Siente tus emociones y reclama el tesoro que llevas dentro de ti

Justo ahora estás sintiendo una emoción de la que puedes tomar consciencia. Si la sientes completamente, si te entregas a ella sin reservas, se convertirá en una puerta a tu corazón, que guarda siempre tu tesoro y espera pacientemente a que te decidas reclamarlo.

Pero es difícil tomar consciencia de las emociones. Es difícil mirar profundo dentro de nosotros. Nos da miedo. Queremos distraernos. Queremos entretener nuestra mente y perder consciencia de lo que hay en nuestro interior.

A primera vista, queremos evadir las emociones porque son incómodas. Eso es cierto en parte: no estamos acostumbrados a sentirlas.

Sin embargo, si miramos más profundo, veremos que tememos sentir las emociones porque implican un contacto profundo con nosotros mismos… y tememos que en nuestro interior encontraremos algo horrible. Tememos que encontraremos allí nuestra maldad, la evidencia de que merecemos el castigo. Eso es, por supuesto, una fantasía, una ilusión, un truco del ego para evitar que miremos dentro de nosotros mismos.

Como lo señala Un Curso de Milagros, la verdad es que debajo de ese miedo a encontrar algo horrible en nuestro interior hay un miedo aún más profundo: el miedo al amor. El miedo al amor y la luz que sin duda encontraremos cuando miremos en lo más profundo de nuestro interior.

¿Y por qué habríamos de tener al amor, si es lo que todos buscamos? Porque este es el amor verdadero, es nuestra esencia, y en su presencia el ego se disuelve. Y como el ego es aquello que creemos ser, tememos morir, tememos desaparecer si nos entregamos sin reservas a ese amor, a esa profundidad. Y la verdad es que, sin duda, una parte nuestra se disolvería, pero no hay nada que temer, pues esa parte es solo la ilusión que tenemos de nosotros mismos. Nada real se puede perder.

Te invito a ese viaje al ahora, a aquí mismo dentro de ti. Ahí está esa sensación y esa emoción. Son la puerta. Entrégate por completo a esas sensaciones. No trates de entenderlas ni clasificarlas ni trascenderlas. Basta con que les des la bienvenida. Solo vívelas completamente. Allí estás tú. Es un viaje que no requiere tiempo. El ahora, este momento, es suficiente.

No es necesario seguir huyendo del amor que mora en ti. Puedes salir al mundo a buscarlo por todas partes, como parte de una estrategia para distraerte del único lugar en el que lo encontrarás. Y está bien. No hay nada malo con salir corriendo de ti. Pero no es necesario. Puedes reclamar tu tesoro justo ahora.

Foto tomada de la cuenta de Instagram de iphoto_norway.

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