Cuándo dejar los planes de lado

Me gusta hacer planes. De hecho, hace unas semana compartí un video sobre hacer propósitos de año nuevo.

Tener metas nos ayuda a motivarnos y a enfocar nuestra energía creativa. Cuando lo hacemos desde un lugar de consciencia y amor, el resultado puede ser muy poderoso. Si tratamos de lograr nuestros propósitos con ganas y damos lo mejor de nosotros, creceremos y aprenderemos en el proceso, incluso si no logramos conseguir los objetivos que nos habíamos planteado al comienzo.

Sin embargo, una parte esencial de ponernos planes de manera sana es saber cuándo abandonarlos.

Es importante no renunciar a los planes por miedo o por pereza. Esto nos hará sentir mal y hará que dejemos de confiar en nosotros. Si renunciamos a nuestros planes de esa manera, la próxima vez que nos fijemos una meta ya no creeremos en nuestra propia palabra y sentiremos que no tenemos fuerza de voluntad.

Hay momentos, no obstante, en los que lo más sano es abandonar los planes que habíamos hecho. Una frase que he compartido en redes sociales y que me gusta mucho es la siguiente:

“En ocasiones tenemos que abandonar la vida que habíamos planeado porque ya no somos la misma persona que hizo esos planes.”

Qué cierto es esto. A veces, cuando comenzamos a perseguir un objetivo, crecemos y maduramos en el proceso, y como resultado de eso nuestra perspectiva de la vida cambia y ya no queremos lo mismo que antes. Adaptar nuestros planes a nuestra nueva forma de ver la vida es parte de aprender a fluir y de seguir el curso natural de nuestra evolución.

En ocasiones, este proceso de cambio ocurre a lo largo de varios años, pero también puede suceder de un día para otro. Al fin y al cabo, cada día nacemos de nuevo, y no tenemos por qué atarnos al pasado. En cualquier momento podemos tener un instante de claridad que nos haga ver las cosas de manera diferente. Cuando eso suceda, es muy importante estar atentos a la voz de nuestro corazón y estar dispuestos a abandonar la vida que habíamos planeado.

Ahora, si nunca terminas nada y a cada rato estás cambiando de objetivos, es importante también que mires ese patrón y te propongas trascenderlo. Lo más importante es seguir la voz del corazón, la cual nos indicará el camino, y parte de eso es que nos dirá cuando el camino por el que estamos caminando ya no resuena con el ser en el que nos hemos convertido, así como también nos ayudará a ver cuando estemos abandonando nuestros planes debido al miedo o a la resistencia a salir de la zona de confort.

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Desacelera, detente, comienza a moverte, acelera

La ley de la inercia establece que todo cuerpo permanecerá en estado de reposo o de movimiente rectilíneo (es decir, en la misma dirección) a menos que una fuerza externa actúe sobre él.

Esa ley, creo, también se aplica a nosotros, a nuestros procesos, a nuestras vidas.

Muchas veces, lo más difícil es comenzar algo. Comenzar a hacer ejercicio. Comenzar a escribir. Comenzar a estudiar. Comenzar a meditar. Es difícil porque hay inercia en nuestro reposo y, por tanto, se requiere de esfuerzo para cambiar ese estado por uno dinámico.

Otras veces lo difícil es parar. Parar de pensar. Parar de jugar. Parar de manipular. Parar de fantasear. Parar de consumir. Parar de trabajar. Parar de mirar cuántos likes tengo en mis redes sociales. Hay una inercia, un pilóto automático que se establece una vez nos habituamos a cierta actividad. Es necesario hacer un esfuerzo para detener o desacelerar el movimiento.

El equilibrio en nuestras vidas requiere que estemos rompiendo continuamente la inercia. Requiere que vayamos del reposo al movimiento y del movimiento al reposo. Este cambio suele ser incómodo, como suelen serlo la mayoría de los cambios. Pero es necesario para evolucionar. De lo contrario, nos estancamos en nuestro reposo o nos desgastamos y consumimos en nuestra acción.

Observa con cuidado. ¿Qué es lo que pide este momento, que comiences a moverte o que te detengas? Tal vez pide ambas cosas, pero en áreas diferentes de tu vida. Comienza aquello. Deja de hacer aquello otro.

Rompe la inercia. Desacelera. Detente. Permanece en la quietud. Comienza a moverte. Acelera. Desacelera, detente…

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Nobuhiro Sato.

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