La paz que yace en lo profundo

En estos momentos, el mundo necesita, más que nunca, de nuestra paz, de nuestra dicha, de nuestra luz.

Y nuestra felicidad, nuestra paz y nuestra plenitud no dependen de lo que sucede afuera. No si así lo decidimos.

La felicidad y la paz son, por tanto, una elección.

Esto parece difícil de creer cuando nos percibimos como víctimas del mundo. En ese estado, creemos que la tristeza y la frustración existen porque las cosas afuera no son como creemos que deberían ser. Pero esto es una ilusión.

El mundo es un juego, y podemos disfrutarlo o sufrirlo. Pero la causa de nuestra dicha y nuestro sufrimiento no están en el mundo, sino en nuestra elección.

La paz y la dicha están en nuestro interior, más allá del mundo, más allá del cuerpo, más allá de lo que puede nacer o morir. Y esa plenitud interna es algo con lo que tenemos la capacidad de conectarnos, si así lo decidimos.

Al comienzo, la inercia de nuestro sistema de pensamiento hará que no encontremos la plenitud adentro, pues nos impedirá mirar con la suficiente profundidad, ya que está habituado a mirar sólo afuera. Cuando nos acostumbramos a mirar adentro, sin embargo, veremos que allí han estado siempre intactos nuestros tesoros, la paz, la plenitud, el amor incondicional.

Aprendamos, pues, a conectarnos con esa paz más profunda que no depende de nada. Cuando nos conectemos, la esparciremos por el mundo, y así lo ayudaremos a sanar.

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Es momento de asumir responsabilidad

Hoy que escribo esto estuve en una jornada de meditación (remota, por supuesto) con alumnos y maestros discípulos de la maestra Isha Judd. Fue una experiencia importante y poderosa para mí. Y quiero compartir un poco de ella. Por eso los invito a ver este video que ella grabó sobre tomar responsabilidad en esta época en la que ha llegado el coronavirus.

El sis tema de meditación de Isha Judd ha sido una de mis principales prácticas espirituales en los últimos 12 años. Y me ayudó, la jornada de hoy, a conectarme con mis emociones. Con el miedo y la tristeza que me causa esta situación.

Y veo que una forma de ayudar a sanar el mundo es hacernos responsables por lo que sentimos. Es una herida que está en mí la que esta situación me muestra. Por tanto, es mi responsabilidad sanarla.

Culpar al afuera me convierte en víctima, me quita poder y me vuelve irresponsable. Por eso resonó tanto conmigo este video: porque no es momento de culpar. Es momento se asumir responsabilidad y de elegir en qué nos enfocamos y qué queremos dar en este momento. Podemos hudirnos en el miedo o anclarnos en el amor y dar y compartir nuestra luz.

Es momento para dar lo mejor de nosotros. Es momento para brillar con más intensidad que nunca. Es momento para trabajar en unidad y a través de ese trabajo reconocer la unidad más profunda, en la que todos en nuestra escencia somos Uno.

Muchas bendiciones y buena salud para todos. Quedémonos en casa si podemos. Seamos responsables y aprovechemos esta situación para sanar y para dar lo mejor de nosotros.

Con cariño,

David González

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Víctima o creador

En mi cuenta de Twitter compartí el siguiente mensaje:

Puedes salir de tus propias tormentas, son tu creación.

Alguien respondió:

Esto sí que apabuya.

Después de pensarlo un poco, respondí lo siguiente:

Asumir responsabilidad por lo que creamos da miedo. Es más cómodo sentir y creer que las cosas nos pasan. Sentir que somos víctimas. Pero para madurar debemos asumir responsabilidad y pasar de ser víctimas a ser creadores.

Esto es parte normal del crecimiento personal. Da miedo. Pero vale la pena asumir responsabilidad. ¿Qué quieres elegir, ser víctima o ser creador?

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Milkyway Shooters.