La fortaleza de la vulnerabilidad

Me encontré con esta lista muy graciosa sobre algunas de las palabras más difíciles de pronunciar:

5. Otorrinolaringólogo

4. Desoxirribonucleico

3. Paralelepípedo

2. Ovovivíparo

1. Perdóname…

Especialmente si esta última es pronunciada de manera sincera y acompañada por “me equivoqué”, “tienes razón”.

Y hay otras frases que compiten en dificultad, como “te tengo envidia”. “Eso que me digiste me hizo sentir inseguro”.

Factor común: la autoimagen que nuestro ego necesita mantener de sí mismo, incompatible con la vulnerabilidad.

La vulnerabilidad es la verdadera fortaleza. Pues cuando podemos ser vulnerables es porque nos permitimos abandonar nuestra fortaleza ficticia, artificial. Y solo así podremos contactarnos con nuestra verdadera fuerza, nuestro verdadero poder, que no necesita proteger una imagen de sí mismo, pues sabe quién es en verdad, y ese conocimiento es suficiente para su plenitud.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Bokeh Bliss.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo una reflexión para cada día.

Eso me dolió

Decirnos esto a nosotros mismos requiere madurez. Decírselo a otras personas requiere de gran vulnerabilidad y, por tanto, de gran valentía. En muchas ocasiones es el primer paso para sanar algo en nuestro interior.

Si alguien me dice que soy una araña, así sea mi mejor amigo, mi pareja o alguien a quien respeto mucho, pensaré que está bromeando o que se ha vuelto loco. Pero no me dolerá como crítica. No me hará sentir inseguro. No tengo dudas de que no soy una araña.

Si alguien me dice algo y me siento atacado o inseguro, si me duele, es porque está tocando una parte de mi ego. Es, entonces, un regalo. Me muestra un aspecto de mí que puedo sanar.

No importa si la crítica es verdad. Si me duele, hay algo que puedo sanar. Tal vez es una inseguridad. Una parte de mí que teme no ser lo suficientemente bueno. Una necesidad de aprobación. Una falta de amor propio.

Si te duele, no te quedes solo con el dolor. Abre el regalo. Pero para esto, claro está, lo primero es ser capaces de decir “eso me dolió”.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de mesmerizing.nature.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo una reflexión para cada día.