Plenitud y evolución

Hace poco compartí la siguiente frase en un meme en mi cuenta de Instagram:

“No hay nada que buscar; todo lo que es, ya está aquí, presente en el ahora” Yeshúa, El Camino del Corazón.

Un amigo me respondió:

“Yo discrepo porque creo firmemente que la inconformidad con nuestro presente, las ganas de buscar un cambio, de salir de la zona de confort, el sentir que las mejores cosas de la vida están al otro lado, es un motor motivacional muy fuerte que ha logrado cambiar vidas, ideologías, gobiernos”.

Decidí no responderle por Instagram, sino escribir mejor este post, pues me parece que su reflexión toca un tema muy profundo para mí, algo sobre lo que vengo reflexionando y sintiendo desde hace ya un tiempo.

Es verdad que la insatisfacción es un poderoso motor de cambio y ha sido muy importante en nuestra evolución como individuos y como especie. En mi propia vida, varios de mis momentos me mayor evolución han llegado porque una situación se volvió tan incómoda, que me obligó a actuar, a salir de mi zona de confort y a crecer.

Pero entonces, ¿qué sentido tiene que nos digan que no hay nada que buscar, que ya todo está presente en este momento? ¿Es una invitación a que no evolucionemos?

Algo que creo firmemente, y que he experimentado en algunas ocasiones, es que es posible sentirse completamente pleno, completamente satisfecho con el momento presente, y aun así desear actuar, desear crear, desear crecer. Pero, cuando nos sentimos plenos, no actuamos motivados por un sentimiento de carencia o insatisfacción, sino motivados por el deseo de la vida que late en nosotros, que siempre desea experimentar más de sí misma, no porque lo falte algo, sino porque goza experimentándose, explorando, creciendo.

Un artista que ama lo que hace, por ejemplo, puede sentirse completamente feliz y dichoso en el momento presente, y aun así desear seguir creando su obra, perfeccionándola, evolucionando. Es como cuando tienes mucho y compartes. No lo haces porque te falte algo, sino por el placer de compartir.

Entonces, la invitación no es a dejar de crecer, de crear, de evolucionar. La invitación es a darnos cuenta de que, en este momento, ya tenemos todo lo que necesitamos para estar plenos. Y, si encontramos esa plenitud, podremos seguir creando, seguir creciendo, seguir mejorando nuestro entorno, pero no lo haremos porque sintamos que sin esas mejoras no podemos ser felices, sino por nuestro deseo innato de ser cada vez expresiones más grandiosas del amor, de crear cosas cada vez más bellas.

Y claro, muchos tenemos situaciones externas de carencia, cosas que queremos mejorar. Desear cambiar esas situaciones, fantástico. Yo trato de hacerlo todo el tiempo. Pero no tenemos que esperar a suplir esas percibidas carencias para estar plenos, pues la plenitud es una experiencia que viene de adentro y está siempre disponible para nosotros. Es decir, está disponible ahora.

Lo externo es hermoso. Es un juego. Podemos crear, manifestar, sanar, aprender, crecer, evolucionar. Pero nada de eso nos dará la plenitud última ni nos la quitará. Esa plenitud ya está con nosotros ahora y siempre, esperando a ser reconocida.

Podemos crecer y avanzar y crear motivados por la idea de que nos hace falta algo y que, si lo creamos, supliremos esa carencia en el futuro y estaremos satisfechos en el futuro. Es un bello camino. Pero no el único. Podemos también crecer y crear y evolucionar desde un estado interno de plenitud permanente. Esa es la invitación que les hago y que me hago.

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4 comentarios sobre “Plenitud y evolución

  1. Muy interesante tu reflexión y explicacion y quizas muchos necesitemos de las incomodidades para seguir buscando, perdiendose de la plenitud que hay aqui en el presente.

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  2. he verificado en mi vida que no solo debes disfrutar la meta, el objetivo cumplido o el destino final, sino que debes apreciar el camino que recorres para llegar. Disfrutar el aquí y el ahora con la certeza de siempre estar mejor.

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  3. Conócete a ti mismo, desde el aquí-ahora, nace la dicha y la felicidad, todo está en ti, no hay nada que buscar, solo abre tu corazón. Sabiduría que no tiene tiempo, principio ni fin, sin embargo, olvidamos nuestra esencia más profunda, solo con el despertar de conciencia, alcanzamos la plenitud.
    Un vasto océano, una hoja cae, el Universo vibra.

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