¿Qué hacer frente a los celos?

¿Cuándo sentimos celos? Cuando alguien recibe la atención o el amor que creemos que nos pertenece. Sentimos así que alguien que nos está robando el amor, la atención o el reconocimiento.

Esto pasa sobre todo en las relaciones de pareja. Lo típico es que nuestra pareja le dé atención a alguien más y que a causa de esto nos sintamos amenazados. Tememos perder a nuestra pareja, pero, sobre todo, tememos perder su amor.

También sucede entre hermanos, que muchas veces compiten por el amor de los padres y se sienten celosos cuando los otros lo reciben. O incluso en el trabajo, cuando sentimos que gozamos de la aprobación o del reconocimiento de los demás y llega alguien que comienza a atraer hacia sí ese reconocimiento que sentíamos que nos pertenecían.

En todos los casos, lo común que tienen los celos es que creemos que podemos perder el amor porque alguien más lo recibe. Tememos que dejen de amarnos.

Esta es una ilusión muy profunda, y la raíz es que no nos amamos a nosotros mismos. En Un Curso de Milagros se dice que, de todas las ilusiones dementes del ego, una de las más disparatadas es la ideas de que podemos perder el amor.

La verdad es que no podemos perder el amor, pues el amor es lo que somos. Cuando creemos que podemos perder el amor, es porque estamos buscando el amor afuera. Pero el afuera siempre cambia. No hay nada seguro allí. Por tanto, si creemos que el amor está afuera de nosotros, en nuestra pareja o en el reconocimiento de los demás, nos sentiremos inseguros y tendremos miedo a perderlo.

Cuando encontramos el amor adentro, no hay celos. Podemos permitir que los demás reciban la admiración o el cariño sin sentirnos amenazados. Entonces ya no tememos perder a nuestra pareja. No tememos que quiera estar con alguien más. Sabemos que eso es posible. Y, si llega a suceder, le permitiremos irse. Pero no tememos ese momento, pues nuestra plenitud no depende de que ella se sienta de una manera especial hacia nosotros y de que no se sienta de esa misma forma hacia otras personas.

Los celos son una forma de apego. Son una forma de miedo a perder algo afuera de nosotros.

Pero, además, los celos usualmente nos muestran que en el fondo tememos ser insuficientes y creemos que no merecemos ser amados.

Como no hemos encontrado el amor dentro de nosotros, creemos que tenemos que ganárnoslo afuera nuestro. Y pensamos que, si no cumplimos ciertos estándares, no seremos merecedores. Nos llenamos de ideas de cómo debemos ser para ser dignos del amor. Son ideas absurdas, muchas veces heredadas, otras veces adquiridas a través de los medios de comunicación. Basamos nuestra seguridad en cumplir los requisitos de una lista: ser inteligente, ser guapo, ser sensible, ser exitoso, etc. Pero al basar nuestra seguridad en esa lista se cualidades, siempre nos sentiremos inseguros y estaremos comparándonos con los demás. Y siempre habrá alguien mejor que nosotros en cada uno de los aspectos de esa lista. En consecuencia, siempre estaremos temerosos de ser desplazados.

¿Por qué nos comparamos? Porque competimos con los demás. Y ¿por qué competimos? Porque creemos que el amor es escaso. Creemos que está afuera de nosotros y que debemos apresurarnos a aferrarnos a un trocito, no vaya y sea alguien más lo coja antes que nosotros y nos quedemos sin nada. Y entonces, cuando al fin hallamos un trocito de amor, a través de una relación o de una sensación pasajera de reconocimiento, nos aferramos a eso con fuerza y con miedo. Y cualquier señal de que ese trocito de amor puede irse nos llena de angustia y saca a la luz nuestro miedo de no ser lo suficientemente buenos. Tal vez la persona que nos está dando ese amor se dé cuenta de que hay otros candidatos más merecedores que nosotros y nos arrebate ese amor que nos había dado.

Así pues, cuando sentimos celos es una oportunidad magnífica para sanar, para aprender a amarnos profundamente.

Cuando sintamos celos, veamos esa parte de nosotros que no se cree merecedora del amor, y que cree que el amor es algo externo que puede ganarse y perderse.

Los celos son una señal. Pero no son la señal de que no somos lo suficientemente buenos. Son simplemente la señal de que tenemos esa creencia en nuestro interior. y reconocer esa creencia y ese miedo a perder el amor afuera es el primer paso para darnos cuenta de que ya somos merecedores del amor y de que no podemos perderlo.

Cuando realmente nos amamos, dejamos de competir por el amor, pues lo hemos hallado en nuestro interior. Y entonces sabemos que no hay nada que podamos hacer que nos vuelva más dignos del amor de lo que ya somos, así como tampoco podemos hacer algo que nos haga indignos. No podemos perder lo que somos. Podemos perder conciencia de ello, pero no podemos perderlo en realidad.

Así pues, si estás sintiendo celos, mi consejo es: siente. Siente el dolor, siente el miedo. Siente la tristeza de sentirte separada o separado del amor. Y permite que esa emoción abra en ti una puerta a la verdad que se oculta bajo esas emociones y miedos: el amor que está dentro de ti.

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2 comentarios sobre “¿Qué hacer frente a los celos?

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