¿Qué hacer cuando me duelen las críticas?

Hay muchas clases de críticas. Algunas, las de aquellos que claramente no nos entendieron o no están en sintonía con nosotros, hay que aprender a dejarlas pasar. Igual sucede con el troll en redes sociales que calma sus ansiedades despotricando contra lo primero que ve.

Sin embargo, hay otro tipo de críticas que son muy valiosas. Esas son las que pedimos. Versan sobre esos temas que son importantes para nosotros y con respecto a los cuales esperamos que ciertas personas sean honestas con nosotros. Cuando hago una exposición en el salón de clase, realmente quiero saber qué piensa mi profesor sobre ella. También quiero saber si mi pareja me percibe como un buen amante y si considera que soy cariñoso, agradable y detallista. Si me he esmerado en mi trabajo, normalmente querré saber qué piensa mi jefe o mi equipo.

Cuando recibimos críticas en esos temas sensibles por parte de personas relevantes para nosotros, duele, y a veces duele mucho. A veces duele tanto que nos cerramos y no recibimos el regalo oculto en la crítica. Nos volvemos como niños pequeños. “Quiero saber lo que piensas”. “Pero te odiaré si no piensas lo que yo quiero”.

En esos momentos, lo primero que debemos hacer es ser honestos con nosotros mismos y reconocer que estamos haciendo una pataleta. Reconocer que nos dolió, que nos dio tristeza, que nos dio rabia.

Luego de ser honestos con nosotros mismos, y de reconocer y permitirnos sentir las emociones que nos acompañan, ayuda mucho si podemos ser vulnerables con los demás. Ayuda si le dejamos saber a la otra persona que su crítica nos dolió. Este paso requiere gran madurez. No se trata de un reclamo para vengarnos por el dolor que nos causaron, se trata de abrir nuestro corazón para reconectarnos con esa persona y permitirle darnos su retroalimentación al nivel más profundo.

Si no podemos ser vulnerables o no es apropiado en el momento (tal vez el ayudante del cirujano no deba hablar de sus sentimientos en medio de un procedimiento de alto riesgo luego de recibir una crítica), sirve abrir el corazón y tener la intención genuina de sanar nuestra sensación de separación con respecto a esa persona. Una intención genuina es mucho más poderosa de lo que imaginamos.

Después, viene bien asumir responsabilidad por lo que vemos en el espejo. Si mi profesor, mis alumnos, mis hijos, mi pareja, mi compañero del grupo espiritual, mi jefe o mis colegas en el trabajo piensan que estoy haciendo algo mal, vale la pena mirar profundo dentro de mí y estar abierto a la posibilidad de que tengan razón, así mi ego se retuerza. De hecho, si el ego se retuerce es señal de que probablemente tienen razón en algo.

El paso final es abrirnos a recibir el regalo de la crítica. Permitir que nos cambie, que nos haga mejores. Eso es lo que queremos: crecer.

Podemos saber que hemos recibido la crítica con madurez cuando continuamos dando lo mejor de nosotros, no solo a pesar de ella, sino gracias a ella. El niño pequeño e inmaduro dice: “Si no te gusta lo que doy, pues no te doy más”. En cambio, desde la madurez podemos responder: “Gracias por ayudarme a crecer. Aquí tienes un poco más de lo que doy, pero mejorado por tus críticas”.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Zach Doehler.

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No hagas suposiciones

 

El tercero de los cuatro acuerdos propuestos por Miguel Ruiz es no hacer suposiciones. ¡Qué poderoso es este consejo! ¡Cuánto sufrimiento podemos evitar al seguirlo! A veces suponemos que el otro sabe cómo nos sentimos. Creemos que nuestro jefe sabe todo lo que nos hemos esforzado en este proyecto y debe comportarse como tal. Damos por sentado que todo aquel que nos considere valiosos memorizará nuestra fecha de cumpleaños. Asumimos que el conductor que trata de entrar en la vía por la que conducimos sabe que vamos de afán y que ese día ya hemos cedido el paso varias veces. Suponemos que nuestra pareja sabe qué es lo que nos molesta, aunque hayamos estado tratando de aparentar que eso en realidad no nos importa.

Cuando suponemos, terminamos viendo enemigos donde no los hay. Creamos una historia en nuestra cabeza en la que el otro ha decidido deliberadamente ofendernos.

