Tal vez no es para ti

Nunca antes había sido tan fácil obtener información sobre cualquier tema. Nunca antes habíamos tenido acceso a tantos consejos y tantas ideas. Cada día aparecen nuevas técnicas, nuevas teorías, nuevas invitaciones, nuevas dietas, nuevos hábitos. Este artículo hace parte de esa gigantesca cantidad de información que tienes a tu disposición para impulsar tu crecimiento personal.

Sin embargo, “más” no es siempre sinónimo de “mejor”. Tanta información puede hacer que nos perdamos y confundamos. Un maestro espiritual da un consejo y otro da el consejo opuesto. Alguno de los dos debe estar equivocado. Y luego aparece un experto que explica por qué no debemos seguir a ningún maestro. Y ya no sabemos qué creer ni a quién seguir.

Para mí la respuesta es fácil de enunciar aunque difícil de poner en práctica: sigue tu corazón.

El hecho de que una técnica haya funcionado para alguien no significa que te servirá a ti. Puede que esa dieta haya ayudado a sanar a un escritor o incluso le haya permitido a varias personas vivir más de cien años; eso no significa que esa sea la dieta adecuada para ti.

Cuando leo las frases que tengo guardadas para poner en Twitter y para hacer los memes de mis redes sociales, con frecuencia me encuentro con algunas que ya no resuenan conmigo. Y no porque lo que dicen no sea valioso, sino simplemente porque en este momento no son para mí.

Hay técnicas de meditación que me han ayudado a crecer mucho y por las cuales estoy muy agradecido, pero ya no son para mí. En este momento necesito algo diferente. Y puede que esas técnicas sean lo mejor que le puede pasar a muchas personas en este momento.

Por eso es importante que recibas los consejos con el corazón abierto, y dejes que sea tu corazón quien decida si es el momento para ti de ponerlos en práctica. No importa si le salvaron la vida a alguien. No importa si llevaron a que tal o cual maestro se iluminara. Eso no significa que sean lo que tú necesitas ahora. Sólo tu corazón sabe.

Para algunas personas (incluido yo), dejar de comer carne es parte importante de su desarrollo espiritual, pero eso no significa que tú debas dejar de comer carne. Tal vez en tu caso sería un impedimento para tu despertar. Hay personas que dejan por completo de tener sexo como parte de su práctica espiritual y es evidente que eso las ayuda y les ayuda a progresar, pero eso no significa que tú debas dejar el sexo. Hay otras personas que asumen la sexualidad como parte de su práctica sagrada y expanden su consciencia a través de su relación de pareja, pero eso no significa que estar en una relación sea para ti la manera más rápida de crecer. Tal vez en diez años dejes de comer carne o vuelvas a comerla; tal vez en diez años dejes de tener sexo o comiences a hacer tantra como parte de tu práctica espiritual; tal vez llegue el momento en que te des cuenta de que levantarte todos los días en la madrugada impulsa tu proceso, o que dejes de lado para siempre los horarios y fluyas cada día de manera diferente. Tal vez nada de eso suceda. Hay tantos caminos espirituales como personas en este planeta.

Al ver que un hábito o técnica ha funcionado para alguien más, es muy tentador creer que también funcionará para nosotros. Al ver que hacer o dejar de hacer algo nos sirvió en el pasado, es natural creer que si repetimos lo que hicimos obtendremos los mismos resultados. Pero no siempre es así. Solo a veces.

No tengas miedo de extraviarte por dejar de tomar el camino que le ha servido a los demás o que incluso te ha servido a ti en el pasado. Un águila que trate de imitar a un tiburón seguramente se ahogará, y una empresa que adopte ahora las mismas estatégias de márketing que le ayudaron a crecer hace veinte años podría irse a la quiebra.

No sigas a los demás solo porque te gusta lo que tienen o lo que han logrado en sus vidas. Síguelos solo si tu corazón te invita a hacerlo.

¿Y cómo seguir el corazón? En silencio profundo. Conéctate con el silencio y allí encontrarás la voz de tu corazón. Pero eso es lo que me funciona a mí. Tal vez este consejo no sea para ti. Tal vez en este momento debes ignorarme y continuar siguiendo ese libro, ese maestro, esos recuerdos. Es posible.

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Regreso al mar

Fui a ver el mar de nuevo
Me recibió con un murmullo suave
Una llamada ancestral
Una canción olvidada
Cuyo idioma no logro comprender
Aunque sé que fue una vez mi lengua materna
En mi corazón, ahora templo luminoso, resuena el deseo de volver a casa

El agua acaricia mis pies
Como una madre examina el rostro de su hijo
Cuando este regresa después de un largo viaje
Abraza con delicadeza mis talones
Envuelve con un leve susurro mis pantorrillas
Sube hasta mis corvas, salpica mis muslos
Y me invita a entrar

El viento de sal, cálido y denso, celebra con un estruendo tenue mi llegada
Estoy desnudo a la orilla
Presto a dejarme caer
Cual viajero que llega arrastrándose
Sin fuerzas para desempacar
Y tan solo alcanza a apagar la luz
Antes de entregarse vencido a su lecho

La brisa, muy fina, casi se confunde al llegar a mi frente
Con el descanso profundo de un viejo pensamiento que se pierde
Con un estremecimiento de amor, un destello, una chispa que recorre el entrecejo
Y llega al firmamento
Delicadamente engastado en las alturas
Tan vacío como lleno de diamantes
Silencioso reflejo de la inmensidad que me espera en lo profundo

Me dejo caer
Me rindo
Suelto mis brazos y me entrego a la marea
Y ella, semejante a una esposa que guía a su amado en la penumbra, comienza a alejarme de la orilla
Venda mis ojos y me invita a confiar
A seguir sus pasos de plata en medio de la noche
A dejarme arrastrar quedamente hasta el fondo

El agua circunda mis labios en un beso permanente
Rodea mis dientes, reposa en mis encías
Se mezcla con mi saliva y abrasa mi garganta
Desciende como un fuego lento que regresa a su origen
Y se desliza al tiempo en mis oídos
Y susurra al tiempo en mis oídos estrofas sueltas
De la canción olvidada que me invita a despertar

Siento sus labios posarse
Como palomas dormidas sobre mis párpados
Como un lastre sagrado al que me aferro en posición fetal
Para hacer más expedito mi descenso
Hace no mucho me deleitaba
Al ver los ángeles danzando en la eternidad
Y aquí estoy de nuevo, en las entrañas de mi Padre

 

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