradecimiento, y estar agradecidos es igual que ser abundantes. Entonces no tendremos más remedio que compartir y ser generosos, pues sabremos que tenemos más que suficiente, y no hay mejor forma para disfrutar algo que compartirlo. Es como cuando nos gusta una canción o una película: queremos que los demás también la disfruten, y nuestro gozo se multiplica a medida que los demás también gozan.

Por: David González

La Ley de la Atracción y el impulso creador – Tres simples pasos para aumentar tu vibración

Por: Bentinho Massaro

A continuación, se explica cómo funciona el impulso creador (momentum), y cómo puedes utilizar la Ley de la Atracción para cambiar tu impulso creador (y tu vida).

Cómo funciona el impulso creador:

Tienes un pensamiento >> el pensamiento vibra en cierta frecuencia >> tu consciencia ahora está enfocada en ese rango de frecuencia, y el estado de tu ser, tu mente y tu cuerpo comienzan a irradiar esa frecuencia >> por tanto, recibes más pensamientos y experiencias con una vibración similar a la frecuencia en la cual te acabas de sintonizar.

Suele suceder que esto se convierte en un círculo vicioso, o en una ilusión o patrón que se refuerza a sí mismo. En otras palabras, nos sentimos estancados.

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Cuando una radio se sintoniza para recibir y traducir la frecuencia 101 FM, solo reproducirá canciones que son transmitidas en esa longitud de onda; no puede recibir las canciones transmitidas en 98.7 FM. Simplemente no puede. Eso iría en contra de las leyes físicas.

Es por esto que a veces nos cuesta tanto creer que es posible que haya un cambio significativo. También es por esto que, aparentemente, para lograr cambios significativos en tu vida se requiere mucha dedicación, o un salto de fe. Esto es así precisamente porque has construido un impulso creador en cierto rango de frecuencia y ahora lo único que puedes ver son las formas que pertenecen a ese dominio.

Cuando durante un periodo de tiempo más largo lo único que percibimos son los pensamientos, las ideas y las experiencias que están dentro de ese rango, generalmente comenzamos a olvidar que hay una cantidad infinita de rangos de frecuencia disponibles para nosotros, todos los cuales podrían llevarnos a experimentar cambios magníficos en nuestras vidas, e incluso podrían dar lugar a milagros.

Las canciones que recibimos en el rango de frecuencia que hemos elegido usualmente llevan a que nuestra atención se sintonice en ese mismo rango vibratorio. Es como una canción pegada a tu cabeza, reforzándose a sí misma una y otra vez. En este punto, usualmente hemos comenzado a creer que lo que hemos atraído hacia nosotros es “real”; o peor aún, que es la única realidad posible. Entonces nos volvemos escépticos con respecto a cualquier cosa que esté por fuera de aquello que ya tenemos, y esperamos más de lo mismo.

Debemos recordar que experimentamos lo que experimentamos porque estamos sintonizados en un rango de frecuencia específico. Este es el rango de frecuencia que está alimentando nuestros pensamientos, ideas y experiencias.

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Tres pasos simples para aumentar tu vibración:

  • Para atraer un nuevo tipo de pensamientos, ideas y experiencias, primero que todo debemos recordar que podemos elegir.
  • El siguiente paso es cambiar nuestro enfoque escogiendo diferentes tipos de pensamientos (aquellos que se sienten mejor o son más emocionantes).
  • Entonces debemos mantener y repetir ese nuevo enfoque de nuestra mente hasta que nuestra frecuencia en general (cómo nos sentimos) cambie a un nivel más elevado y más deseable.

Sabemos que hemos usado con éxito la Ley de la Atracción para construir un impulso creador en una dirección positiva cuando comenzamos a sentirnos mejor e ideas más inspiradoras llegan a nosotros con mayor frecuencia. Esto confirma que hemos usado con éxito la Ley de la Atracción para cambiar nuestro estado vibratorio a un rango de frecuencia más elevado.

Cuando hacemos esto muchas veces, estaremos sintonizados en un rango de frecuencia más elevado de manera más permanente (nuestra línea de base asciende en la escalera vibracional), y, en consecuencia, recibiremos sin esfuerzo una gran cantidad de mejores sentimientos, ideas y experiencias en nuestras vidas de manera más regular.

Desde allí podemos nuevamente ir a un nivel superior. Y luego hacerlo otra vez. Y otra vez. Hasta que nuestra vida gradualmente se haya convertido en una aventura explosiva llena de sueños que se hacen realidad, y en la que nuevos sueños nacen rápidamente. Cuando aquello que creías que era casi imposible ahora forma parte de tu pasado y tus nuevos sueños se han vuelto todavía más emocionantes, empoderantes, desafiantes y ambiciosos, sabes que estás en el camino cada vez más rápido del crecimiento espiritual.

Este proceso es la manera más simple de describir la única manera en la que podemos cambiarnos a nosotros de verdad —y a nuestras circunstancias—. Cambia tu enfoque hasta que cambie tu frecuencia.

Te envío mucho amor y espero que dances libremente en el éter de infinitas posibilidades.

P. D.: Gracias a Abraham Hicks por haber acuñado el término “Ley de la Atracción”.

Traducido por: Caminos de Conciencia

Tomado de http://www.bentinhomassaro.com/read/law-of-attraction-building-momentum-3-simple-steps-to-increasing-your-vibration

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Bentinho Massaro es un maestro espiritual contemporáneo. Comenzó su búsqueda de la iluminación desde los 16 años. Con este propósito, viajó a la India y practicó todo tipo de meditaciones. Sus originales enseñanzas se están transformando todo el tiempo, y están enfocadas en llevar a integrar la espiritualidad a la vida diaria. Puedes conocer más sobre él en su página web.