Eso me dolió

Decirnos esto a nosotros mismos requiere madurez. Decírselo a otras personas requiere de gran vulnerabilidad y, por tanto, de gran valentía. En muchas ocasiones es el primer paso para sanar algo en nuestro interior.

Si alguien me dice que soy una araña, así sea mi mejor amigo, mi pareja o alguien a quien respeto mucho, pensaré que está bromeando o que se ha vuelto loco. Pero no me dolerá como crítica. No me hará sentir inseguro. No tengo dudas de que no soy una araña.

Si alguien me dice algo y me siento atacado o inseguro, si me duele, es porque está tocando una parte de mi ego. Es, entonces, un regalo. Me muestra un aspecto de mí que puedo sanar.

No importa si la crítica es verdad. Si me duele, hay algo que puedo sanar. Tal vez es una inseguridad. Una parte de mí que teme no ser lo suficientemente bueno. Una necesidad de aprobación. Una falta de amor propio.

Si te duele, no te quedes solo con el dolor. Abre el regalo. Pero para esto, claro está, lo primero es ser capaces de decir “eso me dolió”.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de mesmerizing.nature.

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Gracias por los regalos que nos has dado

Has dado muchos más regalos de los que crees esta Navidad. Y a muchas más personas de las que imaginas.

No necesitas saber a quién llegarán tus regalos. Llegarán más lejos de lo que el intelecto calcula.

Cada sonrisa genuina, cada momento de silencio, cada chispa que despierta en tu corazón son un regalo que me haces a mí y a todos tus hermanos.

Cada uno de tus momentos de felicidad, cada vez que eliges el amor, cada vez que amorosamente pasas por alto la voz de tu ego y entregas lo mejor de ti, cada vez que hablas con tu corazón; todos esos son parte de tus regalos. Eres increíblemente abundante en lo que tienes para dar, sin importar las historias que te cuente tu cabeza.

Tal vez no lo creas, pero puede que dentro de miles de millones de años, en una galaxia lejana, una de tus semillas de amor florezca en un ser iluminado, en un acto de compasión inesperado, en una brisa de calma en un corazón que lo necesita. Y eso está pasando justo ahora, pues el tiempo y el espacio son solo ilusiones.

Gracias por los regalos que nos has dado. Todos los necesitamos. Todos los disfrutamos. Todos somos bendecidos por ellos. Incluido tú.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Diego Stevenson.

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Dar es lo mismo que recibir

Normalmente pensamos en que es bueno dar para luego recibir. Y esta es una buena idea. De hecho, creo que la mejor forma de obtener algo es dándolo. Sin embargo, es una idea limitada.

Más poderosa aún me parece la idea de que dar es lo mismo que recibir. Es decir, la idea de que en el preciso instante en que doy ya estoy recibiendo, y recibo exactamente aquello que doy, pero multiplicado.

Esta es una de las ideas más poderosas y hermosas de Un Curso de Milagros (UCDM).

¿Por qué es lo mismo dar que recibir? Porque somos uno y, en consecuencia, siempre que doy es a mí mismo a quien me lo doy (otra de las lecciones de UCDM).

Cuando le doy a alguien un pan, ¿estoy recibiendo algo? Sí, estoy recibiendo un pan, pues yo soy esa persona que lo recibió. Yo y ella somos Uno. Todos somos Uno. No hay más.

Sé que no es así como la mayoría percibimos las cosas actualmente. Nos percibimos separados. Esto nos lleva a creer que dar algo implica perderlo, al menos momentáneamente. Pero la idea de que estamos separados es una ilusión. Es la gran ilusión que estamos sanando, es el sueño del cual estamos despertando. Y despertaremos a la verdad de que somos Uno.

Sé que, al comienzo, esta idea puede sonar un poco abstracta. Pero te invito a que la dejes entrar en tu corazón. Y te invito que le des al mundo (y, por tanto, a ti mismo) aquello que más anhelas.

Te invito a que nos demos amor, perdón, paz, abundancia.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de Tanto Yensen.

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Cultivando nuestro jardín interior

Todos estamos unidos, no estamos solos: estamos interconectados con todo lo que habita el planeta, con todos los reinos de la naturaleza. No hay separación, Somos Uno. De ahí mi responsabilidad y mi contribución en la sanación del sufrimiento del mundo.

Tus pensamientos generan sensaciones y emociones. Cada pensamiento tiene un efecto en todo tu ser y en el planeta entero. No estoy hablando de pensamientos positivos o pensamientos negativos, simplemente de los más de setenta mil pensamientos que a diario pasan por nuestra mente. ¿De cuántos de tus pensamientos eres consciente en el día? Quizás de veinte, treinta… cien, o muchísimos menos.

La buena noticia es que solo con tener la intención de observar tus pensamientos y hacerlo estás dando un paso hacia tu ser consciente. Cuando te haces consciente de ti mismo, de lo que ocurre en ti, del momento presente, del aquí y el ahora, la vida empieza a desplegarse de manera maravillosa. Entonces comienzas a experimentar un nuevo modo de vivir que te paseará por sendas de paz, armonía y tranquilidad que estaban esperando a ser despertadas para acompañarte en tu día a día.

