¿Qué tan buen amigo eres de ti mismo?

Piensa en esas veces en las que te ves con un amiga y no hay nada de qué hablar. Si hay una relación profunda o si hay gran afinidad, ese silencio compartido será una experiencia agradable.

Sé que una amistad es profunda cuando podemos compartir y disfrutar el silencio. Eso significa que a cada uno nos gusta la presencia del otro. Entonces no es necesario llenar ese silencio con ruido para sentirnos cómodos. No es necesario hablar de cualquier cosa sólo para pasar el rato. Basta con estar juntos. Nuestra presencia es ya un regalo suficiente.

Creo que lo mismo aplica para la relación que tenemos con nosotros mismos. La calidad de esa relación se ve reflejada en qué tan cómodos nos sentimos cuando estamos solos y en silencio. Entre más rica y profunda sea esa relación, menos tendremos necesidad de llenar nuestra soledad con distracciones o con la charla de nuestra mente. Entonces simplente podemos estar ahí, con nosotros. Nuestra presencia es ya un regalo suficiente.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de Photographer_play.

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Silencio

Tratar de apagar el ruido de la mente a través de palabras y pensamientos es, obviamente, como tratar de apagar un incendio con gasolina.

El silencio llega cuando nos permitimos parar adentro de nosotros. No es algo externo.

Esta frase del maestro vietnamita Thich Nhat Nahn me parece un hermoso recordatorio:

“Silencio es algo que viene del corazón, no de afuera. Silencio no significa no hablar ni hacer nada; significa que tú no eres perturbado en tu interior. Si estás realmente en silencio, entonces no importa en qué situación te encuentres: puedes disfrutar del silencio.”

Foto tomada de la cuenta de Instagram de Fidi Fedol.

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El silencio en medio del ruido

A veces creemos que para estar en paz afuera de nosotros debe haber silencio y calma. Pero la verdadera paz no implica la ausencia de ruido externo. La verdadera paz surge cuando nos conectamos con nuestro corazón y hallamos allí una quietud que vibra. La maestra espiritual Isha Judd llama a esto “el silencio rugiente”. Un silencio que es tan fuerte, que puedes sentirlo aun en medio del caos y el alboroto externo. Un silencio que es tan fuerte que puedes oírlo incluso en medio de tus pensamientos.

A veces ese silencio será sólo como un telón de fondo suave que permanece detrás de tus experiencias. Otras veces será sobrecogedor. Esa es la energía del amor mismo. Aquello en lo que te invito que nos enfoquemos y alimentemos. Pues aquello en lo que nos enfocamos crece.

 

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