El momento más importante

Nada que haya sucedido en el pasado puede impedirte estar presente en este momento.

Eckhart Tolle

En un partido de fútbol, si quedan 2 minutos para el final y un equipo va ganando 6-0, el tiempo restante es sólo un trámite. Los equipos siguen jugando por respeto, pero en realidad el partido ya acabó. Por eso es común que los hinchas abandonen el estadio antes del pitazo final.

En un partido de tenis, en cambio, no importa qué tantos puntos un jugador haya perdido hasta el momento, mientras el partido no haya acabado, aún tiene posibilidades de ganar.

En el tenis, cada pelota que se juega tiene valor por sí misma, sin importar qué haya pasado antes. En cada punto del juego, los jugadores tienen la posibilidad de reinventarse y comenzar de nuevo. Es por esto que en el tenis la fortaleza mental es tan importante. No importa qué tan bien o mal hayas jugado hasta el momento. La pelota que está en juego será siempre la más importante. Si te descuidas y te desconcentras, todos los puntos pasados pueden quedar en el olvido. Si te concentras y comienzas a jugar mejor ahora, puedes ganar sin importar qué tantos puntos hayas perdido.

Por supuesto, el pasado afecta a los jugadores de un partido de tenis, pero sólo en la medida en que ellos lo permiten. Un jugador que tenga la capacidad de olvidarse de sus triunfos y sus errores y concentrarse sólo en el punto actual tendrá una gran ventaja.

Cuando le preguntaron a Rafael Nadal, el jugador que más trofeos ha ganado en el Abierto de Francia, cuál era su principal fortaleza, respondió sin vacilar: “Mi mente”. No importa qué tan bien o mal esté jugando su oponente, o qué tan bien o mal él mismo haya estado jugando, Nadal juega cada punto como si fuera el más importante.

Hay algo que podemos aprender de la actitud de Nadal. Para él, todos los puntos son el punto más importante. Hay una gran humildad y un gran respeto por sus rivales. Siempre juega cada punto como si tuviera en frente al mejor del mundo y, por tanto, no pudiera ceder la más mínima ventaja.

Así mismo, en nuestra práctica espiritual, avanzamos muy rápido cuando reconocemos que todos los momentos son el más importante. No importa qué tanta paz o qué tanto sufrimiento hayas tenido durante la última hora. En cada momento, en este momento, eliges cómo será tu estado interno al momento siguiente. El pasado sólo tendrá poder sobre este momento si se lo permites, si así lo decides.

Una historia para terminar:

Un monje zen pasaba por un mercado cuando oyó que un comprador le preguntaba a un carnicero: “¿Cuál es el mejor pedazo de carne?”. El carnicero respondió: “Todos los pedazos son el mejor pedazo”. Al oír esto, el monje se iluminó.

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