Experimentar paz, armonía y felicidad no es un asunto exclusivo de monjes, meditadores, sacerdotes y gurús, es un derecho divino que pertenece a todos los seres humanos por naturaleza.

Mereces ser feliz, mereces todo lo bueno, hermoso y santo de la vida. Lo creas o no, así es; empieza por creerlo, créelo. Tenemos condiciones suficientes para ser felices; tu presencia es felicidad para el mundo. No necesitas hacer grandes esfuerzos para lograrlo, solo precisas de tu intención, voluntad y coraje para experimentarlo. Empieza ahora mismo, no cuando hayas terminado de leer esta publicación, no cuando te vayas a la cama o mañana al despertarte, no en el mínimo espacio que te deja tu trabajo y múltiples responsabilidades diarias, no cuando estés en silencio; no te postergues más. Todo momento es propicio para empezar a experimentar tu ser interno, tu ser de paz, amor y bendición constante. En cualquier instante puedes entrar en comunión contigo, tu maestro interno está esperando siempre por ti.

Empieza ahora, inhala, exhala, observa como el aire entra en tu cuerpo y lo ensancha, observa como sale y te vacía. Haz una serie de cinco repeticiones para empezar y día tras día ve aumentado el tiempo, hasta convertirlo en un hábito, un nuevo hábito que te reportará grandes y maravillosos beneficios.

Cuando la presión del día a día te agobie, es ideal detenerte y respirar conscientemente: esto te ayuda a liberar la tensión acumulada, te aporta calma y claridad mental. Cuando respiramos conscientemente, no podemos pensar a la vez, lo que significa que al respirar el flujo de pensamientos se detiene y nuestra mente se oxigena. ¿Acaso no es esto sencillo? Y lo mejor: es beneficioso.

Tu jardín interior no puede florecer si está lleno de pensamientos negativos, tóxicos. Así como un jardín luce descuidado cuando no le prestamos atención, cuando nos olvidamos de entresacar la maleza, podar y regar las plantas, igual ocurre con nuestra vida: si no dedicamos tiempo a cultivar nuestro ser interior, este se va llenado de basura emocional, de odio, rabia, miedo y resentimiento, basura que se refleja en relaciones personales y laborales tóxicas que en nada contribuyen a la brillantez de nuestro ser.

Tenemos el poder de transformar nuestro jardín interior, abonándolo con amor, compasión y bondad. Cultiva pensamientos y sentimientos amorosos contigo mismo y con todo el mundo. Cuando piensas bonito y sientes bonito, impregnas tu vida de belleza y riegas semillas de paz, felicidad y gozo, lo cual lleva a que en tu conciencia florezcan hermosas flores.

La naturaleza nos ofrece múltiples posibilidades de encuentro con nosotros mismos; por ejemplo: mediante la observación consciente de una planta, de una flor, de un bosque. Al caminar conscientemente por la naturaleza recordamos que la paz está disponible siempre, que la vida se sostiene a sí misma, momento a momento. Plantéate la posibilidad de salir a caminar conscientemente, haz el propósito de entrar en comunión con los árboles, con el ruido que generan los animales y pájaros que allí habitan; escucha atentamente el sonido del agua, siente la temperatura del ambiente, hazte uno con la madre naturaleza, observa el movimiento de tus pies, de tus brazos, de todas las partes de tu cuerpo que intervienen al dar un paso, y, al mismo tiempo, observa tu respiración. Parece difícil integrar tantos elementos a la vez, sin embargo, es mucho más sencillo de lo que parece; inténtalo, seguro, querrás hacerlo una y otra vez. Te sugiero olvidarte del celular, de la música, de tomarte una selfie, de fotografiar el paisaje. Regálate un tiempo contigo, entra en comunión con tu ser interior, escucha la voz de tu alma. Caminar conscientemente puede serte útil para empezar a cultivar tu ser interior, inténtalo.

Si deseas ver paz, felicidad y armonía en el mundo, el camino más fácil para lograrlo es experimentarlas en ti mismo. Ofrécete el regalo de descubrir y cultivar tu jardín interior mediante la observación de tus pensamientos, siendo consciente del momento presente, del aquí y el ahora. Medita, entra en acción, toma el control de tu vida y llénate de amor, compasión y gratitud por tu vida. No estás solo, somos Uno. Vamos Juntos.

Por: Aura Reuto

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Me llamo Aura Reuto. Nací en Casanare en 1977, actualmente vivo en Villavicencio (Meta, Colombia). Llevo más de una década  explorando en mi ser interior, con el firme propósito de amarme, aceptarme y disfrutar la vida exactamente como es. Amarme significa aceptar mi historia personal, superar el sufrimiento a la luz del amor y del perdón y comprender que todo ha obrado para bien.

Trabajé en el sector privado por más de 10 años. Hoy estoy  al servicio de la vida en sus múltiples manifestaciones. Me siento en capacidad de acompañarte en procesos de sanación y liberación interior, mediante la escucha atenta y profunda.

Soy Experta en Mindfulness, Desarrollo Personal y Educación Consciente. Alimentación Consciente.  Facilitadora de Círculos de Mujeres y Espacios Sagrados. Moon Mother. Facilitadora de Terapia del Perdón.

Contacto: aurareuters@hotmail.com