Silencio de madrugada

Beber con sorbos lentos el silencio de la mañana La luz que entra como un diamante en las profundidades del corazón

En la quietud en la que nada sucede, aunque suceda cualquier cosa

En el amor que entra por la ventana y baña la superficie de las cosas, recordándoles que en lo más profundo son una sola.

Caminar descalzo sentir que la hierba te roza las plantas de los pies, y te conecta con el centro de la Tierra y la gravedad te lleva profundo como si te hundieras en tu corazón en un abismo de luz y de vacío.

La gravedad te sigue llevando al fondo Rendición total, entrega a la fuerza que te atrae

Parece que el mar se vuelve más oscuro en las profundidades, pero en realidad solo hay luz

Parece que solo hay silencio y vacío, pero son una expresión del Amor mismo que lo llena todo

Parece que mueres, pero solo te das cuenta de que no existe la muerte

Parece que te pierdes, pero te das cuenta de que no puedes perderte, pues nunca te fuiste

Parece que cierras los ojos, pero ahora ves

Parece que renuncias a lo que deseas, pero recuerdas que en realidad ya está allí, en el corazón en el que te sigues hundiendo.

Se caen las ideas y los recuerdos como si el otoño se posara por un breve instante en el árbol de la memoria Pareciera que el árbol muere pero en realidad florece por primera vez.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

El juego

Un trapecista oscila indeciso. No alcanza a ver bien y no sabe qué está a un lado y al otro. Cree que solo una de las opciones es correcta, y teme equivocarse.

De vez en cuando, se anima y salta, pero luego duda si fue la decisión correcta. ¿Habrá dejado pasar algo valioso? ¿Se estará dirigiendo hacia algún peligro que debería haber previsto y será castigado por no haber prestado suficiente atención?

Cuando al fin se atreve a saltar, una vez se encuentra en un nuevo lugar, surge el mismo problema: ¿Saltar otra vez o quedarse? ¿Hacia dónde? ¿Mejor devolverse?

Al observar su mente, comprende de repente lo futil de las preocupaciones. Se rinde al hecho de que no puede controlar el resultado de cada salto. En esa relajación, deja de oscilar, se aquieta. Se encuentra entonces suspendido en el silencio, sin mirar ya adelante o atrás. Ríe, pues se da cuenta de que es un juego, y se suelta.

Entonces su mundo se transforma. Ya no es un trapecista indeciso que oscila entre polos opuestos. Ahora fluye como un delfín que se deja llevar suavemente por la corriente. Hay movimientos, pero no hay lucha. Es un simple colaborar con el flujo natural del agua.

El paisaje es bello ahora. Sin embargo, a pesar de que las formas siempre son diferentes, al cabo de un rato el viajero se da cuenta de que, en el fondo, todas son lo mismo. Así pues, ve que en realidad no está viajando hacia ningún lado. Parece moverse mucho, pero siempre ha estado en el mismo lugar. Los cambios aparentes, las diferentes orillas, las piedras en el fondo del agua, todo eso que parece ser diferente es solo una ilusión. Entonces, de nuevo, ríe, pues se da cuenta de que es un juego, y así cierra los ojos y se permite descansar.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

Con gratitud

Hace poco leí un hermoso poema de Helen Schucman, la escriba de Un Curso de Milagros. Esta es mi traducción para ustedes:

Con gratitud

Nadie puede saber lo que su parte significará

Cuando Dios a partir de pequeñas luces complete una estrella

A partir de lo que Le damos. Cada una pasa desapercibida

Hasta que otras partes de lejos y de cerca

Son unidas por Él en una forma que

Puede usar para alumbrar la oscuridad. En su mano

Nacen las estrellas, para brillar sobre el mar

Y encantar todas las cosas sobre la tierra

Y elevarlas hacia los Cielos. Quizás tu regalo

Es colocado en la punta de una estrella, o quizás

Titila en el centro, para levantar

A un corazón de la tristeza. O quizás corona

El borde plateado de una estrella. No olvides pues

Que en aquello que nosotros vemos poco valor Dios podría ver

Una estrella recién nacida, desconocida para nosotros

Que no podemos ver la gloria de lo que será.

El ego siempre busca signos de grandeza. Por eso la belleza de lo simple muchas veces le pasa desapercibida. Y puede que los gestos más pequeños que hacemos sean nuestros más grandes aportes a la humanidad.

A veces creemos que no hemos hecho nada o nos fijamos solo en nuestras medallas o en los logros que el mundo celebra con gran bombo. Pero en realidad no tenemos ni idea de qué significan nuestros actos dentro del tapete cósmico tejido por Dios.

Quizás esos diez segundos de silencio que tomaste esta mañana sean la luz que le dará consuelo a muchas vidas. Quizás esa pequeña ofensa que dejaste pasar en el ascensor sea la semilla del final de una guerra y de una nueva era de paz y armonía en un país lejano de otro tiempo. Quizás esa leve sonrisa que ahora alumbra tu rostro sea el motivo por el que muchos ángeles se están regocijando ahora.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo una reflexión para cada día.

