Mis retos internos

Compartir enseñanzas espirituales en redes sociales ha sido un gran aprendizaje para mí. Me ha traído retos que me ayudan a evolucionar y es un espejo en el que veo reflejado mi proceso de crecimiento interno.

En este artículo quiero compartirte los principales retos que he tenido y que estoy teniendo en mi camino con las redes sociales.

El miedo al qué dirán

Al comienzo, sólo compartía frases de maestros reconocidos o republicaba memes que encontraba en Facebook. Luego, decidí comenzar a hacer videos, y esto implicó superar el miedo al qué dirán. ¿Pensarán que soy ridículo o presumido? ¿Se burlarán de mí? En este artículo cuento más sobre esa fase de mi proceso y comparto lo que me ayudó a superar ese miedo.

El miedo a lo que piensen los demás no se ha ido por completo, pero es mucho menos intenso. Ya no me impide hacer videos o compartir mis enseñanzas. Hasta cierto punto, diría que es un miedo superado.

Necesidad de aprobación

Este reto se relaciona estrechamente con el anterior. Sin embargo, en este caso el énfasis no está en la posibilidad de que se burlen o me desprecien, sino en la necesidad de que a los demás les guste lo que hago.

Cuando comencé a publicar contenido constante en redes sociales, me di cuenta de que me afectaba mucho el numero de likes que recibían las publicaciones. Si publicaba una imagen que tenía gran acogida, me sentía bien y tranquilo, mientras que, si una publicación recibía muy pocos likes, me preocupaba y desanimaba. En este artículo te cuento un poco más sobre esta dependencia de los likes y doy algunos consejos generales para soltar la necesidad de aprobación.

Por momentos sigo pendiente de cuántos likes tengo y aún me afecta, aunque éste también es un aspecto en el que he crecido y esa necesidad de aprobación ha disminuido en buena medida.

Pero es evidente que aún no he sanado esto del todo. Al escribir este artículo, consulté algunos videos de YouTube que grabé hace un tiempo y vi que elgunas personas le dieron “No me gusta” a los videos. Tan pronto vi eso, sentí una punzada de malestar que me indica que lo que los demás piensen me afecta y que aún tengo necesidad de aprobación.

Adicción a las redes sociales

Muy relacionado con lo anterior está el tema de sentir la necesidad de estar constantemente conectado con las redes sociales. Mirar a cada el rato el celular para ver cómo les ha ido a mis publicaciones llegó al punto de convertirse en una adicción, una forma de escape y de desconectarme de mí mismo.

En este tema también he sanado bastante; ya no me parece tan atractivo estar constantemente conectado a las redes. Sin embargo, cuando llega la ansiedad, a veces todavía uso mis redes sociales para escapar. En eso sigo trabajando.

Sobre el tema de la adicción a las redes sociales te recomiendo este video que grabé, y sobre el tema de las adicciones en general, este otro video.

Retos actuales: dudas sobre mí y sobre mi proceso

Al llamar a esta sección “retos actuales”, no quiero decir que los retos anteriores no sigan presentes, como bien lo he indicado. Quiero señalar, simplemente, cuáles son los retos más importantes den este momento de mi proceso.

Dudar de mí

Y el principal reto es que dudo de mí en varios aspectos. Por una parte, dudo de ser lo suficientemente bueno como para asumir el papel de dar consejos espirituales en redes sociales.

Se trata del miedo a ser un fraude, sobre el cual escribí este artículo. Sucede cuando no creo en mí.

Cuando estoy en una fase espiritual expansiva, conectado con lo más profundo de mi ser, este miedo desaparece. Pero cuando me encuentro contraído energéticamente, el miedo se intensifica y me lleva a dudar de si debo seguir lo que estoy haciendo.

Autosabotaje

Este ha sido y es uno de los principales retos con los que he lidiado en diferentes áreas de mi vida, y mis proyectos de redes sociales y mi camino espiritual en general no son la excepción.

Cuando las cosas marchan muy bien, mejor que nunca, a veces hago elecciones que bajan mi vibración y aumentan mis miedos. Puede que se trate de recaer en viejas adicciones, evadir mis emociones o simplemente consumir productos de baja vibración (ciertos canales de YouTube, ciertas noticias, ciertos pasatiempos).

Es como si tuviera miedo a estar tan bien. Pues sé que cuando estoy muy bien mi vida comienza a cambiar, y eso me da miedo. Da miedo pasar al siguiente nivel. En este artículo hablo un poco más sobre el autosabotaje.

Dudar de mi camino

Creo que este es el reto más profundo para mí ahora. Dudar de si lo que hago está bien.

Se relaciona mucho con dudar sobre mí y creer que no soy lo suficientemente bueno, pero va más allá.

Es algo que se presenta en todas las áreas de mi vida: las relaciones, la vida profesional, mis proyectos.

No importa lo que haga, casi siempre aparece una vocecita de miedo que me dice: “Tal vez no deberías estar haciendo esto”.

