Dos formas de soñar

¿Cuando hablamos de despertar espiritual, estamos hablando de no volver a soñar más, de no tener sueños y aspiraciones? Creo que no estamos hablando de eso, por lo menos no yo. Creo que se puede hacer una distinción entre dos formas de soñar.

Forma 1:

Esta mañana estaba paseando los perros de mi novia, que son pequeños, y de repente fueron atacados por dos perros grandes. Fue un momento muy angustiante. Me dio rabia con los dueños de esos perros por pasearlos sin correa. Cuando me di cuenta, estaba fantaseando con cómo sería si yo pudiera sacar a pasear un león en vez de dos perros pequeños. Me imaginaba cómo me respetarían y temerían los dueños de aquellos perros que me habían molestado.

Esta es una forma de soñar que me mantiene dormido. Se caracteriza por que implica un rechazo del momento presente. No quiero sentir el miedo y la vulnerabilidad de que mis perros sean atacados. No me gusta esa realidad que percibo. Entonces me escondo tras una fantasía que me hace sentir mejor por un momento. Una fantasía en la que el momento presente ya no es como es. Esta forma de soñar me impide reconocer, abrazar, aceptar y amar la realidad, este momento.

Forma 2:

Cuando un arquitecto está diseñando una casa y mira el terreno sobre el que la edificará, imagina en su mente cómo se verá la casa una vez construida, cómo será caminar por ella, cómo las ventanas dejarán entrar la luz. Esta forma de soñar no parte de un rechazo al momento presente. El arquitecto no resiente o rechaza el terreno vacío. Simplemente desea construir una casa. Tiene deseos de crear.

Esta forma de soñar es maravillosa. Todo lo que jamás ha creado un ser humano comenzó como un sueño. Y la magia es que podemos desear crecer, construir, cambiar, y podemos hacerlo sin rechazar este momento. Ese rechazo no es necesario.

***

Así, puedo soñar que viajo a otro país porque no me gusta donde estoy ahora, o puedo soñar que viajo como producto de un impulso creativo que desea experimentar cosas, y al mismo tiempo amar profundamente el lugar y el momento en el que estoy ahora. Es como cuando un adolescente sueña con irse de la casa de su madre. Eso no implica que no le gusta esa casa, no implica que rechaza a su madre y a su condición presente, simplemente significa que desea crecer. O un ejemplo más sencillo: cuando voy caminando por la calle y deseo tomarme un café, ese deseo no necesariamente implica un rechazo de este momento. Puedo estar disfrutando inmensamente la caminata y aun así imaginar el delicioso aroma del café y desearlo.

La invitación es, pues, que uses tu capacidad de soñar para sembrar las semillas que se convertirán en tus creaciones más maravillosas. Y trata de evitar soñar para huir del momento presente; abrázalo, hónralo, vive plenamente aquí y ahora.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram de Luke Jackson-Clark.

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