No tienes que solucionar algo para estar contigo

Muchos tenemos una idea rígida de cómo debe lucir la espiritualidad. De cómo debe sentirse este momento para poder decirnos a nosotros mismos que estamos bien, en paz, en armonía. Cuando el momento presente no se ajusta a esas expectativas, a veces sentimos que primero debemos arreglarnos o arreglar algo antes de poder estar presentes, antes de poder adentrarnos en lo que está sucediendo ahora.

Si tenemos emociones fuertes o sensaciones físicas incómodas o pensamientos que no nos gustan sobre nosotros o sobre algo más, tendemos a tratar de cambiar esa realidad (la causa de las sensaciones, pensamientos y emociones) antes de permitirnos sentir completamente. Nos decimos, por ejemplo: “cuando se me pase este malestar, podré volver a meditar y a estar anclado en mi corazón”.

Pero entonces tratamos de cambiar la realidad desde un estado de desconexión. Y lo que hacemos desde ese nivel de consciencia seguramente tendrá consecuencias acordes a ese nivel de consciencia. Es decir: generaremos más de lo mismo.

Ahora, este momento, tal como es, es perfecto para que de adentres en él, con todo lo que tiene, incluidas las incomodidades, los pensamientos, lo que percibimos como problemas, sin importar nuestras ideas acerca de lo que debería o no debería estar pasando.

No tienes por qué esperar a que cambie lo que sientes en tu cuerpo, lo que pasa en tu cabeza o lo que percibes afuera tuyo para darle la bienvenida al ahora. Haz de tu bienvenida un acto incondicional hacia ti misma. Abrázate, ámate y quédate presente contigo sin importar lo que esté pasando en tu realidad interna y externa. Hazte amiga de tu vida exactamente como es en este momento.

Si algo se debe transformar, esa actitud de aceptación y bienvenida es el punto de partida más poderoso para la transformación. Sólo entrégate y confía. Lo que está aquí es lo que necesitas experimentar para crecer. Es lo que tú misma has creado para evolucionar. No trates de saltar a la siguiente escena de tu vida. Es un truco. Tu vida es ahora. Siempre ahora. Por tanto, hacer las paces con tu vida implica darle la bienvenida ya. En este momento.

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No importa lo que pasó: elige de nuevo

Algo común a la mayoría de las prácticas de meditación es que buscan llevarnos a anclarnos en nuestro ser, a estar presentes, conectados con este momento. Y algo usual que sucede cuando meditamos es que nuestros pensamientos comiencen a divagar y que nos vayamos al pasado, al futuro, a nuestras fantasías y nuestros miedos. Frente a esto, varias de las técnicas de meditación que he practicado recomiendan lo siguiente: si te vas del momento, si te distraes, está bien, no le des importancia, simplemente vuelve a traer tu atención a este momento, a la respiración o a aquello en lo que la técnica te ha pedido que te enfoques. Y, como nuestros pensamientos se van al pasado y al futuro una y otra vez, parte de practicar técnicas de meditación es elegir, una y otra vez, volver a este momento.

Una y otra vez. Sin juzgar lo que pasó. En dónde estaban tus pensamientos hace cinco segundos no importa. Simplemente elige de nuevo. Este momento es todo lo que importa.

Creo que en nuestros días, nuestros meses y nuestros años podemos aplicar una actitud análoga. No importa si te distrajistte de tu propósito el año pasado. Déjalo ir. Simplemente elige de nuevo este año. No importa si el mes pasado volviste a caer en tu adicción. Ya pasó. No lo juzgues. Simplemente elige de nuevo ahora. No importa si hoy has estado desconectado de tu corazón y te has dejado llevar por los fantasmas de la mente. En este momento puedes volver a nacer. Elige de nuevo.

Tomado de la cuenta de Instagram de Camilo Jaramillo.

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