Las razones que aduce la voz de mi ego varían según el contexto. De repente no estoy seguro de si me gusta lo que estoy haciendo. O no sé si encaja con mis creencias más profundas. O simplemente dudo sin saber por qué.

Cuando esto sucede, pienso en que tal vez debería renunciar a los objetivos que me he propuesto. Varias veces con este proyecto llamado Caminos de Conciencia he dudado de si debo seguir o no. Y la verdad es que no lo sé. Tal vez en algún momento mi corazón me dirá que ya es suficiente y lo dejaré. Por ahora, siento que esa voz viene desde el miedo, no desde mi consciencia más elevada, y por eso no le hago caso.

Hay momentos, sin embargo, en los que me siento cansado y lo que hago no parece tener sentido.

A veces siento que he decidido seguir con este proyecto impulsado por los deseos de mi ego. Tal vez es solo mi ego el que desea tener muchos seguidores y ser reconocido y verse a sí mismo como exitoso, pero tal vez en el fondo nones esto lo que quiero hacer.

Otras veces pienso que tengo este proyecto por la creencia de que debo hacerlo para ayudar al mundo, de que eso es lo mejor que puedo hacer por la humanidad, pero es algo que no viene de mi corazón y de mis deseis más profundos sino de mi cabeza. Tal vez en el fondo quiero hacer otra cosa.

Estos últimos párrafos son ejemplos de las conversaciones internas que surgen en los momentos de duda.

No sé, a ciencia cierta, para dónde voy. Sé que en este momento tengo ganas de compartir estas experiencias. Me gusta escribir. Y creo que les ayuda a algunos de los que me leen.

Las últimas semanas he estado muy bajo energéticamente y se han intensificado los últimos retos que describo. Tal vez es parte normal de proceso de crecimiento. Tal vez es producto de una necesidad de cambio. Tal vez es miedo a pasar al siguiente nivel. No lo sé. Por momentos no disfruto estar permanentemente conectado a las redes respondiendo lo que me preguntan, y menos aún cuando siento que no estoy plenamente conectado con mi sabiduría interior y que por tanto respondo con respuestas prefabricadas que sé de memoria pero que no reflejan mi nivel actual de consciencia.

Sé que estos momentos de dudas y crisis son algo normal que en algún momentos les suceden a todos los seres humanos. En mi caso, me ayuda escribir lo que siento. Y uno de mis propósitos este año fue compartir más de mí y de mi proceso.

Finalmente, ya que he estado compartiendo artículos antiguos en esta entrada del blog, te invito y me invito a leer esto que escribí sobre cómo pasar por momentos difíciles.

Saludos y bendiciones,

David González

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Atrévete a brillar

Quedarme en mi casa pintando puede requerir disciplina y tiempo. Pero más difícil que eso es tener la valentía de mostrarles mis pinturas a mis amigos. Y más difícil aún es exponerlas para que pueda verlas todo el mundo.

Al mostrarle nuestro trabajo al mundo asumimos responsabilidad por él y nos abrimos a ser criticados y juzgados. Nos abrimos a la posibilidad de no gustarles a los demás o decepcionarlos. Y esto requiere valentía.

A veces la parte más difícil del proceso creativo es mostrarle nuestro trabajo al mundo. Y a veces, a causa de los miedos asociados a lo que el mundo pueda pensar, preferimos dejar de crear o escondemos nuestro trabajo.

Y esto no sólo aplica para los pintores. Si trabajas en una compañía y se te ocurre una idea, requiere valentía compartirla con los demás e invitarlos a ponerla en práctica. Tal vez no funcione. Tal vez se burlen de ti. Tal vez sea un error. Tal vez alguien se enfade o se incomode ante tu sugerencia. Entonces preferimos quedarnos callados y hacer un trabajo que no implique responsabilidad alguna.

Pero la verdad es que el mejor regalo que le podemos dar al mundo es compartir nuestro trabajo y nuestras ideas y asumir plena responsabilidad por nuestras creaciones. Y para poder este regalo debemos tener la valentía para decir “Este es mi trabajo”. “Esta es mi idea”. “Yo hice eso”. “Propongo que vayamos por aquí”.

A veces funcionará y a veces no. A veces les gustará a los demás y a veces no. Pero siempre creceremos y mejoraremos. Y al atrevernos a fracasar, iremos más allá del miedo y estaremos listos para el éxito. Pues cuando pase en nuestra mente esa gran idea que sí va a funcionar, no dudaremos y la lanzaremos al mundo sin temor, y entonces podrá florecer.

No ocultes tu luz por miedo a decepcionar o por miedo a ser juzgada o criticada. Atrévete a brillar plenamente. No le niegues tus regalos al mundo, pues al compartirlos verás tu propia luz reflejada afuera y la sentirás brillar con mayor intensidad dentro de ti. Entonces sabrás que, como dice Un Curso de Milagros, “Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy”.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @corwwin

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