El poder de hacer lo que amas

El único modo de hacer un gran trabajo es amar lo que haces.

Steve Jobs

Hace poco comencé a estudiar piano de nuevo. La verdad, no se me facilita, pues de pequeño no tomé clases. Sin embargo, hay una razón por la que sigo y sigo practicando hasta que lo que toco comienza a sonar bien: amo la música de Johann Sebastian Bach (1685-1750).

El consejo de Steve Jobs es muy sabio por una razón simple pero poderosa: cuando hacemos lo que amamos tenemos energía y ganas de seguir mejorando y de seguir intentando así no se vean resultados a corto plazo.

El placer y la felicidad que me proporciona tocar piezas de Bach es tan grande que, incluso si avanzo a paso de tortuga, cada pequeño logro, cada acorde, cada nuevos diez segundos que añado a una pieza que estoy tocando me proporcionan tal bienestar que sigo practicando asiduamente. No me propongo tocar el piano: me hace falta. Cada vez que paso cerca del piano tengo el impulso natural de sentarme y practicar un poco más.

Puede que la calidad mi interpretación sea muy baja si se la compara con la de músicos profesionales. Pero eso no me importa en lo más mínimo. Saber que hay gente que toca el piano mucho mejor que yo no me desanima, por el contrario, al oírlos tocar aumentan mis ganas de seguir practicando.

Y la razón por la que tengo esta actitud hacia el piano es muy simple: no me interesa lograr nada más allá del momento mismo. Toco porque cada segundo mientras lo hago es un gran placer para mí. En otras palabras: toco porque amo hacerlo y, por tanto, el acto se convierte en un fin en sí mismo, en su propia recompensa; no necesito una fantasía en el futuro para que tocar piano me proporcione satisfacción. No necesito una motivación para tocar música de Bach; es tocar lo que me motiva.

Puede que mi calidad como pianista sea comparativamente muy baja, pero es muchísimo más alta de lo que sería si no amara la música de Bach.

Además, el regalo que le doy al mundo cuando toco Bach es mi propia paz. Incluso si nadie me oye, tocar piano hace que mi vibración se eleve, mi ánimo por la vida se incremente y tenga más paz y alegría para compartir con quienes me rodean. Por tanto, hacer lo que amo es un regalo para el mundo aun si nadie ve lo que hago. Por ejemplo, fue por tocar que me dieron ganas de compartir estas palabras.

En la medida en la que puedas, dedícale tiempo a eso que amas profundamente. Nunca será una pérdida de tiempo y, gracias al efecto que tiene en ti, será un gran bendición para quienes te rodean.

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s