Elegir entre el Cielo y el infierno

Ante los mismos hechos, dos personas pueden tener experiencias completamente distintas. Esto es así porque las experiencias que tenemos no solo dependen de los hechos, sino también de la forma como los interpretamos.

En consecuencia, aunque dos personas se encuentren aparentemente en la misma situación externa, en el mismo lugar y tiempo, una podría estar rodeada de enmigos mientras que la otra está rodeada por hermanos que no están separados de ella; una podría estar en un mundo de escasez mientras que la otra solo ve signos de abundancia; una podría creer que está constantemente amenazada mientras que la otra sabe que está siempre segura; en pocas palabras, una podría estar en el Cielo mientras que la otra sufre en el infierno.

¿Y de dónde salen estas interpretaciones? Salen de nuestros sistemas de creencias más profundos. Tendemos a interpretar la realidad para que los hechos confirmen lo que creemos en lo más profundo.

Es por esto que Un Curso de Milagros dice: “No trates, por tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de parecer acerca de él”. (Cap. 21, Introducción, 1, 7).

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

Sky, Clouds, Sunlight, Dark, Cloudscape, Atmosphere

¿Qué nos sirve y qué no?

A veces, al entrar en un camino espiritual, comenzamos a preguntarnos si algunas cosas son “buenas” o “malas”.

¿El dinero es bueno o malo? ¿El sexo es bueno o malo? ¿Mejorar el cuerpo es bueno o malo?

Lo primero que quisiera decir es que no hay nada “bueno” o “malo” por sí mismo. Al menos así interpreto yo la realidad. Sin embargo, en relación con un objetivo específico, hay cosas que nos sirven o no. Si quiero ir hacia el norte y comienzo a caminar hacia el sur, se podría decir que, en relación con ese objetivo, estoy caminando “mal”.

Por tanto, en vez de preguntar qué es bueno y qué es malo, prefiero preguntar qué nos sirve y qué no para alcanzar ciertos resultados específicos. Yo, por ejemplo, tengo como objetivo estar en paz, y en relación con ese objetivo puedo decir que para mí tomar café es “malo”, pues no me deja dormir y hace estragos en mi sistema nervioso, y en esas condiciones me cuesta mucho estar en paz.

Te invito entonces a que nos preguntemos: ¿qué nos sirve y qué no?

Al tratar de responder esta pregunta, veremos que muchas cosas nos sirven o no dependiendo de cómo las usemos. En mi caso, el café definitivamente no me sirve, pero conozco muchas personas que lo pueden disfrutar sanamente y para quienes es fuente de energía. Hay cosas, por otro lado, que me sirven o no dependiendo de como las use. Internet puede ser maravilloso, una forma de acceder a información valiosa, pero puede ser también una adicción y una forma de escapar. El teléfono que tengo en las manos puede ser la herramienta con la que comparto mis ideas e inspiro a otros o puede ser una gran forma de olvidarme de mí mismo. El dinero puede servirnos para ayudarnos en nuestro proceso de crecimiento interior o puede servirnos para alimentar nuestro ego y alejarnos de nosotros mismos. Nuestro propio camino espiritual puede ser usado para crecer o para adornar nuestro ego.

Así pues, sugiero que no preguntes qué es bueno y qué es malo, sino qué te sirve y qué no. Y, al mirar si algo sirve o no, mira cómo lo estás usando y si podrías usarlo de mejor manera.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.