¿Qué es primero, arreglar los errores o estar en paz?

Cuando nos damos cuenta de que hemos cometido un error, es natural sentir miedo y ansiedad. Miedo por las consecuencias del error y ansiedad por querer arreglar la situación pronto.

Sin embargo, al tratar de solucionar una situación desde la ansiedad, por lo general no logramos más que empeorarla.

La culpa y el miedo nos llevan a querer arreglar todo ya. Pero en ese afán estamos desconectados de nuestro corazón y de nuestra sabiduría más profunda.

Seguir ese juego es como tratar de apagar un incendio con gasolina.

Es muy difícil detenernos y buscar silencio y paz interior en medio de la culpa y la ansiedad que se generan al haber cometido un error, sobre todo porque entonces tendemos a creer que la única manera de encontrar paz interior es solucionando el problema que causamos.

“Una vez arregle lo que dañé, una vez repare mis faltas, podré estar en paz”, dice el ego. Es un truco.

La verdad es que nuestro acceso a la paz interior no depende del pasado y, por tanto, no depende de lo que hayamos hecho o de los errores que hayamos cometido.

No trates de arreglar tus errores antes de estar en paz. Y no creas que primero debes arreglarlos para poder encontrar la paz.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de @_jasonlife_

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La causa más profunda del malestar

Cuando tengas un problema que te afecta de manera especial, espera. Mira más profundo. Tal vez el problema no es la causa del malestar. Tal vez ese malestar es más profundo y ha tomado esta situación como una excusa para manifestarse. Por tanto, incluso si solucionas la situación, la causa del malestar permanecerá . Puede que la causa y el malestar se oculten momentáneamente, pero no habrás sanado en lo profundo.

Una señal de que el malestar es más profundo es que lo que percibimos como su causa varía con facilidad. Por ejemplo, ahora te sientes enfadado por algo que pasó con tu jefe. Solucionas esa situación y entonces el malestar surge de nuevo pero ahora parece que la causa es algo que te dijo tu pareja. Pasa la situación con tu pareja y entonces crees que la causa del malestar es el tráfico. Por supuesto, ninguna de esas es la causa real.

Cuando vas más profundo, puede que encuentres un gran dolor ancestral que espera ser abrazado amorosamente y de esa forma sanado. O puede que no encuentres nada; en ese caso, verás que realmente el malestar era un hábito, un patrón energético que se repite con pretextos diferentes cada vez.

Sólo en la profundidad de tu ser podrás sanar de verdad. Entonces puede que la situación con tu jefe permanezca, o el problema con tu pareja o el tráfico, pero tu paz estará presente, pues la causa real del malestar se ha diluido o trascendido. Y cuando esa paz está presente, puedes lidiar con las situaciones de una manera mucho más sabia y efectiva.

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La creatividad espera por ti

Tengo ganas de escribir un artículo hoy. No tengo ideas, pero me paro de la cama, me aproximo al computador con entusiasmo y pongo la música que me gusta para trabajar. Entonces las ideas surgen.

Esa es una actitud muy diferente a pensar simplemente que quiero escribirlo y quedarme acostado o haciendo otra cosa mientras la inspiración llega.

Neale Donald Walsh dice que la creatividad no es algo por lo que esperamos, es algo que espera por nosotros. En mi experiencia, tiene razón.

Así que, si quieres crear, no te quedes esperando a que las ideas vengan a tocar a tu puerta. Sal a buscarlas, invítalas, alístate para su llegada. Afila los lápices, prepara los intrumentos, dispón tu mente, limpia tu espacio interno y externo.

Cuando tu frecuencia esté en sintonía con lo que quieres crear, las ideas llegarán… o, más bien, las podrás ver, pues ya están esperando por ti; esperan a que estés listo para percibirlas y abrazarlas.

©Leonid – stock.adobe.com

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¿Es real ese problema?

Todos afrontamos problemas constantemente. Es parte de ser humanos. Es parte de lo que nos hace crecer y evolucionar. Sin embargo, es bueno tener en cuenta que no todos los problemas que rondan nuestra cabeza son reales. Algunos están solo en nuesta imaginación.

¿Cuántas veces no has imaginado peleas que nunca sucedieron? ¿Cuánto tiempo no has perdido preparando palabras que nunca pronunciaste para defenderte de un ataque que nunca llegó? ¿Cuántas veces no has imaginado el dolor de un mal que nunca se presentó?

Ese tipo de preocupación no solo desperdicia tu energía al crear pensamientos innecesarios, sino que desgasta tu cuerpo. Para tu cuerpo, esos problemas son reales. Liberas adrenalina. El corazón se acelera. Hay exceso de azucar en la sangre listo para ser usado como energía ante el peligro imaginario. Es por esto que el estrés muchas veces se somatiza.

Por eso, una de las preguntas más importantes que debes hacerte al tratar de solucionar un problema es: ¿es real o está solo en mi cabeza?

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