Cuándo dejar los planes de lado

Me gusta hacer planes. De hecho, hace unas semana compartí un video sobre hacer propósitos de año nuevo.

Tener metas nos ayuda a motivarnos y a enfocar nuestra energía creativa. Cuando lo hacemos desde un lugar de consciencia y amor, el resultado puede ser muy poderoso. Si tratamos de lograr nuestros propósitos con ganas y damos lo mejor de nosotros, creceremos y aprenderemos en el proceso, incluso si no logramos conseguir los objetivos que nos habíamos planteado al comienzo.

Sin embargo, una parte esencial de ponernos planes de manera sana es saber cuándo abandonarlos.

Es importante no renunciar a los planes por miedo o por pereza. Esto nos hará sentir mal y hará que dejemos de confiar en nosotros. Si renunciamos a nuestros planes de esa manera, la próxima vez que nos fijemos una meta ya no creeremos en nuestra propia palabra y sentiremos que no tenemos fuerza de voluntad.

Hay momentos, no obstante, en los que lo más sano es abandonar los planes que habíamos hecho. Una frase que he compartido en redes sociales y que me gusta mucho es la siguiente:

“En ocasiones tenemos que abandonar la vida que habíamos planeado porque ya no somos la misma persona que hizo esos planes.”

Qué cierto es esto. A veces, cuando comenzamos a perseguir un objetivo, crecemos y maduramos en el proceso, y como resultado de eso nuestra perspectiva de la vida cambia y ya no queremos lo mismo que antes. Adaptar nuestros planes a nuestra nueva forma de ver la vida es parte de aprender a fluir y de seguir el curso natural de nuestra evolución.

En ocasiones, este proceso de cambio ocurre a lo largo de varios años, pero también puede suceder de un día para otro. Al fin y al cabo, cada día nacemos de nuevo, y no tenemos por qué atarnos al pasado. En cualquier momento podemos tener un instante de claridad que nos haga ver las cosas de manera diferente. Cuando eso suceda, es muy importante estar atentos a la voz de nuestro corazón y estar dispuestos a abandonar la vida que habíamos planeado.

Ahora, si nunca terminas nada y a cada rato estás cambiando de objetivos, es importante también que mires ese patrón y te propongas trascenderlo. Lo más importante es seguir la voz del corazón, la cual nos indicará el camino, y parte de eso es que nos dirá cuando el camino por el que estamos caminando ya no resuena con el ser en el que nos hemos convertido, así como también nos ayudará a ver cuando estemos abandonando nuestros planes debido al miedo o a la resistencia a salir de la zona de confort.

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El taladro y el agujero

Cuando la cadena de alquiler de videos Blockbuster estaba en su apogeo en los años noventa, podría haber comenzado a migrar al negocio de los videos en internet. Tenía los recursos necesarios y un gran conocimiento del público interesado en ver películas. Si hubiera tomado ese camino, tal vez hoy no veríamos tanto Netflix y YouTube, sino más bien la plataforma de videos en línea de Blockbuster.

¿Por qué perdió Blockbuster esa oportunidad? Porque la compañía estaba apegada a su forma de hacer las cosas y se olvidó de cuál era la necesidad final que estaba solucionando para sus clientes. Ellos no estaban interesados en ir a una tienda a alquilar películas, estaban interesados en ver películas.

Este es un principio básico del marketing: una persona que compra un taladro realmente no quiere un taladro, lo que quiere es un agujero. Ofrécele una forma más sencilla de obtener agujeros y dejará de comprar taladros… al menos si es consciente de lo que realmente quiere y no se le ha olvidado a ella también…

Al igual que Blockbuster, perdemos oportunidades cuando nos apegamos a formas específicas de hacer las cosas y nos olvidamos de lo que realmente queremos.

Si lo que realmente quieres es aprender, no te apegues a la idea de ir a una universidad. Puede que haya otras maneras que se ajusten más a ti. Si lo que quieres es tener mejor salud, no te apegues a una dieta o a un gimnasio. Si lo que quieres es crecer espiritualmente, no te apegues a leer un libro o a ir a un templo o a un grupo o a una práctica específica. Todo eso es maravilloso y puede que te haya servido hasta ahora. Y puede que te siga sirviendo en el futuro. Pero es posible que lleguen nuevas y mejores maneras de avanzar hacia donde quieres. Y, si te aferras a tu camino actual, cuando la vida te invite a evolucionar no serás capaz de aceptar la invitación (y, si estás demasiado apegado, ni siquiera serás consciente de la invitación).

Aclaración: no se trata de no ser disciplinados y de no seguir a fondo aquello que estamos haciendo ahora. Se trata simplemente de no apegarnos a nuestro camino. Se trata de estar abiertos a nuevas cosas.

Recuerda: lo que quieres en realidad no es el taladro, sino el agujero.


Foto tomada de la cuenta de Instagram de Olli Sorvari.

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