¿Hacia dónde van tus bolas de nieve?

Ordenar mi cuarto me motiva a trabajar. Me lleva a tomar decisiones amorosas. Por ejemplo, me ayuda a que sea más ameno escribir este blog, y luego de escribirlo me siento pleno.

Beber alcohol o café, en cambio, me lleva a tomar decisiones cuyas consecuencias usualmente me hacen sufrir. Por ejemplo, me llevan a no dormir, y la falta de sueño me suele poner ansioso, depresivo o paranoico.

Esas acciones son como pequeñas bolas de nieve. Se ven muy pequeñas al comienzo, casi insignificantes, pero, si las dejo seguir, pueden convertise en avalanchas. Y pueden ser avalanchas que me impulsan en mi vuelo o me invitan a esconderme y encerrarme en una coraza.

No es esto, por supuesto, una crítica al café o al alcohol. Esa es solo mi experiencia personal. Las bolas de nieve de cada persona se ponen en marcha de manera diferente.

¿Cuáles son esas pequeñas acciones que ponen en marcha círculos virtuosos y se convierten en tus avalanchas de amor? ¿Cuáles son esos sencillos hábitos que ponen en márcha círculos viciosos que te hacen sufrir?

Tú te conoces. Sabes de lo que estoy hablando.

Elige hacer rodar las bolas de nieve en la dirección en la que deseas que luego te empuje la avalancha. Elige la dirección del amor.

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