¿El resultado? El resentimiento. La sensación de que han abusado de nosotros, de que se han aprovechado, de que nos han despreciado.

¿Reacción inconsciente?  Distanciarnos, ser irónicos, atacar, insultar, apretar los dientes. Asumir el rol de víctimas.

¿Solución? Tomar responsabilidad por nuestro bienestar. Nadie tiene por qué saber cómo nos sentimos, ni qué es importante para nosotros. Nuestra tranquilidad y nuestro valor propio no pueden depender de que los demás tengan las creencias que nos parece que deberían tener o de que se comporten de acuerdo con nuestros supuestos (o sí pueden depender, pero esto es una receta para el sufrimiento).

Cuando dejamos de hacer suposiciones sobre lo que pasa en la mente de los demás, veremos que en muchas ocasiones el perdón llega por sí solo. O, más bien, nos damos cuenta de que no hay nada qué perdonar porque nadie nos ha hecho nada. Dejamos de exigir tanto a los demás y cuando lo hacemos somos explícitos y claros. Los resentimientos se disuelven.

Entonces se allana el camino hacia la paz, sanamos la separación que nuestro ego había construido, volvemos a conectarnos desde el corazón con quienes nos rodean.

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Por qué es importante ponerte a ti mismo en primer lugar

Por: Neale Donald Walsh

Cuando era niño, se me dijo que el amor significaba pensar primero en los demás. Pero Conversaciones con Dios dice que siempre debo ponerme en primer lugar. ¿Podía esto ser cierto? ¿Cómo se podría reconciliar esto con las enseñanzas que había recibido antes en mi vida?

La respuesta es que todo tiene que ver con las intenciones. Si tu intención en la vida es vivir la versión más grandiosa de la visión más grande que jamás hayas tenido sobre quién eres, y si esa visión de ti mismo es que tú eres amoroso, atento, generoso, amable, compasivo y fiel a tu verdad, entonces te comportarás con otros de una manera que podría verse como si los estuvieras poniendo en primer lugar. La diferencia es que no estarás haciendo esto por los otros, sino por ti mismo… porque esto simplemente es quien tú eres.

Cuando hacemos cosas por los demás (o imaginamos que eso es lo que estamos haciendo), pueden aparecer dos actitudes insidiosas: la expectativa y el resentimiento.Podemos comenzar a tener la expectativa de que aquellos por los que hacemos algo ahora nos “deben”, y podríamos experimentar un resentimiento creciente si ellos no nos “pagan”.

Por otra parte, cuando hacemos las cosas para nosotros (incluso si esto redunda en que les sucedan cosas buenas a los demás), será difícil que surjan las expectativas, y es virtualmente imposible que aparezca el resentimiento… a menos que claramente no entendamos la naturaleza de lo que está ocurriendo. Esto es, a menos que ignoremos o neguemos que estamos haciendo algo por nosotros mismos, y realmente nos convenzamos de que lo estamos haciendo por alguien más.

En realidad, todo lo que haces, lo haces por ti, pues cada acto es un acto en el que te defines a ti mismo. Toda la vida es un proceso de decidir Quién Eres. Tu propósito es experimentar eso, y recrearte a ti mismo de nuevo en la siguiente versión más grandiosa de eso. Esto es lo que se llama Evolución.

Así que piensa primero en ti cada vez que tengas que tomar una decisión. Piensa en Quién Eres, y en lo que te estás tratando de convertir. Haz la elección más elevada respecto a eso —pinta la imagen más grandiosa que jamás podrías imaginarte de Quien Eres en cada momento y en cada circunstancia— y todo lo demás de acomodará por sí mismo.

Abrazos y amor,

Neale

Traducido por Caminos de Conciencia

Tomado de http://cwg.org/index.php?b=713

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Neale Donald Walsh es el autor de la serie de libros de Conversaciones con Dios, que han sido éxitos en ventas. Estos libros, que se inscriben en ninguna doctrina religiosa, están inspirados por Dios, y en ellos se presentan consejos sencillos y claros para tener una vida más equilibrada y para reconectarnos con la Divinidad, de la que hacemos parte. Estas enseñanzas constituyen un camino moderno hacia una vida espiritual y llena de significado. Puedes conocer más sobre Neale en su página web.