El arte de cuidar tu energía

Una de las cosas que más ayuda a tomar decisiones sabias es tener un nivel de energía elevado. Cuando hemos dormido bien, hemos ejercitado nuestro cuerpo y nos hemos alimentado conscientemente, es más fácil estar conectados con nuestro corazón. Por supuesto, la meditación y las diversas prácticas espirituales ayudan muchísimo para esto. A algunos nos ayuda caminar; a otros, escuchar música o compartir con animales.

Lo importante es elevar y nutrir nuestra energía. Entonces todo fluye. Entonces identificamos con rapidez lo que nos hace bien y nos alejamos naturalmente de aquello que nos hace daño. Decimos que sí a lo que nos impulsa a crecer y somos capaces de decir que no a aquello que nos aleja de nuestro camino.

Por eso, cuidar nuestra energía es fundamental. Pon atención, pues, a qué eleva tu vibración, qué actividades te revitalizan, qué personas te suben el ánimo, qué lecturas, qué programas de televisión. Mira cómo es tu relación con la comida e identifica cuál incrementa tu energía y cuál te desgasta. Mira qué bebidas te conectan con tu ser y cuáles te alejan de ti mismo. Examina tu sexualidad: ¿es fuente de energía y gozo, o te deja agotado y desanimado?

Hay mucha información y ayuda disponible para mejorar en cualquiera de los aspectos mencionados. Sólo debes observarte e identificar en qué aspectos podrías tener hábitos más revitalizantes.

Y una vez conozcas mejores y más elevadas maneras y caminos, comienza a elegirlos. No siempre podrás. Pero, si te lo propones, poco a poco tus hábitos irán cambiando hasta que ya no requieran mayor esfuerzo.

Tu experiencia presente está hecha de la energía que has cultivado en tu vida. El sabor de este momento, su calidad, es el resultado de tus elecciones pasadas y de lo que sigues eligiendo en cada momento. Además, entre más alta es tu energía, más fácil es seguir cuidándola y cultivándola. Es una bola de nieve virtuosa. Ayúdala a crecer y te llevará a donde no creías que podías llegar, te mostrará cosas que no imaginabas y te bendecirá de maneras sorprendentes.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de @corwwin

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Empieza de nuevo otra vez

Ningún camino es lineal y constante. Todos paramos a veces, y en ocasiones nos devolvemos. Todos nos estancamos a veces, vacilamos y dudamos antes de seguir adelante.

Por tanto, todos los caminos requieren que constantemente estemos empezando a caminar de nuevo.

Esto requiere de fuerza de volundad, pues una vez estamos quietos, la inercia nos lleva a querer permanecer así por más tiempo.

Y entre más tiempo pasemos inmóviles, más difícil será volvernos a poner en marcha.

Cuando uno deja de ir al gimnasio por varios meses, retomar la rutina es mucho más difícil. En parte, esto se debe a que vernos lejos de nuestro estado de plenitud física anterior nos desanima. Por ejemplo, si estábamos bien de peso y por dejar de ir al gimnasio ahora estamos demasiado gordos, comenzar a ir será incómodo porque entonces se hará aún más evidente nuestra gordura. Ya no podremos hacer los mismos ejercicios que cuando estábamos yendo regularmente. Tal vez la ropa nos quede demasiado ajustada. Todo nos estará recordando que nos descuidamos y perdimos parte de lo que habíamos avanzado.

Sin embargo, es obvio que retomar rutinas sanas siempre es bueno y será la mejor opción, sin importar por cuánto tiempo hayamos parado ni cuánto nos hayamos devuelto en nuestro camino.

¿Llevas tanto tiempo sin hablar con esa persona que retomar la comunicación se ve como algo muy difícil? No importa, puedes elergir comunicarte con ella ahora; si te importa esa relación, sabes que es lo mejor que puedes hacer.

¿Abandonaste los cursos de ese idioma que estabas aprendiendo y ahora te toca devolverte al nivel anterior? No importa. Si de verdad quieres aprender ese idioma, vale la pena. Hazlo ahora, antes de que te toque devolverte hasta el principio. Aunque si de verdad lo quieres, devuélvete hasta el principio si es necesario.

¿Dejaste de meditar por varios meses o años y sientes que has perdido contacto con ese aspecto interior que estabas empezando a descubrir?

No te juzgues por haber parado. Parar y devolvernos es parte normal del camino. Lo que importa es qué eliges ahora. Elige comenzar a caminar de nuevo.

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