La fase del oso polar

Para sobrevivir al invierno, los osos polares y otros mamíferos hibernan. Se esconden en una cueva y no salen en seis meses o incluso más. Es parte de su ciclo.

También nosotros, de vez en cuando, necesitamos hibernar. Cuando siento que lo necesito, digo que estoy en “la fase de oso polar”.

Hay momentos en los que el mundo nos requiere y nos invita a crear ya compartir, a experimentar y a crecer a través de lo que hacemos. Pero también hay otros momentos en los que nuestro corazón nos invita a retirarnos y quedarnos solos por un rato, solos con nosotros mismos.

Para poder dar lo mejor de nosotros al mundo, debemos estar sanos. Y para estar sanos, a veces debemos entrar en la fase del oso polar. Así me pasa con alguna frecuencia: hay momentos en los que siento la necesidad de parar y retirarme. Pero es ese ciclo el que me permite renovarme, energizarme y crecer.

Conozco personas que nunca paran. Y es que todos somos diferentes. Tal vez haya algunos que no requieren pasar por la fase del oso polar. Para mí, es un elemento importante de mi proceso. Es un tiempo para soltar aquellas rutinas y funciones a las que me he aferrado en el mundo. Es un tiempo para relajar o incluso alejarde de las relaciones con las que normalmente comparto y en las que pongo mi energía. Es un momento para mirar profundo, muy profundo, y ver desde qué lugar estoy haciendo las cosas.

A veces, cuando nuestros procesos y rutinas se vuelven automáticos, perdemos de vista lo más importante. Empezamos a actuar por inercia y nos desconectamos de nuestro corazón. Si esta situación dura mucho tiempo, puede que llegue un punto en el que nos vemos haciendo algo que ya no resuena con nosotros, pero seguimos porque no nos damos cuenta de que, en lo más profundo, algo ha cambiado en nosotros.

No quiere decir esto, si entramos en fase de oso polar, necesariamente cuando salgamos vamos a abandonar para siempre nuestros proyectos. Pero puede ser. Parte de permitirnos mirarnos profundamente es estar dispuestos a cambiar y a dejar ir lo que tenemos. Si nos aferramos, no podremos ir tan profundo, pues habrá ideas que seguimos manteniendo a la fuerza, y por tanto nuestra energía se va allí, en vez de en la profundidad de nuestro corazón.

A veces saldremos de la cueva y cambiaremos radicalmente lo que estábamos haciendo antes. A veces saldremos con más fuerza que antes y haremos lo mismo, pero mejor. Pero es algo que no sabemos antes de entrar. Por eso, un verdadero retiro requiere valentía: no sabes quién serás cuando salgas al otro lado.

Por mi parte, llevo unos meses en fase de oso polar. Y nunca me había amado tanto. Y no sé quién está saliendo ni qué pasará con mis proyectos. Pero amo el proceso. Es una parte fundamental de mi crecimiento.

Polar Bear, Arctic, Predator, Young Animal, Zoo, Bear

Suscríbete a mi blog y recibe en tu correo cada una de mis reflexiones.

3 comentarios sobre “La fase del oso polar

  1. Soy un oso polar, siii… Siempre lo he sido, esta sociedad te hace sentir mal si te aislas porque según ellos no es normal, “el hombre es sociable por naturaleza” dicen, si pero no todo el tiempo, digo yo. Yo hiberno seguido lo admito, necesito ese espacio conmigo misma, es una necesidad, de desconectar del mundo y recargarme. Me encanto tu post, un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s