Shining Star

Háblanos del amor

Uno de mis poemas favoritos y que al mismo tiempo es una de las reflexiones más profundas que conozco sobre el amor se encuentra en el El Profeta, del poeta libanés Kahlil Gibran. Se trata del primer poema del libro, que se titula Háblanos del amor. Te invito a dejar entrar las palabras en tu corazón, sin importar si estás solo o en una relación:

Entonces dijo Almitra: Háblanos del amor.
Y Al-Mustafá alzó la cabeza y miró a la multitud,
y un silencio cayó sobre todos, y con fuerte voz, dijo él:
Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean escabrosos y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heriros.
Y cuando os hable, creedle,
aunque su voz pueda despedazar vuestros sueños
como el viento del norte convierte el jardín en hojarasca.
Porque así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os agranda, también os poda.
Así como sube hasta vuestras copas y acaricia vuestras
más frágiles ramas que tiemblan al sol,
también descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá
en su arraigo en la tierra.
Como gavillas de maíz, os aprieta dentro de sí mismo.
Os apalea hasta dejaros desnudos.
Os trilla para liberaros de vuestra cáscara.
Os muele hasta dejaros blancos.
Os amasa hasta dejaros dóciles;
y luego, os destina a su fuego sagrado, y os transforma
en pan sacro para el banquete divino.
Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que podáis
conocer los secretos de vuestro corazón,
y con este conocimiento lleguéis a ser
un fragmento del corazón de la vida.
Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor
y el placer del amor,
entonces más vale que cubráis vuestra desnudez
y salgáis de las trillas del amor,
para que entréis en un mundo carente de estaciones,
donde reiréis, pero no todas vuestras risas,
y lloraréis, pero no todas vuestras lágrimas.

***

El amor solo da de sí mismo y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee y no se deja poseer.
Porque el amor se basta a sí mismo.
Cuando améis, no debéis decir "Dios está en mi corazón",
sino "estoy en el corazón de Dios".
Y no penséis que podréis dirigir el curso del amor,
porque el amor, si os haya dignos,
dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo que el de alcanzar su plenitud.
Pero si amáis y habéis de tener deseos, que estos sean así:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que canta
su melodía a la noche.
De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que tienes del amor;
y de sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y
dar gracias por otra jornada de amor;
de descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis del amor;
de volver a casa al crepúsculo con gratitud,
y luego dormirse con una plegaria en el corazón por
el bienamado, y con un canto de alabanza en los labios.
 

Tomé la traducción del libro de Osho que lleva el mismo nombre del poema y de esta entrada en el blog.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de thelightninja.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo una reflexión para cada día.

Regreso al mar

Fui a ver el mar de nuevo
Me recibió con un murmullo suave
Una llamada ancestral
Una canción olvidada
Cuyo idioma no logro comprender
Aunque sé que fue una vez mi lengua materna
En mi corazón, ahora templo luminoso, resuena el deseo de volver a casa

El agua acaricia mis pies
Como una madre examina el rostro de su hijo
Cuando este regresa después de un largo viaje
Abraza con delicadeza mis talones
Envuelve con un leve susurro mis pantorrillas
Sube hasta mis corvas, salpica mis muslos
Y me invita a entrar

El viento de sal, cálido y denso, celebra con un estruendo tenue mi llegada
Estoy desnudo a la orilla
Presto a dejarme caer
Cual viajero que llega arrastrándose
Sin fuerzas para desempacar
Y tan solo alcanza a apagar la luz
Antes de entregarse vencido a su lecho

La brisa, muy fina, casi se confunde al llegar a mi frente
Con el descanso profundo de un viejo pensamiento que se pierde
Con un estremecimiento de amor, un destello, una chispa que recorre el entrecejo
Y llega al firmamento
Delicadamente engastado en las alturas
Tan vacío como lleno de diamantes
Silencioso reflejo de la inmensidad que me espera en lo profundo

Me dejo caer
Me rindo
Suelto mis brazos y me entrego a la marea
Y ella, semejante a una esposa que guía a su amado en la penumbra, comienza a alejarme de la orilla
Venda mis ojos y me invita a confiar
A seguir sus pasos de plata en medio de la noche
A dejarme arrastrar quedamente hasta el fondo

El agua circunda mis labios en un beso permanente
Rodea mis dientes, reposa en mis encías
Se mezcla con mi saliva y abrasa mi garganta
Desciende como un fuego lento que regresa a su origen
Y se desliza al tiempo en mis oídos
Y susurra al tiempo en mis oídos estrofas sueltas
De la canción olvidada que me invita a despertar

Siento sus labios posarse
Como palomas dormidas sobre mis párpados
Como un lastre sagrado al que me aferro en posición fetal
Para hacer más expedito mi descenso
Hace no mucho me deleitaba
Al ver los ángeles danzando en la eternidad
Y aquí estoy de nuevo, en las entrañas de mi Padre

 

600470bc-8f45-403c-86b0-e84c14edb9b4