¿Cómo perdonar cuando es difícil?

El perdón trae paz, nos reconecta con los demás y con nosotros mismos. Pero no siempre es fácil. Cuando sentimos que la herida está abierta, puede haber gran resistencia, los resentimientos pueden parecer demasiado grandes.

Dos consejos:

Enfocarnos en sanar. Sanar el resentimiento y las heridas. Sanar por nuestro propio bien. Buscar curarnos, buscar sentirnos mejor. Cuando ya estamos sanos, el perdón surge naturalmente. De hecho, el más bello acto de perdón es permitirle al otro ver que estamos sanos, que estamos bien y, por tanto, no hay razón por la que él deba sentirse cupable.

Tener la intención. A veces no sabemos cómo. La separación (y con esto me refiero a nuestra sensación interna en relación con la otra persona) se ve demasiado grande, parece definitiva. Pero si tenemos la intención genuina, pueden ocurrir milagros. No te preocupes por encontrar el camino. Preocúpate por tener la intención de llegar al estado de perdón, y el camino aparecerá de formas que no imaginabas. A veces simplemente los resentimientos se disolverán si que te des cuenta cómo ni cuándo. Pero la intención debe ser sincera. Y será sincera si te das cuenta del bienestar y la paz que estarán disponibles para ti cuando perdones. Y créeme, habrá un gigantesco bienestar y una paz profunda.

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