Aprende a pedir y se te dará

Pedir da miedo a veces. Sobre todo cuando creemos que no merecemos. Pues entonces nos exponemos a que nuestra petición sea rechazada, y eso duele. Se siente más seguro no pedir nada.

Por miedo a que nos digan que no, nos decimos que no nosotros mismos de antemano. ¿Invitar a salir a esa persona? Podría decirme que no. Y eso duele. Así que mejor me adelanto y me niego la oportunidad yo mismo.

Saber pedir es esencial. Sin pena. Sin miedo. Pero claro, para aprender a pedir sin pena y sin miedo, hay que empezar por tener la valentía de pedir con pena y con miedo. Y si te dicen que no, perfecto. Será una oportunidad para crecer y sentir.

Y también da miedo pedirle al universo. Pedir de verdad. No solo con palabras vacías.

¿Cómo es pedir de verdad? Es tomar las acciones de quien realmente desea algo y siente que lo merece. Es sentir la vibración en todo el cuerpo. Hacer lo necesario para obtener lo que se desea.

(Importante: antes de hacer lo necesario para obtener lo que deseas, asegúrate de que tu deseo viene del corazón. Si pides desde el ego, buscarás el cielo, pero puedes terminar creando el infierno para ti y para los demás sin darte cuenta. Pista: si lo que deseas implica quitarle algo a alguien, hacerle daño o pasar por encima de su voluntad, puedes tener la certeza de que tu deseo viene del ego, no del corazón.)

Un ejemplo de petición clara y certera: Cuando una madre pierde a su hijo y necesita ayuda, la pide con todo su ser. Con cada célula de su cuerpo. No espera su turno para hablar. No le importa interrumpirte. No le importa pasar vergüenzas. No le importa que vean su dolor. No tiene necesidad de proteger su imagen. No le importa en lo más mínimo que la despidan de su trabajo. Todo eso se vuele secundario, nimio, casi insignificante. Solo ve su deseo de encontrar a su pequeño. Y pide lo que necesita con la intensidad que se requiera para recibir la ayuda que quiere. Es una energía que abre todo a su paso. Determinada. Sin dudas. No se le pasa por la cabeza, ni remotamente, que no merece la ayuda que está pidiendo.

Llegar a ese estado de determinación requiere de la energía del amor incondicional que mueve a la madre. Por eso es que la pasión y el amor genuino por algo son el punto de partida para crear. Pues, desde esa energía, pedimos con total determinación, y el universo responde a eso.

¿Qué es aquello que realmente deseas? Si de verdad es así, ¿qué estás esperando?

Foto tomada de la cuenta de Instagram de Dina Telham.

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